El puente de Vichocuntín
Hace algo más de un año iniciamos la ruta de Los Puentes del Lérez. En aquella ocasión nos encontramos con la disyuntiva de que al llegar a la aldea de Serrapio o regresábamos a Pedre, que es el punto de inicio de la ruta, o seguíamos por la carretera hasta llegar al cruce con la de Orense, desde donde parte el sendero hacia Vichocuntín.
Esta vez resolvimos la cuestión, saliéndonos de la PO-230, a pocos metros del puente de Serrapio, y bajando al río, siguiendo por el camino de pescadores que, paralelo a su ribera, nos lleva por un paraje de excepcional belleza hasta el puente de Vichocuntín. Pasado el puente, abandonamos ese carreiriño y subimos a la carretera topándonos, a unos cien metros en dirección a Pontevedra, con un poste que nos señala que el sendero continúa por allí.
Recomendamos vivamente esta variante porque ofrece la oportunidad de disfrutar de un paisaje de ribera que es un verdadero deleite para los sentidos.
A partir de Vichocuntín la ruta es similar a la mencionada al comienzo de este comentario.
Unas imágenes nos dan idea de la hermosura de estos sitios.

El segundo puente, después del románico de Pedre, es el de Vichocuntín. Si el río no va demasiado lleno se puede atravesar y salir desde ahí a la carretera para tomar el sendero oficial.

La primavera ya está aquí regalándonos hermosas estampas como este del espino blanco y esa pareja de espléndidos fresnos.

Similar a la Eira Grande de Pedre, hay en Cerdedo la Eira da Pena que es un conjunto de hórreos comunales entre los que destaca éste por su tamaño.

En las riberas del Lérez abundan los bosques de avellanos como éste que en setiembre proporcionará una buena cosecha. El río es todo mansedumbre en su curso de Vichocuntín a Pedre.

Un tramo del sendero de singular belleza. A la derecha, el mapa de la ruta.
| Distancia | Duración | Dificultad | Tiempo | |
| Datos de la ruta | 20 Km. | 4 h. 20 min. | Media |
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La casa de Paraños
Paraños es un núcleo rural que pertenece al municipio de Cotobade, a unos 15 km. de Pontevedra. Queda muy cerca de Carballedo que es la capital del ayuntamiento. Linda con el río Almofrey que atraviesa el municipio, entre leiras, praderas y arboledas brindando al caminante hermosísimos parajes llenos de encanto.
A unos pocos cientos de metros de este río, elevada en una suave ondonada está La casa de Paraños. Se trata de una construcción singular, una casa solariega de hermoso porte e hidalgo pasado, espléndidamente restaurada por nuestros anfitriones y amigos José Manuel y Piruca que ininterrumpidamente ,desde hace dieciséis años, nos ofrecen su casa para disfrutar con ellos y otros amigos estos días de la Semana Santa.
El ruido y ajetreo de la ciudad quedan sepultados bajo el ambiente cálido y tranquilo que se respira en esta casa. La primera vez que vine aquí fue una experiencia tan honda y gratificante que no pude evitar plasmarla en unos versos que expresan con más sinceridad que perfección aquellos días inolvidables. En esta casa se desarrollan algunos de los pasajes de esa estupenda novela que escribió Nélida Piñón y que se titula La república de los sueños, inspirada en la peripecia de sus padres que emigraron a Brasil desde estas tierras de Cotobade.
Paraños es también el punto de partida de unas cuantas rutas de senderismo. Algunas señalizadas como la de O Foxo do Lobo y la de O Sabugueiro, ambas con comienzo muy cerca del Ayuntamiento, en Carballedo . Otra ruta interesante es la que se puede hacer siguiendo la BTT3 de ciclocross que uniéndose en algunos trechos al GR94 sale de Carballedo y, pasando por Cuspedriños, rodea Viascón y San Xurxo de Sacos para volver al punto de inicio. Hemos hecho una parte en estos días pero volveremos para hacerla completa y de eso daremos cuenta aquí en Sendereando. Esta ruta de encuentra con el PRG 68 o La Via escondida, en la cercana Viascón.
También merece especial mención un recorrido de nuestra invención que saliendo de Paraños, sigue por el Almofrey hasta La Graña y desde allí a la parroquia de Borela, desde donde sube a los montes de Famelga, regresando a paraños en su último tramo por la ruta de O Foxo.
En fin, que Paraños, aunque pequeño y poco conocido, es un precioso lugar para disfrutar de la naturaleza a cielo abierto, entre leiras, praderas, montes y valles, con hermosos ríos y modestas aldeas que conforman un encantador paisaje sobre todo ahora en primavera.

La casa de Paraños. A la derecha los versos inspirados por nuestra primera estancia allí.

Instalaciones de la feria de Cuspedriños.

En la ruta de Cuspedriños ya, en Paraños, pueden contemplarse hermosas vistas de la ría de Pontevedra. Carballeiras como esta rodean a Cuspedriños.

La ruta de A Graña discurre por bellos parajes como éste del río Almofrey y senderos llenos de encanto adentrándose después en un paisaje de montaña completamente virgen.

Éste es el hórreo de La casa de Paraños que como puede apreciarse, está en perfectas condiciones. Los hórreos o piornos abundan en esta zona aunque no todos están tan bien conservados. Alguno tuvo la pretensión de convertirlo en algo parecido a un chalet.
| Distancia | Duración | Dificultad | Tiempo | |
| Datos de las rutas | 38 Km. | 7 h. | Media/Alta |
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En las orillas del Sar
Tal como se anticipaba en la anterior entrada, nos desplazamos hasta Padrón para acometer la 2ª Andaina Bisbarra do Sar. Yo he querido encabezar esta referencia con el título de la obra más importante de Rosalía de Castro en castellano. Cuando llegamos caía un suave orballo casi imperceptible que mojaba las calles de Padrón y que Rosalía describe en su libro con estos versos:
Y en tanto… la llovizna, como todo
lo manso, terca, sin cesar regaba
campos y plazas, calles y conventos
que iluminaba el sol con rayo oblicuo
a través de los húmedos vapores,
blanquecinos a veces, otras negros.
Aunque la jornada comenzó así, pronto hubo que abandonar paraguas y chubasqueros, pues la lluvia cesó definitivamente quedando un estupendo día fresco y seco, ideal para caminar.
Una vez concentrados en el punto de partida y tras oir las recomendaciones de la organización y unas palabras de los alcaldes de Rois y Padrón, salimos en larga y densa comitiva encabezada por la banda de gaitas que dio un aire enxebre y festivo al inicio de esta jornada. Una vez abandonado el casco urbano, la banda se despidió y los trescientos y pico senderistas comenzamos la larga marcha. Después de un par de horas, aquel abigarrado y colorista desfile de caminantes se fue desperdigando, estirándose en grupos que se fueron diseminando a lo largo de la ruta.
Hubo abundancia de puestos de avituallamiento con fruta y refrescos en todos y comida a base de empanada, bocatas, roscón y hasta café en los dos principales que nosotros alcanzamos entre las doce y las dos.
El primer bucle de 17 km. con vuelta a Padrón nos cogió frescos y lohicimos en dos horas y media con un breve descanso en el puesto de reparación de fuerzas. A partir de aquí nos quedaban 33 km. con los que se atrevieron más de las dos terceras partes de los inscritos, o sea unos docientos, lo cual no está nada mal, sobre todo teniendo en cuenta la dureza de esta ruta con largas y enpinadas rampas.
A eso de las dos, a pocos kilómetros del puesto de avituallamiento de Peracoba, a José le fallaban las pìernas y buscó una piedra para descansar. Pero allí estaba su amigo y compañero de fatigas, Eduardo, con su mágica poción de Kombucha, una bebida procedente de China y Japón, donde es considerada como el elixir de la eterna juventud. Efectivamente, una vez ingerido el exótico brebaje, como empujado por un milagroso resorte, José se incorporó a la marcha con renovadas energías lo que le permitió dar cuenta de los veintitantos km. que restaban a toda marcha y sin más desfallecimientos.
Quien no necesitó ayudas ni refuerzos fue nuestro compañero de ruta Fracisco García que cargó durante todo el trayecto con los doce kg. de Uxía, su preciosa hijita, que hasta se echó algún sueñecito de bien asentada que iba en las espaldas de su padre.
Una vez alcanzada la cima de 588m. del Montemedio, todo es bajada, con hermosas vistas de la ría de Arosa, hasta llegar a los pinares y carballeiras de Chisca, pasando por la hermosa finca del Pazo da Hermida, apenas a un kilómetro del punto de llegada en Padrón, donde nos entregaron el diploma acreditativo de haber efectuado la marcha en su totalidad. Una vez llegados todos los parcipantes, parecer ser que hubo festa rachada, con callos y vino, pero a nosotros se nos hacía tarde y regresamos.
Como suele ocurrir, aunque fueron 10 horas. de andadura, el tiempo se hizo corto y la marcha gratificante porque la naturaleza es generosa con sus innumerables atractivos en forma de aire puro, valles, ríos, montes y bosques, aldeas y tierras de labranza, etc., que hacen que la ruta sea entrenida y el tiempo pase casi sin darse uno cuenta.

La foto en el punto de salida. La banda de gaitas encabezó la procesión civil hasta las afueras de Padrón.

La fuerte concentración del inicio de la marcha se va estirando y diluyendo en grupos pequeños a medida que se avanza.

El río Sar, aún joven, entre los montes y ya adulto en Padrón.

Fernando García, en plena forma, hizo los 50 Km. con su hijita Uxía a la espalda. Poco antes de las dos, reponemos fuerzas en este puesto de avituallamiento, inicio de una dura y larga ascensión al Montemedio.

La antiquísima fuente de El Carmen, en Padrón, muy cerca del final de la ruta donde posamos de nuevo después de 9h. 54 min. Eduardo y 10h.7min. José, según consta en los correspondientes diplomas.
| Distancia | Duración | Dificultad | Tiempo | |
| Datos de la ruta | 50 Km. | 10 h. | Alta |
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