La fervenza invisible

«A fervenza do Toxa» es una cascada en forma de cola de caballo de las más impresionantes de las que existen en la provincia de Pontevedra constituyendo un lugar de culto para senderistas y excursionistas que, en estos días de fuertes lluvias, se acercan a estos parajes para disfrutar de la hermosa estampa que ofrece este salto de agua de más de 30 metros de caída  el cual puede verse desde el mirador construido muy cerca de la zona en la que el río río Toxa se desploma levantando una cortina de agua tan densa que la hace prácticamente invisible en el sitio de su caída.

Los de Los lunes al Sol la hemos visto en varias ocasiones y circunstancias pero nunca como la de hoy en la que un auténtico chaparrón originado por la propia fervenza nos  vedaba el impresionante espectáculo de esa enorme masa de agua precipitándose desde las alturas.

Por el monasterio de Carboeiro, casi al inicio de la ruta hemos pasado casi sin verlo debido a intensa lluvia que nos obligaba a estar más pendientes de los paraguas y chubasqueros que de la contemplación de tan espléndido monumento.

Entre chaparrones y escampadas hemos dado cuenta de esta bonita ruta cuyo protagonista fue la «fervenza invisible» que esperamos nos permita disfrutar de toda su hermosura en futuras ocasiones más propicias a su contemplación.

Después de su caída, el Toxa todo espuma y furor sigue hasta su desembocadura en el Deza el cual vadeamos a través del largo puente que lo cruza después de haber recorrido la preciosa senda que discurre por su margen izquierda que después del puente nos lleva hasta el restaurante O Refuxio, en Merza, que como está cerrado, nos obliga a desplazarnos hasta la cercana villa de Silleda.

Allí en el restaurante Casas Novas damos cuenta de su variado menú regamos con excelentes vinos Godello y Ribera, invitación de Mari Carmen, nuestra intrépida andarina, con la que brindamos porque cumpla muchos más años en esta gratificante afición.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,490 Km. 5 h. 32 min. Media Chubascos

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Reencuentro

Después de seis meses en el dique seco el que esto escribe vuelve a las «andadas», a las caminatas de los sábados y los lunes y al feliz reencuentro con sus amigos y camaradas compañeros de fatigas, que haberlas haylas, en esta grata afición a patear por los hermosos parajes que por monte, mar y río configuran el escenario de nuestras andanzas.

Este lunes hemos elegido una ruta que no por repetida es menos interesante. Se trata de Las Lagoas de Bertiandos, un extenso humedal al que se accede desde el puente romano de la pulcra y hermosa villa lusitana de Ponte de Lima.

Desde ahí parte la senda que, discurriendo por la orilla izquierda del «Río del olvido», el antiguo Lethes romano, lleva directamente al humedal que, cruzado por el  río Estoraos, ofrece al caminante numerosos miradores, pasarelas de madera y lagunas.

Después de unas cuantas vueltas por el húmedo recinto regresamos a la senda fluvial, a cuyo término, ya muy cerca del puente, nos saluda la efigie del brioso general Décimo Julio Bruto que confundió el Lima con el Lethes del Hades.

Un bonito y cómodo paseo que rematamos en la galería del restaurante O Confrade, a la orilla del río, con la presencia al otro lado de la inmutable imagen del mítico general.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,280 Km. 4 h. 22 min. Baja Nublado

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Los mirtilos de Constantino

Desde hace unos años, por estas fechas, hacemos una ruta que pasa o se inicia en el Albergue-restaurante Constantino, ubicado en la parroquia portuguesa de Cossourado, no lejos de Valença do Minho,  cuya peculiaridad es que posee una plantación de mirtilos, arándanos, en portugués o gallego, y también de moras. Lo de albergue le viene porque está situado en el Camino Portugués y da hospedaje a los peregrinos que pasan por allí.

Con unos días de antelación facilitamos a Constantino la lista de los kilos que desea cada uno de nosotros, los senderistas de Los Lunes al Sol, de manera que, en el día señalado, los pone a nuestra disposición debidamente empaquetados.

A tal fin escogemos uno de los trilhos o rutas que se encuentran en sus aledaños, tales como el de los Miliarios, el Aquilino Ribeiro, Châ da Burra o Torre da Silva.

En eta ocasión hemos hecho el de los Miliarios que tiene su inicio y fin en casa Constantino.

Tras  primeros kilómetros que tienen algo de asfalto más del deseado, ya que transcurren por algunas pequeñas poblaciones, sitios solitarios y silenciosos, sin apenas tráfico rodado, llegamos a la iglesia de Cossourado a la que se accede por una monumental escalinata y que está situada a unos cientos de metros de O Forte da Cidade, un castro fortificado desde el que se contemplan  magníficas vistas de las cuencas de los ríos Coura y Miño.

Por estas fechas se celebra en este antiguo poblado celta  la fiesta del Solsticio de verano a que le acuden centenares de personas para dar la entrada al nuevo  verano, en el día más largo del año.

Desde ahí se desciende a la localidad de Antas en la que se localizan varios miliarios y un viejo palacio en ruinas para seguir bajando hasta el río Coura, cuya ribera izquierda se constituye un precioso paseo que, entre el espejo de sus aguas y el umbrío cobijo de su arboleda, nos lleva hasta un encantador puente romano, ya muy cerca del lugar de inicio y también final de esta ruta que hemos dado en llamar, la de los mirtilos de Constantino en cuya casa damos cuenta de su clásico bacalhau, regado con excelentes vinos  maduro y verde, invitación de nuestra querida y entrañable Silvia, con la que brindamos para celebrar su pasado cumpleaños deseándole muchos más y muy felices.


Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,620 Km. 4 h. 39 min. Media Soleado

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El Miño por Laias

Iniciamos la marcha en el patio del Balneario de Laias para seguir por una hermosa vereda que empalma con un  sendero que, después de atravesar varias fincas al otro lado de la carretera, nos lleva, entre pinares, a la pista forestal que asciende de manera continua hacia O Castelo de Laias,  un antiguo yacimiento romano del que, en gran parte desaparecido a causa de la construcción de la autovía.

Seguimos subiendo hasta la mina de wolframio, ya muy cerca del punto más alto de la ruta, desde donde se contempla la hermosa estampa del río Miño a su paso por Barbantes cuyo núcleo urbano atravesamos de nuevo para acceder al paseo fluvial que, durante unos tres kilómetros, recorre la orilla derecha del río,  por el área termal de Laias,  a través de un paraje boscoso en el que alternan viejas sobreiras con jóvenes carballos, embarcaderos y mucha sombra que hacen de este sitio un lugar ideal para pasear en los días cálidos del estío.

Rematamos la caminata en el lugar de comienzo, en el restaurante del balneario,  un buffet  con variada oferta gastronómica, en el  que reponemos fuerzas y disfrutamos de la  convivencia que tan agradable resulta entre estos compañeros de senderos y fatigas.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,190 Km. 4 h. 33 min. Media Nublado

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