23 Muiños y 3 miradores en Samieira
Samieira es una parroquia del municipio de Poio, muy cerca de Pontevedra ciudad, famosa en la comarca por el sonido de sus campanas. Parece ser, según se lee en la web del citado municipio de Poio que en tiempos lejanos los moros robaron las campanas de la catedral de Santiago y las escondieron aquí, donde las encontró un lugareño mientras apacentaba sus vacas. Devueltas a la catedral, los de Samieira recibieron como recompensa las nuevas que habían sustituido a las robadas.
Además de la calidad de sus campanadas también presume Samieira de una ruta de los muiños en el río Freiría, con 23 de estos ingenios jalonando sus riberas desde a Fonte Mulleres, en pleno centro de la parroquia, hasta O Foxo das vacas que es el punto donde la ruta se adentra en el monte. No lejos de aquí se encuentras otras similares como A ruta de auga e da pedra en Armenteiraa, y la de O río da Chanca en Meaño, siendo meritorio el esfuerzo de sus ayuntamientos al restaurar estas construcciones que significaron tanto en la vida rural de hace unas cuantas décadas.
La ruta tiene su inicio en la mencionada Fonte Mulleres, sigue río arriba por un sendero angosto y acidentado sorteando los muiños, algunos de ellos encadenados por su propias levadas aprovechando cada uno la corriente de agua del anterior.
Mientras uno va caminando por estos carreiriños entre los restos de los antiguos molinos cubiertos de musgo, la mayor parte ruinas sin tejado, sus piedras de moler abandonadas en la entrada sin puerta como una boca desdentada, puede revivir en su imaginación el ajetreo de las idas y venidas con los sacos de grano o de harina al hombro, cargándolos o descargándolos en los pousadoiros, esas repisas de piedra empotradas en la fachada del molino. Entre en rumor del río, cuyas aguas bajan generosas y rápidas en este tiempo de lluvia, pueden oírse los ecos lejanos de los parloteos de las mujeres, chascarrillos y cantigas, así como los requiebros de los mozos en las largas jornadas de la molienda.
Llegados O foxo das vacas, ascendemos por la ladera sur del monte Castrove pasando por los tres miradores que dan a la ría de Pontevedra, Campanario, Loureiro y Tartaruga, éste último con una pobre visión, pues los eucaliptos ocultan el panorama, pero con la singular roca en la que la erosión ha esculpido una figura que recuerda a una tortuga.
Del mirador de Loureiro bajamos por una pronunciada cuesta hasta Combarro, en otro tiempo delicioso lugar, con sus numerosos hórreos a la orilla del mar, hoy contaminado por toldos, terrazas y construcciones de mal gusto, un ejemplo más del desdichado feísmo tan habitual esta tierra nuestra.
Afortunadamente, no sucede lo mismo en el interior del resturante O Peirao donde nos hemos detenido para reponer fuerzas en previsión de la dura ascensión que nos espera en el camino de vuelta. Allí, por un módico precio, hemos dado cuenta de un potente y sabroso caldo, precedido de la rica empanada de maíz y seguido de una caldeirada de pescados de la ría rematando el festín con una deliciosa tarta de queso decorada con dulce de leche y un 7 y un 1 en forma de velitas con las que mis entrañables compañeros de fatigas quisieron celebrar el aniversario de quien esto escribe.
Terminada la alegre cuchipanda, tuvimos ocasión de gastar las abundantes calorías recientemente ganadas en el camino de regreso, subiendo lo que antes habíamos bajado hasta toparnos de nuevo con O foxo das vacas, el punto de encuentro con el río Freiría o río dos Muiños cuyo cauce con conduce al punto de partida.
El río Freiría baja bravo entre los antiguos muiños.
Del umbrío paraje de ribera con cierto halo de misterio pasamos al monte abierto.
En los días nublados como el de hoy la isla de Tambo y la ría adquieren uno tono gris metálico muy diferente del de los días de sol.
La tortuga del mirador del mismo nombre y la foto los chicos de los lunes en el mirador de Loureiro.
Vista de Combarro y de algunos de sus famosos hórreos.
La opípara caldeirada dejó así de contentos a los comensales de O Peirao.
| Distancia | Duración* | Dificultad | Tiempo | |
| Datos de la ruta | 22,23 Km. | 7 h. 30 min. | Media |
* Tiempo en movimiento: 5 h. 30 min.
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Datos de Sendereando en el 2011
WordPress ha elaborado un informe con los datos más relevantes de Sendereando que podéis ver pulsando aquí.
Por el río Morgadáns
Hacía mucho tiempo que no nos acercábamos a Morgadáns, una Entidad Local Menor, perteneciente al municipio de Gondomar, situada en los aledaños de los montes Aloia y Galiñeiro. Aquí, en Morgadáns, ejerció de maestro durante 20 años D. Victoriano Taibo, ilustre escritor y poeta gallego y académico. También pasaba temporadas aquí el pintor de Vigo, San Luís, en una finca llamada A Pombeira, con unas construcciones de estilo algo extravagante.
Viniendo del cercano Vincios, pasada la iglesia dejamos el coche un poco más abajo en el puente de carretera que hay en el lugar de Gonda y, subiendo por una empinada cuesta, pasamos cerca de la citada finca del pintor y nos encontramos con una larga acequia que por estos lares llaman levada, pues transportaba el agua desde un lejano punto más alto en el río hasta los muiños de la localidad. El agua la sigue llevando pero los muiños hace mucho tiempo que están inactivos.
Seguimos río arriba por un paisaje bellísimo, típico de ribera, entre rocas cubiertas de musgo, el río que baja como un torrente saltando entre altos y bajos, por carballeiras y sotos llenos de encanto, acompañados por el rumor constante de sus inquietas aguas hasta que el sendero se cierra y nos obliga a tomar un pista forestal que nos conduce al curro de Morgadáns, en pleno monte, cuyo vídeo podéis ver pulsando aquí.
Ahora el paisaje ha cambiado por completo. Del río hemos pasado al monte, ya de regreso, bajando hacia Peitieiros, encontrándonos con la agradable sorpresa de una impresionante cascada en el río Touteiras en un desvío que vale la pena hacer para reintegrarnos, después de disfrutar de tan hermoso espectáculo, a la ruta que nos llevará al punto de partida.

A poco de comenzar el recorrido nos encontramos con esta larguísima levada que trae el agua a unos muiños cercanos y cuyo inicio en el río Morgadáns se ve en la imagen de la derecha.

Cuando el sendero del río no da más de sí, salimos a la pista forestal que nos lleva al curro de Morgadáns muy popular por estos contornos.

El río Touteiras nos ofrece esta impresionante cascada. Ya en el camino de vuelta llegamos a Peitieiros, localidad limitrofe con Morgadáns en cuyo puente de Gonda se cierra el bucle.
Repetimos la ruta al sábado siguiente día 7. Algunos valientes se han atrevido a escalar la cascada como puede verse en este vídeo.
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PRG 19 renovado
Ya cuando hicimos esta ruta en enero del 2006 nos lamentábamos del mal estado en que se encontraba su señalización. La hemos repetido en alguna coacción más y la cosa estaba todavía peor pero nos llegó hace poco la agradable noticia de que el Obradoiro de Emprego “Ambiental Tui” había llevado a cabo la rehabilitación y allá nos fuimos a comprobarlo habiendo quedado enteramente satisfechos de la labor realizada por el citado Obradoiro.
Desde el Km. cero, mojones de piedra con las marcas blancas y amarillas y el punto kilométrico así como abundantes marcas en rocas, árboles y muros orientan perfectamente al caminante. Bancos de piedra, algunas esculturas y otros adornos dan una idea de la maestría de nuestros modernos canteiros.
El puente medieval sobre el río Louro y O Muiño de Fuchaco son dos ejemplos de la perfecta restauración de dos elementos de gran valor etnológico y estético.
El PRG 19 se inicia en el antiguo puente internacional de la cuidad de Tui coincidiendo en sus comienzos con el Camino de Santiago hasta encontrarse con el puente románico sobre el río Louro. Después del puente la ruta PRG 19 se desvía por detrás de la depuradora (EDAR) para bajar a la orilla del Miño y seguir propio trazado hasta su final en Guillarei. El primer tramo, siempre pegado a la ribera del Miño hasta Caldelas de Tui, discurre por la antigua senda de los carabineros y contrabandistas perseguidores los primeros, escurridizos los otros, en tiempos no muy lejanos en los que estos parajes eran escenario de ese juego del gato y el ratón que era el contrabando.
Es también camino de pescadores, estrecho carreiriño en el que apenas cabe un par de botas o ancha pista de jabre, entre viñedos, plantaciones de kiwis, invernaderos a la izquierda y el padre Miño a la derecha, y así casi siempre hasta llegar a Caldelas. El río fluye mansamente, casi estático, como una inmensa lámina de plata brillando al sol de esta mañana luminosa y fresca.
Llegados a Caldelas, en la pradera de Baños, la ruta cambia de sentido y, abandonando el río, pasamos bajo la vía del tren y nos adentramos en la zona forestal entre pinares y pequeñas localidades como las Souto y Baldráns en donde nos desviamos hacia Salceda con parada en Casa Nito, famosa en la comarca por sus churrascos y chuletones de cerdo y de ternera. Así que nos damos un pequeño festival regado con rico Mencía y de nuevo reanudamos la marcha, que aún quedan unos cuantos kilómetros para rematar la jornada. En Páramos cerramos el bucle y regresamos al tramo común que nos lleva al punto de inicio.
En los comienzos de la ruta pasamos cerca de la catedral-fortaleza tudense y seguimos por el camino de los peregrinos hasta el puente medieval por delante del cual han construido otro de hormigón que lo oculta y afea el paisaje.
Verdes senderos tapizados de fina hierba bordean el Miño.
Del paisaje de ribera pasamos al forestal. A la derecha, foto del grupo.
Uno de los mojones de piedra con O Muiño de Fuchaco al fondo. El puente internacional, inicio y remate del PRG 19.
* Tiempo en movimiento: 5 h. 57 min.
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Saiáns-Chandebrito
Ya era de esperar que en una fecha como la de hoy fuese escasa la asistencia. En efecto, solamente cuatro de los casi nunca fallan, Jaime, Javier, Eduardo y José acudimos a la cita de los sábados.
Dejando los coches en el cruce de Saiáns emprendemos la marcha por el GR 53 llegando en poco tiempo a las orillas del río del mismo nombre con su carballeira y sus molinos como es habitual en estos parajes. No tardamos en alcanzar el parque forestal de esta parroquia para seguir por el mismo Gr 53 hasta dar con el siguiente parque el de Oia y de ahí, abandonando en GR, bajamos al parque hasta que llegamos a Fragoselo.
Todo este tramo es muy entretenido, con unas preciosas vistas de la ría sobre todo en un día tan soleado com éste. Dejamos Fragoselo para adentrarnos en la Fraga de Rodas, un bellísimo bosque de espesa fronda por la que ascendemos en dura pendiente hasta llegar a la carretera que delimita las localidades de Corujo y Chandebrito. Aquí, en Chandebrito, bien conocido por los asiduos de la Caminata Sabatina, nos detenemos junto a su molino para tomar el reglamentario refrigerio y seguimos, rodeando el monte de O Castro, para tomar la pista que entre pinares y eucaliptos nos lleva por los montes de Camos hasta en barrio de Cadaval y de allí nuevamente al parque de Saiáns.
Una hermosa jornada en una mañana soleada y fresca, ideal para caminar.
Quedan pocas horas para la celebración de la Nochebuena.
Desde Sendereando deseamos a todos nuestros amigos, a los que nos leen, a los que nos acompañan en nuestras andanzas, a los caminantes y peregrinos y a todos los que de alguna manera senderean por los caminos de la vida, que la ventura y la paz ilumine sus senderos.

A unos 300 m. del inicio la ruta atraviesa este paraje de los molinos de Cal de Outeiro o del río Saiáns. En los primeros tramos hacia Chandebrito desde los parques forestales de Saiáns y de Oia se pueden contemplar hermosas vistas de la ría de Vigo.

La abundancia de agua dibuja en el monte bellas estampas como la esta cascada. A la derecha, la calzada que conduce a la Fraga de Rodas.

Chandebrito visto desde el monte de O Castro. A la derecha, una parte de la ría vista desde el mismo sitio.
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