Tierras del Sobroso

Partimos con las primeras luces de la mañana desde  el puente de Cruxón, sobre el río Tea, en Mondariz Balneario.

A estas horas sus aguas fluyen oscuras por el ancho río entre el silencio del pueblo casi dormido.

Dejando atrás el casco urbano, ascendemos hasta la capilla de San Pedro y desde allí , después de un par de km. damos con el pórtico de entrada al parque del Castillo del Sobroso que se alza sobre la colina que domina el valle.  Es lunes y está cerrado al público. Está lloviendo y poco se ve de las tierras que lo circundan.

Seguimos por el monte hasta la capilla de Santa Tecla en donde nos detenemos para tomar el plátano reglamentario y desde allí, a un tiro de piedra, se encuentra el Castro de Troña, una citania con su poblado castrexo, una capilla del s. XVII dedicada al Dulce Nombre de Jesús, un precioso cruceiro y una caseta en la que, por lo visto, dormían los devotos en la noche anterior a la romería que aún se sigue celebrando en el mes de agosto.

Desde el castro bajamos por corredoiras y algo de carretera hasta la orilla derecha del Tea por cuya senda caminamos a lo largo de unos cinco kilómetros disfrutand0 de los hermosos parajes que nos ofrece el río que, después de las recientes lluvias , ha recuperado  su caudal y fluye espléndido y potente hacia su encuentro con el Miño.

Ya de regreso en Mondariz Balneario, vadeamos el Tea por el citado puente de Cruxón quedando a unos metros del punto de partida y también final de esta caminata por la Tierra del Sobroso.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,820 Km. 5 h. 23 min. Media Chubascos

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Las tres Nogueiras

San Vicente, Santo Tomé y San Lorenzo de Nogueira son los titulares de las tres parroquias por las que discurre la caminata de este lunes además de la de San Salvador de Meis, siendo Meis el nombre del ayuntamiento que las alberga y cuya sede se halla en O Mosteiro, muy cerca de la capilla de Santa María, una joya románica ubicada en la carretera que va de Pontevedra a Cambados, a la cual está adosada la llamada Casa da Escola, una construcción de más de 500 años de antigüedad llamada así por haber sido la primera escuela nacional de la comarca, siendo su primera maestra Doña Filomena Freire Rivas, primera funcionaria del Estado, rara avis in illo tempore. y madrina del que esto escribe, nacido en esa casa en 1941.

Desde allí parte la caminata cuyo primer tramo atraviesa A Baralla, un conjunto de fincas  ribereñas del río Santo Tomé, por cuya margen izquierda seguimos por la parroquia que le da nombre, la de Santo Tomé, que nos lleva por hermosos parajes hasta el Àrea Recreativa de Arcos en la que abandonamos el río para  toparnos,  después de  unos pocos kilómetros, con O Rego de San Martiño, otro bonito río que recorremos por su ribera izquierda hasta su cruce con la Autovía del Salnés, en el lugar de Guimeráns.

Después de casi un km. de carretera nos adentramos en los umbríos pinares de Andión pasando por el Pazo da Saleta, declarado Jardín de Excelencia Internacional de la Camelia.

A partir de ahí no tardamos en dar con el río Cañón  que,  pasado el puente, toma el nombre de O Rego de Santo Tomé que recorremos por su tramo norte hasta llegar al tramo común que nos conduce al punto de partida.

Rematamos la andaina con una visita a la Casa da Escola, cuyo propietario, Manolo, hermano del que suscribe, nos invita a una cerveza con la promesa de un buen plato de lentejas para toda esta tropa en la próxima ocasión en que repitamos esta caminata.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,100 Km. 5 h. 42 min. Media Nubes y claros 

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Agua a calderos

Cuando hicimos esta ruta en 2016 lucía un sol espléndido en la romería de Nª Sª de los Milagros de Amil de cuyo santuario partía la solemne procesión con la imagen de la Virgen escoltada por un destacamento de la guardia civil (aquel manto cosido de billetes era una tentación para los amigos de lo ajeno).

Muy distinta fue la cosa en este lunes de octubre en el que alrededor del santuario solo había silencio y oscuridad en estas primeras horas del día,  silencio orquestado por el inmenso chaparrón que repiqueteaba sobre nuestros paraguas con tal intensidad que, en en vez de gotas, parecía que lloviesen calderos sobre nuestras cabezas.

Y así se mantuvo la mañana con una lluvia persistente y pesada que interrumpió su molesta compañía a eso de las doce, cuando nos detuvimos en el parque forestal de San Antoniño de Penalva para reponer  fuerzas con la  deliciosa tarta que nos trajo Elvira.

A partir de ahí el tiempo mejoró y pudimos disfrutar con más comodidad de los hermosos parajes por los que discurre esta caminata entre frondosos bosques de pinos,  también de castaños, por las antiguas corredoiras, hoy  casi abandonadas por los lugareños pero frecuentadas por senderistas como éstos de Los Lunes al Sol, amantes de las caminatas por los valles y ríos de nuestro país.

Ya de vuelta en los reales del santuario, sustituimos nuestras mojadas ropas por otras secas y nos dirigimos al restaurante Casa Tito, en Campo Lameiro, en donde  damos  cuenta del espléndido menú que allí nos han preparado a base de pochas con setas y lacón con grelos, todo riquísimo, acompañado de un blanco Godello y tinto Ribera de Duero, excelente complemento obsequio de nuestro entrañable Miguel con el que brindamos por su pasado cumpleaños deseándole salud y ventura por muchos años más.

De postre, helado de manzana asada y queso del Cebreiro con nueces, auténticas delicatessen que son un verdadero regalo para nuestros paladares.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,000 Km. 5 h. 20 min. Media Chubascos 

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La última del verano

Este sábado, 21 de setiembre,  remata oficialmente el verano pero el estiaje continúa afectando severamente a nuestros ríos, sobre todo a los pequeños como son el Morgadáns y el Touteiras que fueron los protagonistas de nuestra caminata.

El Touteiras es un regato que nace en la sierra del Galiñeiro y desemboca en el río Miñor formando, a su paso por la localidad de Peitieros, en tiempos de lluvia, una impresionante cascada con una caída de 180 m. que en este sábado queda reducida a un hilo de agua casi invisible que se desliza por las desnudas rocas de su cauce.

Regresando desde allí a la pista que habíamos abandonado nos espera una larga ascensión hasta cruzar de nuevo lo que queda del Touteiras, un cauce prácticamente seco, no lejos del curro de Morgadáns, el primero de los que se celebran en Gondomar y que, en la edición de este año en el pasado junio reunió, según informa valmiñortv, a casi 300 ejemplares, 200 «burras» y 70 potros.

Seguimos por una ancha pista forestal entre pinares para adentrarnos en una hermosa carballeira tras la cual se encuentra la aldea de Murxido en donde comienza el descenso hacía del río Morgadáns, más río que el Touteiras, pero también víctima de la implacable sequía que mantiene  bajo mínimos su caudal. Habrá que  volver en la estación lluviosa para contemplar estos parajes en la plenitud de su hermosura.

Finalizamos nuestra andadura en  donde la habíamos iniciado,  el atrio de la iglesia de Santiago de Morgadáns.

Fue una agradable caminata por los montes de Peitieiros y Morgadáns en una maña nublada, sin grandes calores, exigente  sus tramos de subida y fácil en los de bajada pero siempre gozosa para estos caminantes  que así disfrutan de su afición a senderear.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
13,790 Km. 4 h. 5 min. Media Nublado 

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Un paseo con vistas

El primer tramo de la carretera que va de Gondomar a Tui es una empinada cuesta que remata en el Alto de San Antoniño que, hace bastantes años,  puntuaba para el Premio de Montaña en la Vuelta Ciclista a España.

Los profesionales de  Vuelta pasaban por allí sin despeinarse pero para mí, cuando lo hice, fue un reto casi imposible de superar pues, cuando lo alcancé estaba desfondado y sin resuello.

Viene eso a colación porque  la ruta que hicimos este sábado partía de ese lugar que está en la intersección de dos rutas, muy interesantes las dos.

Por la pista que parte hacia  el oeste se va al Ecoparque Arqueológico  del Monte Tetón y la que sale hacia el este nos lleva por la ruta del Alto do Paraguda, un singular enclave a más de 500 m. de altitud desde el que se contempla la bellísima estampa de la Ensenada de Baiona, con  la Foz del Miñor, Monteferro y las Estelas en primer plano y las islas Cíes al fondo.

Culmina la cima de ese mirador, también conocido como Alto de San Martiño, una caseta construida con mampostería de granito y cubierta del mismo material que constituye un  estupendo refugio para cazadores, pastores o quien quiera que sea  que necesite cobijo en el que guarecerse.

Para llegar hasta allí recorremos las pistas forestales que, entre pinos y eucaliptos, serpentean los montes que rodean la villa gondomareña con la Sierra del Galiñeiro al otro lado de la vaguada, una inmensa mole gris que se pierde en la lejanía.

Una vez  alcanzado el citado Alto do Paraguda, emprendemos el regreso alternando los estrechos carreiriños formados por los caballos que pastan libremente pos estos montes con pistas forestales que avanzan sobre el valle de Tebra, en tierras tomiñenses, hasta dar de nuevo con el tramo común, de ida y vuelta, que nos lleva al citado Alto de San Antoniño, inicio y fin de este agradable y panorámico paseo.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
13,00 Km. 3 h. 27 min. Baja Soleado 

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