Montes de Gondomar

Después de los fríos vienen las lluvias y los escuálidos cauces que nos dejó el otoño rebosan otra vez y cobran  fuerza, fragor y espuma en las pequeñas cascadas que forman sus rápidos escurriéndose entre cerros, collados y colinas, los montes de modestas altitudes que rodean la villa de San Benito, Gondomar.

El regato Toiteiras, el río do Folón, el  Dos Peitieiros fluyen hora alegres e inquietos culebreando por las alturas de Morgadáns para descender hasta el regato da Rasa por donde pasa la PO 344 en las cercanías de A Torre desde donde comienza el ascenso al Alto do Cereixo lindando con el río Do Folón, hoy pletórico, el cual abandonamos en el lugar de A Amexeira, ya  en los alrededores de la villa gondomarense en cuyo parque de Rosalía, a la orilla del río Zamáns que a poco metros entrega sus aguas al Miñor, se encuentra la Tapería Adechape donde los catorce comensales de este lunes encuentran mesa y mantel para reponer sus menguadas fuerzas después de  tanta lluvia y tanto monte .

Comenzó la jornada en el lugar de a Fraga, parroquia de Peitieiros con cielos nublados y claros que así se mantuvieron hasta pasadas las once. Ya al otro lado de la carretera que lleva a Tomiño, en plena ascensión al Alto do Cereixo, comienzan los chaparrones. Caminos inundados y pasos difíciles ponen a prueba nuestro sentido del equilibrio al borde del chapuzón aunque afortunadamente no hubo incidentes.

La lluvia arrecia cuando abandonamos el río do Folón y nos nos deja hasta que llegamos a las primeras casas de Gondomar. Menos mal que la ausencia de viento permite que con los paraguas salgamos bastante bien parados.

Después de la parada en Adechape en donde hemos sido estupendamente atendidos, atravesamos el casco urbano subiendo a la iglesia en donde se celebra el 11 de julio unos de los san benitos más populares de la comarca. Desde allí nos metemos de nuevo en el monte, siempre acompañados de generosos chaparrones, hasta toparnos de nuevo con el Toiteiras a su paso por el paraje de Os Muiños Novos a un par de Km.,  entre pinares, de San Pelaio que es el sitio en donde comenzó y termina la caminata de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,940 Km. 6 h. 54 min. Media Lluvia

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Aledaños de O Mosteiro

O Mosteiro es una localidad del municipio de Meis y puede decirse que es como su capital ya que allí se encuentra la Casa Consistorial que antiguamente albergaba las escuelas de niños y de niñas. También estaban allí el médico, el veterinario, la tienda de ultramarinos y la parada del autobús que hacía la línea Cambados-Pontevedra, la farmacia y el cine.

Eso era allá por los años 40 que fue cuando vino al mundo el  que esto escribe, en una de las construcciones más representativas y antiguas del lugar, la llamada Casa da Escola, que comparte muros con la capilla de Santa María, una joya del románico que lleva allí desde el siglo XII. Además,  su feria agrícola y comercial era conocida en toda la provincia.

Casi setenta años después la cosas han cambiado bastante. La mejoría económica y los cambios sociales han transformado muchos de estos núcleos de población que han perdido su encanto rural imitando a las ciudades. Aquí, en O Mosteiro, han surgido bloques de viviendas de seis o siete pisos en medio del campo como si no hubiera espacio suficiente para construir, las escuelas unitarias de antaño han dado paso a un feo bloque enemigo de su entorno construido frente al tesoro románico de Santa María, entre otras cosas. En el campo de la feria hay ahora un parque infantil. En fin, los tiempos cambian y esto es lo que hay.

Los de Los Lunes al Sol hemos partido del campo de fútbol de Zacande, localidad vecina a  Mosteiro, y desde allí nos adentramos en la Tomada de Andión entre pinares y eucaliptales hasta alcanzar la Autovía del Salnés a su paso por San Martiño de Meis en cuya iglesia podemos apreciar los efectos del reciente temporal en su tejado.

Desde allí toca subir hasta la capilla de San Nicolao pasando por pequeños núcleos como Caxín, A Bouza y A Pedreira, cotinuando después, casi siempre por pistas forestales, hasta las aldeas de Penente, Nogueiró y Arcos siguiendo el curso de O Rego de Santo Tomé que nos lleva por la parroquia de Santo Tomé de Nogueira hasta A Cacharola, cabecera de O Mosteiro en la PO 531 en donde, a unos 800 m., se encuentra el Restaurante A Pedra.

Un variado menú a base de caldo, lentejas o chipirones de primero y codillo, cordero asado, brochetas de pollo o raya a la gallega de segundo, da para elegir y disfrutar de su buena cocina, todo regado con un mencía de Monterrei, atención del amigo Torres que cumple no sé cuántos pero pocos, de momento, a juzgar por su juvenil aspecto.

Hasta aquí se mantuvo la jornada nublada pero seca, mas a partir de la sobremesa la lluvia hace acto de presencia y no nos abandona hasta el final. Seguimos por la margen izquierda de O Rego de Santo Tomé que corre por el valle que se extiende al este de O Mosteiro entre fincas y prados hasta llegar a Monte de Casa, una pequeña aldea limítrofe con Zacande, en cuyas proximidades se encuentra el campo de fútbol, casi escondido en pleno monte, con un amplio aparcamiento que es en donde iniciamos y finalizamos la caminata de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,650 Km. 6 h. 9 min. Fácil Nubes/Lluvia 

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Cruces en O Morrazo

En O Morrazo hay dos cruces
y una fraga las separa.
Desde una se ve la ría,
desde la de Ermelo, nada.

Estas cruces las conocemos desde los inicios de Los Lunes al Sol, aquel grupito de jubilados que hace más de una década nos dio por dedicar el primer día de la semana senderear por los montes y valles que nos rodean.

Partiendo del área recreativa de Chans, en la parroquia de santa María de Cela, concello de Bueu, nos adentramos en el bosque típicamente atlántico, pinos y eucaliptos, para toparnos al poco rato con la Mámoa do Rei o das Teixugueiras, que con ambas denominaciones se la conoce. Con estos túmulos funerarios del neolítico estamos muy familiarizados los que pateamos los montes de esta tierra en donde abundan.

Dejando atrás la tumba de nuestros ancestros, seguimos por pistas forestales, alguna que otra corredoira y también  por estrechos carreiriños hasta tropezarnos, casi de repente, con el Monte Paralaia,  una colina que se eleva sobre costa frente a la ría de Vigo, tan cerca del mar que constituye una espléndida atalaya coronada por una  impresionante cruz de madera, la Cruz de Xestoso, desde donde, en una mañana  como la de este lunes, con el cielo cubierto pero limpio, se contempla una espectacular estampa de la ría de Vigo,  con el mar en calma, como una brillante lámina  ondulada de aspecto acerado iluminada por la blanca luz que filtra el cielo cubierto de plomizas nubes.

Descendiendo del Paralaia penetramos en la Fraga de Coiro, un precioso paraje, muestra singular del bosque autóctono gallego, desafortunadamente bastante contaminado por especies foráneas pero que, hendido en lo profundo por O Rego Bouzós, exhibe su masa forestal abrillantada por la lluvia ofreciendo a nuestros ojos una estampa de inigualable hermosura.

Termina la fraga en una extensa explanada en cuyo lado norte se alza la Cruz de Ermelo construída por un cantero de la zona e inaugurada en 1954 por  Quiroga Palacios, cardenal de Santiago por aquellas fechas.

Como dice la copla de arriba, la arboleda crecida delante del Alto da Esculca cierra a la vista la contemplación de la magnífica panorámica de las Rías Baixas que en otros  tiempos maravillaba a quien aquí se subía.

Bajamos a la aldea de Ermelo caminando por la breve hondonada que nos lleva hasta la Po 1306 la cual atravesamos para entrar en los dominios de O Rego do Frade, otro hermoso paraje pleno de verdor y fronsodidad por donde llegamos a O Barranco do Inferno desde donde una áspera ascensión nos lleva implacable hasta el lugar de Iglesiario en cuyo restaurante nos detenemos para disfrutar del merecido reposo que ya pedía el cuerpo después de los diez y ocho kilómetros de ruta mañanera.

Un confortable caldo de navizas, pescados varios, legua estofada, postres y cafés, todo regado por Regina Viarum, un excelente mencía de la Ribeira sacra, dejan nuestra maquinaria en condiciones aceptables para superar el corto tramo que nos separa del punto en el que iniciamos la caminata de hoy.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,23 Km. 5 h. 57 min. Media Nubes/Lluvia 

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Los números de 2016

Se acaba el 2016 y es hora de hacer números. Los números tienen fama de ser fríos y parece que solamente las letras son las adecuadas para contar historias pero detrás de los gráficos y las cifras que se exponen a continuación hay mucho que contar.

Ellos son la expresión de muchas experiencias siempre estupendas, de los repetidos esfuerzos para salvar las dificultades que presenta el camino que son la sal de nuestro contento cuando alcanzamos aquella cima o rematamos una larga jornada.

Con estos números van los nombres de los esforzados y entusiastas caminantes de Sendereando, los de La caminata sabatina y los de Los lunes al sol y los nombres de las rutas que nos recuerdan los preciosos paisajes con que nos premia el hermoso solar por el que discurren nuestras andanzas.

La Caminata sabatina

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Aunque a lo largo del año han sido casi cuarenta los que han participado en alguna ruta solo los más constantes aparecen en el gráfico pues la pirámide no da para más. Todos han sido bienvenidos y a todos esperamos en el próximo año.

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Los Lunes al sol

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Los componentes de Los Lunes al sol son gente veterana, casi todos jubilados, de edad provecta pero con energía y ánimos suficientes para caminar durante todo el día desde tempranas horas hasta que se pone el sol, codiciosos de la hermosura que nos ofrecen los incomparables parajes de nuestra tierra.

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La última del año

Era último lunes del año y con él también la última caminata de 2016. Escogimos para este día una ruta cerca de la ciudad para rematarla con un ágape especial y celebrar así tan especial acontecimiento partiendo de buena mañana del centro de Matamá, la parroquia viguesa que linda con el río Lagares. Aún es de noche cuando unos cuantos salimos caminando desde Las Traviesas iluminado por el alumbrado urbano y entre el escaso tráfico que  hay a tan tempranas horas para encontrarnos en la explanada del cementerio con el resto de los componentes de Los lunes al sol hasta completar la docena de andarines.

Dejando atrás los silenciosos habitantes del camposanto, pronto nos topamos con las fincas que rodean la parroquia, a estas horas con su brillante hierba mojada y algo de escarcha caminando a lo largo de los encantadores carreiriños que cruzan estos campos hasta adentrarnos en los montes y pinares con alguna carballeira de por medio que pueblan los aledaños de este Vigo rural. No  tardamos en alcanzar el parque forestal de Monte dos Pozos, en la vecina parroquia de Valladares, que cuenta con un magnífico mirador sobre la bahía de Vigo inhabilitado en esta mañana por la espesa niebla.

No lejos de allí se encuentra el monte Alba, una de las atalayas más visitadas del entorno de la ciudad desde donde, en los días claros, se puede contemplar una espectacular panorámica de la ría.

Sigue la ruta por pistas forestales y estrechos senderos, ora por umbríos pinares ora por verdes campas, hasta dar de nuevo con el asfalto que anuncia la proximidad del paisaje urbano con su ruidoso y espeso tráfico del que, de alguna manera,  nos evadimos al tomar el paseo del río Lagares que nos lleva por su orilla hasta las inmediaciones del estadio de Balaídos y desde allí a la calle Florida que es donde se encuentra el restaurante Novo Vidal en cuyo comedor nos espera la mesa bien servida para los catorce comensales que allí nos reunimos con el fin de  celebrar  los doce meses en los que, casi sin interrupción, semana semana, hemos gozado del privilegio de patear todos los caminos que se pusieron a nuestro alcance con lluvia o con sol, con viento o con calma, disfrutando siempre del placer de senderear.

Marisco de varias clases, pescados variados, carnes a elegir, postres y vinos de calidad constituyeron un auténtico festival gastronómico en medio del cual los eternos valores de la amistad y el compañerismo fueron los principales ingredientes para hacer de esta jornada el más feliz acontecimiento.

Después de brindar con nuestras copas en alto, alegres y esperanzados, por que el próximo año nos sea tan propicio o más que el pasado,  tanto para nosotros como para los seguidores de Sendereando, recogemos nuestros bártulos y emprendemos el camino de regreso al punto de inicio cuando la tarde va cediendo su luz a la temprana noche de este lunes del invierno que acaba de comenzar.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,900 Km. 6 h. 34 min. Media Despejado 

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