El puente de la discordia

Partiendo del centro urbano de Caldas de Reis iniciamos la ruta en el Parque da Tafona y seguimos caminando por la senda que bordea la margen derecha del río Umia hasta que damos con la Vía Verde del Salnés, el sendero construido en el 2020 sobre la antigua vía del tren.

Al llegar a la parroquia de Saiar hay un ramal que llega hasta el río  en el punto en el que, a través de un puente de piedra , A Ponte do Currucho, se vadeaba el río para acceder a la parroquia de Lantaño, lo cual es inviable en la actualidad debido a que del puente solamente queda un poco más de la mitad.

Nos cuenta  un vecino que nos acompañó durante parte de la caminata que ello fue debido a que los de la Comunidad de Montes de Lantaño, que habían llegado a un acuerdo con los de Saiar para reconstruir el puente, la mitad cada uno, cumplieron su parte pero los Saiar no. Pero eso es una leyenda. La realidad es otra.

Repasando la prensa de la época nos enteramos de que los de Lantaño restauraron la parte del puente que hoy se ve esperando que el Concello de Caldas cumpla su compromiso de rematar lo que falta, aunque por lo que parece, la cosa va para largo.

Una vez alcanzada la parroquia de Santa María y Santiago de Godos, seguimos un poco más por la Vía Verde y damos la vuelta prácticamente por el mismo camino que el de la ida.

Ha sido un bonito paseo, todo por llano, en una mañana espléndida, bajo un cielo azul y luminoso.

Rematamos la caminata en el restaurante O Cruceiro, en donde damos cuenta de su menú del día acompañado de excelentes Mencía y Godello, invitación de Marcial, nuestro compañero de fatigas con el que, siguiendo la tradición,  celebramos su cumpleaños deseándole larga vida  y muchas pateadas con este grupo de amigos.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,880 Km. 4 h. 33 min. Baja Soleado

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Mimosas, hermosas e invasoras

En esta época del año la mimosa y el tojo exhiben sus flores amarillas cubriendo con este color montes y senderos.

Bien es sabido que la mimosa, la Acacia dealbata, es una especie invasora prohibida en España pero que, ajena a las leyes de los humanos, invade grandes extensiones sobre todo por estos parajes, en la provincia de Ourense.

No tardará en florecer el brezo que, junto al amarillo del tojo, coloreará de rosa las cumbres y laderas de las montañas de esta comarca.

Hemos iniciado la marcha en el centro urbano de Beariz, cruzando los pinares y carballeiras de las parroquias de Garfián y Alvite, entre otras, siendo la de Alvite el hito más interesante de la jornada, pues allí se ubica una bonita aldea rural  cuyas casas,  restauradas unas y nuevas otras, contrastan con las que hemos visto en otros lugares de la ruta arruinadas por el tiempo y la despoblación.

De Alvite pasamos a Muradas y poco después regresamos a Beariz, inicio y fin de la caminata de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
15,230 Km. 4 h. 24 min. Media Chubascos

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Se acerca la primavera

Por las riberas de los ríos, por los bordes de los caminos, asoman tímidos los hermosos pétalos de las prímulas, la Primula Acaulis o Flor de San José, la flor temprana que anuncia el fin del invierno y la llegada de la primavera.

Disfrutamos de la presencia de esa encantadora planta mientras caminamos por el ancho sendero que discurre paralelo al curso del río Tambre, en la mañana de este lunes, de agradable temperatura y cielo gris con esporádicas apariciones de la luz del sol.

Las numerosas  carballeiras que bordean el río ya  dejan entrever que su austero ropaje  invernal no tardará en mudar al  alegre y exuberante atuendo primaveral.

Ya abandonado el Tambre, mientras cruzamos las parroquias de Viceso y Ons, nos rodean extensos pastizales de intenso color verde, de alta hierva que la suave brisa mece blandamente.

No tardamos mucho en cruzar O Rego de Chavielos que, poco antes de entregar sus aguas al Tambre, forma una espléndida cascada conocida como A Fervenza do Pozo Negro, regalándonos la hermosa estampa de  su amplia melena de blanca espuma, precipitándose con vigor en el citado Pozo Negro.

Reempredemos la marcha por los prados y carballeiras que rodean O Monte Pequeno para regresar a A Ponte da Ínsua, inicio y término de la agradable caminata de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,060 Km. 4 h. 11 min. Media Nublado

Están clavadas dos cruces

No en el Monte del Olvido como dice la canción de Carmelo Larrea, muy popular en los años cincuenta del pasado siglo, sino en la localidad canguesa de Ermelo una y en el monte Paralaia la otra.

La primera, de piedra, tiene la forma de la Cruz de Santiago y domina la ría de Pontevedra, apenas visible por los pinos que la tapan. La segunda es de madera, erguida sobre una roca desde la que se contempla una vista excepcional de la ría de Vigo.

Iniciamos la marcha en la explanada contigua a la Cruz de Ermelo bajando por los bosques y fincas vecinos a la aldea, adentrándonos, después de un par de kilómetros, en los dominios de O Rego do Frade, un modesto riachuelo convertido por las recientes lluvias en un frenético torrente encajonado en su estrecho cauce pletórico de espuma y energía.

Finaliza la sesión de río en Os Muiños da Laxe para seguir, entre pinos y eucaliptos, hasta la parroquia de Cela donde iniciamos una laboriosa ascensión por el monte, bajada hasta O Burgo y subida de nuevo hasta la Cruz de Xestoso en el Paralaia.

Allí hacemos la foto del grupo y emprendemos el regreso al punto de inicio.

Después de tantos días de lluvia, este lunes nos ha deparado una hermosa jornada de sol y cielos despejados que nos permitió disfrutar a tope de la caminata.

Un vez repuestos de las fatigas del día, nos desplazamos a la villa de Cangas en donde nos espera un apetecible menú en la Taberna Pan de Millo finalizando felizmente la pateada de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
15,180 Km. 5 h. 22 min. Media Soleado

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Imposible continuar

Partimos de Gaxate, una localidad pontevedresa del municipio de A Lama, en la que llaman la atención sus suntuosas construcciones indianas, algunas  en claro deterioro, otras bien restauradas, que eran la expresión del éxito de aquellos emigrantes que habían salido de su terruño hacia América en busca de fortuna y habían regresado  ricos y deseosos de demostrarlo.

El día se presentaba lluvioso,  con el cielo cada vez más oscuro, lo que presagiaba que la cosa iba a empeorar como así sucedió.

Efectivamente,  se puso cada vez peor hasta que dimos con O Regueiro da Fonte Fragosa en nuestro camino hacia la Fervenza  da Freixa, interrumpido en este lugar por la furiosa corriente que convirtió ese modesto arroyo en un torrente imposible de vadear, sin más alternativa para continuar que regresar al punto de partida a donde llegamos empapados sin que  chubasqueros, paraguas ni protección alguna  contra tanto y tan pesado chaparrón evitaran una monumental mojadura de pies a cabeza.

Así que, de nuevo en Gaxate, con bastante antelación a la hora prevista, después de habernos cambiado de ropa y calzado, nos fuimos al bar Bahía, en A Lama, a tomarnos un largo aperitivo, antesala del estupendo menú que nos sirvieron el Hotel-restaurante Candor, regado con excelentes tintos y blancos, obsequio de nuestro querido Jaime que, siguiendo la tradición, nos invitó para celebrar su reciente cumpleaños. deseándole todos larga vida en esta afición nuestra de patear caminos.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
7,420 Km. 3 h. 21 min. Media Lluvia

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