Niebla en el Xiabre

Fue éste un verano de poco sol y muchas nubes. Tan solo en la primera quincena de este mes de setiembre disfrutamos, aquí en las Rías Baixas, de unos pocos días de auténtico carácter veraniego.

A los senderistas de Los Lunes al Sol no les fue mal, pues los días grises de sus caminatas fueron mayoría y atenuaron los rigores de las jornadas calurosas propias de la estación que en este lunes  cambia de nombre y se hace otoño.

Hemos comenzado la caminata bajo un cielo plomizo y amenazante en el lugar de Areas, en las proximidades del embalse del Con  que es el río  que abastece de agua a Vilagarcía de Arousa.

Nuestro objetivo es alcanzar la cima del monte Xiabre de más 600 m. de altitud la cota más alta de estos contornos y una espléndida atalaya sobre la ría.

Al Xiabre conducen  innumerables pistas de tierra que serpentean entre un paisaje que en otro tiempos fue verde y frondoso y que hoy, excepto algunas zonas de pinares y eucaliptos,  presenta un aspecto un tanto desolador, pedregoso y árido a causa de los pavorosos incendios de 2005 y 2008 que asolaron estos parajes.

El tojo y las zarzas hacen que la marcha sea penosa en algunos tramos. No se encuentran poblaciones ni grandes ni pequeñas. El único elemento digno de destacar es A Laxe dos Bolos, una gran roca con petroglifos que apenas si pueden apreciarse a la que conduce un caminito casi desaparecido.

Sigue la ascensión entre niebla y viento hasta dar con los primeros generadores eólicos y el poste de televisión próximos al vértice geodésiso que nos indica que estamos en el punto más alto del monte Xiabre. Desde allí se contempla, aún difusa, la panorámica de ría de Arousa que un poco más abajo, disipada la niebla, podemos admirar con claridad.

Ya monte abajo no tardamos en llegar a la zona recreativa de Fontefría, un espacio verde y frondoso que atraviesa el río  Do Con en su curso hacia el mar.   Seguimos bajando entre pinares hasta hasta dar con un asentamiento gitano en el que a lado de unas chabolas se juntan coches y camiones, palets de madera y la cacharrería propia de estos sitios muy cerca de la carretera que nos conduce al Bar da Silva.

Mucha cantidad y poca calidad definen acertadamente el menú que allí nos ofrecen. A nuestra querida Silvia le plantan una fuente de croquetas con arroz que “tira pa trás” solamente al mirarlo y a mí unos huevos escalfados en salsa de tomate tan salados que ni el excelente rioja con que Dietmar celebró su cumpleaños fue capaz de aliviar. Del postre mejor olvidarse.

Sigue la lluvia cuando abandonamos el local y nos acompaña durante los casi 5 Km. que faltan para llegar al embalse del  Con en donde hacemos un alto para la foto del grupo muy cerca ya del lugar en el que comenzamos y finaliza la ruta de este lunes último del verano y primero del  otoño.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,000 Km. 6 h. 16 min. Media Lluvioso

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¡Vaya cuerno!

Pasifae le puso los cuernos al rey Minos y de ahí salió el Minotauro. Afrodita le hizo lo mismo a Vulcano y Helena de Troya a Menelao.

Eso en la mitología griega. Ya en nuestro tiempo son famosos los que Madame Bovary le puso a su devoto esposo Charles y de conocimiento planetario son los de Bill Clinton a su esposa Hillary con Monica Lewinski.

De menos conocidos pero también famosos y no digamos  los anónimos podrían contarse innumerables casos.

En un pueblo italiano, cerca de Roma, Rocca de Canterano, celebran cada 11 de noviembre la Festa del Cornuto bajo la advocación de San Martín de Tours que entre otros patronazgos cuenta con el de las infidelidades de pareja.

¿Y todo esto a cuenta de qué viene en un sitio como éste dedicado a las andanzas de unos cuantos senderistas por los montes y valles de nuestra amada tierra gallega ?

Pues que el objetivo de la caminata de este lunes ha sido Pena Corneira, una enorme roca en forma de cuerno que emerge de uno de los montes  del ourensano municipio de Leiro, dominando desde sus 675 m.  todo el valle del Avia.

El cuerno de piedra de unos diez metros en vertical que se alza sobre otras grandes rocas para asomar íntegro entre la vegetación hoy calcinada por los incendios bien podría valer como símbolo, emblema o bandera de todos aquellos que sufren o protagonizan las infidelidades de pareja tan frecuentes en todos los tiempos desde la prehistoria hasta nuestros días.

Para llegar hasta allí iniciamos la marcha en el parque de O Salgueiral vadeando el río Avia por la pasarela metálica que nos lleva al casco urbano de Leiro el cual cruzamos para subir por su calzada romana hasta la iglesia de San Miguel de Lebosende y desde allí, siempre hacia arriba entre fincas y pinares, damos con la aldea de Paredes, unas pocas casas entre las que destaca su panadería en plena elaboración del pan nuestro de cada día, cuyo calor y aroma inunda aquel silencioso y tranquilo rincón.

De Paredes llama  la atención el conjunto de hórreos bien conservados que ocupan el centro de la aldea y recuerdan aquellos tiempos en los que allí se almacenaban los productos de la tierra.

Pasado Paredes pronto nos adentramos en un precioso bosque de flora autóctona, carballos y castaños, en el que abundan los “bolos”, grandes rocas redondeadas casi todas cubiertas de musgo. El sendero que serpentea entre rocas y árboles nos lleva hasta el mirador en lo alto de un cerro desde el que se contempla una amplia panorámica del valle del Avia. Enfrente, al norte, se eleva la mole de piedra de Pena Corneira a la que llegaremos después de descender hasta la explanada en la que se encuentra la iglesia de Santa María de Lamas contigua a una zona de descanso.

Siguiendo monte abajo llegamos hasta la carretera  de Ribadavia-O Carballiño  de la que recorremos en un corto tramo para desviarnos a la izquierda por un estrecho sendero por el que entre pinos quemados y rocas de gran tamaño llegamos al gran cuerno cuya punta se eleva sobre nuestras cabezas diminutas bajo el enorme pedrusco.

Una vez alcanzado el principal objetivo de la jornada de este lunes seguimos nuestra marcha, ahora siempre en descenso, por las peladas laderas de estos montes calcinados hasta llegar a lugar de Orega ya en pleno valle cubierto por los extensos viñedos de uvas blancas y tintas que abastecen las grandes bodegas de O Ribeiro.

Ya en la parroquia de Berán paramos en Casa Lucita. Plato único caro y olvidable. Seguimos camino pasando por la iglesia barroca de San Breixo de Berán descendiendo hasta el abandonado pazo de Vieite por una estrecha pista que nos lleva al camino que, paralelo al río Avia, nos acerca a puente San Clodio ya en el parque de O Salgueiral en Leiro, inicio y fin de la caminata.l

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,230 Km. 7 h. 35 min. Media Soleado 

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Los tres ríos de Salvaterra

Fue la de este lunes una jornada apacible y cómoda. Los más de 26 Km. que conforman la caminata discurren casi siempre por las orillas de los ríos Mendo, Tea y Miño a la sombra de sus frondosas florestas de ribera, acompañados desde la mañana a la tarde por una suave brisa que, bajo un sol poco riguroso, convierte la ruta en el genuino placer de caminar, siempre por llano, sin desniveles y cuestas que corten el resuello.

Comenzamos la ruta en A Ponte do Cordeiro sobre el río Tea a cuya vera caminamos hasta la playa do Pego para desviarnos a la hasta la iglesia de San Xoan, en Fornelos, de exhuberante estilo barroco, en cuyo fronstispicio se avisa de que es “Asilo sagrado”, una ley medieval por la cual cualquier perseguido por la justicia podía acogerse a la protección de iglesias y monasterios.

Continuamos entre fincas y pinares hsta dar con el Rego de Lobeira que más adelante recibe el nombre de río Mendo por cuyas orillas ha montado en Concello de Salvaterra un sendero municipal reciente y muy bien señalizado. El Mendo es un pequeño río proveedor de agua para los antiguos muiños de los que en estos tiempos no quedan más que sus muros a excepción de alguno restaurado.

Claro que en esta época fuerte estiaje los cauces de estos modestos regatos van casi secos por lo que, aún en aquellos tiempos, sus rodicios estarían parados si agua que los moviese.

Por las orillas del Mendoel camino nos lleva hasta su desembocadura en el río Miño por el que continuamos  nuestra marcha siguiendo el sendero de pescadores que, por su orilla derecha,  corre paralelo a la via del tren para transformarse, ya cercano a la villa, en un ancho y  cuidado paseo que pasa por las recientemente inauguradas termas para llevarnos al centro urbano de Salvaterra presidido por su imponente castillo. Cuentan que en él estuvo prisionero García Sarmiento, Señor de Sobroso quien al quedar libre soltó la siguiente frase: “Benditas serás Salvaterra, que así salvas a los hombres” la cual inspiró el siguiente cantar:

Salvaterra, Salvaterra,
donde estiven en prisiones,
non te chamen Salvaterra
que te chamen Salvahomes.

Ya el sol está bien arriba y llevamos más de 20 Km. de caminata así que va siendo hora de tomar un descanso y reponer energías lo cual hacemos en O Noso Eido, un restaurante situado cerca del parque de A Canuda que dispone de un hermoso espacio bajo una parra  a cuya sombra  está dispuesta la mesa para los estos once caminantes.

Fideos con almejas y merluza a la plancha con arroz con leche de postre, todo regado por el dorado Condado de la comarca, es una de las variantes del confortable menú que nos ofrece el establecimiento.

Repuestas nuestras fuerzas y contento el ánimo después de la alegre convivencia gastronómica, seguimos camino por la orilla del Miño desviándonos  en el punto en el que recibe las aguas del Tea. Por allí nos vamos hasta el puente de A Fillaboa, no lejos de A Ponte do Cordeiro, inicio y fin de la agradable jornada de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
26,300 Km. 6 h. 35 min. Baja Soleado 

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Río, monte, mar

Un río: El Miño.
Un monte: Alto da Portela
Un mar: El océano Atlántico

Así fue la caminata de este lunes. Iniciamos la marcha en el lugar de Forzáns, concello de O Rosal desde donde emprendemos la subida a los Muiños do Picón desde en Centro de interpretación y zona recreativa que es donde arranca el PR G94, el sendero que recorre los 24 muiños do Picón y los 36 do Folón.

Comenzamos por los primeros hasta llegar a la cima que constituye un espléndido mirador del valle de O Rosal derramándose hacia el río Miño en su curso hacia la desembocadura entre Caminha y A Guarda.  Superado el último de los del Picón avanzamos unos cientos de metros y nos topamos con el muiño número 36 de los del Folón que bajan en cascada por una pronunciada pendiente hasta el  inicio del sendero en la citada zona recreativa en uno de cuyos muiños se halla una pequeña oficina de información sobre este inigualable paraje declarado Bien de Interés Turístico por la Xunta de Galicia.

La falta de agua en estos días de pleno estiaje resta cierto encanto a este extraordinario conjunto etnográfico que aún así siempre asombra por muchas veces que se visite.

Nos desviamos del PR g94 para acometer la ascensión al Alto da Portela en esta mañana del recién estrenado setiembre en la que una suave brisa atenúa los rigores del fuerte sol que ya luce a estas horas de la mañana.  Mientras caminamos hacia el Alto por pistas forestales nos acompaña la hermosa estampa del Miño fluyendo mansamente en la lejanía entre el ubérrimo valle del O Rosal y las tierras portuguesas a otro lado del río.

Alcanzado eA  da Portela cambia el panorama que es ahora la costa de Oia con su orla de blanca espuma rematando la inmensa lámina de mar azul que se extiende hacia el infinito.

A medida que continuamos nuestra marcha por las alturas van apareciendo el puerto y las casas de A Guarda al abrigo del monte de Santa Trega a cuyos pies de unen el río y el mar.

Ya en pleno descenso, anchos caminos tapizados de verde hierba nos llevan entre frondosos pinares hasta el lugar de San Roque en la parroquia de Salcidos, muy cerca de la iglesia de San Lorenzo que es donde se encuentra el restaurante en donde nos detenemos para descansar y degustar su menú del día a base de pimientos rellenos, lubina a la plancha y tarta de piña entre otras especialidades que nos permiten recuperar las energías gastadas durante la jornada matutina y que buena falta nos harán para la de la tarde.

Como nos hemos venido tan abajo, casi a la orilla del río, ahora toca una prolongada y dura subida hasta el lugar de Forzáns que es donde comenzó la caminata. Son casi seis kilómetros bajo un sol de justicia y con poca sombra que ponen a prueba la resistencia de estos esforzados caminantes.

Menos mal que poco antes de llegar al punto final nos topamos con una fuente de agua fresca y cantarina en la que nos refrescamos por dentro y por fuera aliviando calor y cansancio y permitiéndonos rematar la jornada sin agobios.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,540 Km. 6 h. 45 min. Media Soleado 

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