Rodeados de hermosura

Vexo Vigo, vexo Cangas, tamén vexo Redondela,
vexo a Ponde de Sampaio, camiño de Pontevedra

Monte, de Varalonga, Mirador do Leboreiro, Alto do Carballiño, Trono da Raiña, Balcón do Rei, Pico Garita, Ermida de San Roque: Siete espléndidas atalayas desde de las que no solamente pueden contemplarse Vigo, Cangas y Pontevedra como dice la popular cantiga, sino bellísimas panorámicas de las rías de Vigo, Marín, y Arousa, con las islas Cíes, las de Ons y Onceta, Sálvora y Tambo, salpicadas sobre un mar de intenso color azul, de calmadas aguas, bajo un cielo limpio de nubes, luminoso bajo el brillante sol de este veranillo de San Miguel.

No es la primera vez ni será la última en la que hacemos esta hermosa andaina que en esta ocasión iniciamos en el Monte de Varalonga, en las afueras de la vecina villa de Cangas do Morrazo que tiene la peculiaridad de que un par de pequeñas sierras atraviesan el municipio como una espina dorsal que a su vez es su pulmón verde.

Son A Serra da Madalena y la de O Nacente  que la recorren de Oeste a Este, brindando al caminante la oportunidad de disfrutar, en un día soleado como el de este lunes, de las maravillosas estampas que se ofrecen a sus ojos desde los numerosos miradores que coronan las cimas de los abundantes picos que se alternan a lo largo de esta cadena montañosa.

La contemplación de tan hermosas panorámicas alarga el tiempo de recorrido, pues no renunciamos a disfrutar de tan bello espectáculo haciendo pausadas paradas en cada uno de los miradores.

Una vez alcanzado ae extremo este de A  Serra do Nacente, en la Ermita de san Roque, casi encima del puerto de Cangas, emprendemos el regreso  al punto de inicio, atravesando el casco urbano de la villa canguesa, eso sí, todo por asfalto, que por aquí es terreno urbano, ya no hay sierra, ni monte, ni picos, sino calles y viviendas y comercios hasta el lugar, ya en la carretera, en donde hemos iniciado y finalizamos esta gratificante y hermosa caminata.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,280 Km. 5 h. 56 min. Media Soleado 

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Arte y tecnología

En Ponte Ulla hay un puente construido en piedra  con armazón de acero que fue puesto en servicio para el paso del tren, después de muchos avatares y duros trabajos,  en 1958. Es un puente precioso a casi 90 m. sobre el río Ulla por el que se pude pasear aunque de vez en cuando lo cruza un tren.

En el año 2008 fue inaugurado otro puente paralelo al anterior, todo en hormigón que, además de ser una obra sobresaliente de la ingeniería ferroviaria, también destaca por el sencilla y elegante belleza, con su arco apuntado con una luz de 168 m. que es como una réplica de su viejo compañero pero en plan moderno.

Ambos enmarcados en la hermosura de un paraje extraordinario con el Pico Sacro de fondo y el río fluyendo por la profundísima vaguada.

Hasta allí hemos llegado en la mañana de esta lunes, partiendo de la parroquia de Santa Cruz de Rivadulla, famosa por su Pazo y sus jardines. Poco después de pasado el Pazo también llamado de Ortigueira, nos topamos con los muiños del río Merín por cuyas orillas pateamos durante un buen rato disfrutando de sus espesa floresta, sus pasarelas y el encanto de su entorno. Es un río modesto y más en esta época de sequía. En tiempo de lluvia mostrará con esplendidez sus fervenzas y saltos de agua, casi inexistentes en estos días.

De nuevo en la carretera, nos desplazamos hasta la capilla de O Santiaguiño y su monumental fuente, parada obligada de los peregrinos que hacen por aquí el Camino de Santiago en su versión Vía de la Plata.

Sigue a continuación un largo tramo de carretera, más de lo deseable, que nos lleva hasta las inmediaciones de Ponte Ulla. Tomando el desvío al Mirador de Gundián disfrutamos de la maravillosa estampa de los dos puentes y el Pico Sacro. Desde allí bajamos al pueblo y acometemos el ruta de San Xoan da Cova, un sendero que discurre a lo largo del gran río que fluye lenta y majestuosamente por su ancho cauce entre la frondosa vegetación de sus riberas.

Llegados de nuevo a las inmediaciones del Pazo de Santa Cruz por su  cara  norte, no tardamos en regresar al punto de partida, el restaurante Victoria, en donde disfrutamos de su excelente menú del día acompañado de deliciosos caldos de albariño y Ribera del Duero obsequio de nuestro querido Miguel con el que brindamos por que cumpla muchos más en tan buena forma con la que luce en estos días.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,890 Km. 5 h. 23 min. Media Sol y nubes

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Caminando y cumpliendo

Lleva caminando hace más de cuarenta años y en este lunes, 19 de setiembre de 2022, cumple ochenta, lo que hace de él el más veterano de los andarines en ejercicio dentro de los grupos de Sendereando, tanto de la Caminata Sabatina como de Los Lunes al Sol.

Es nuestro entrañable Dietmar, incombustible andariego con el que hemos compartido cientos de rutas a lo largo de todos estos años. Al que esto escribe, que también pasa de los ochenta, le une una relación especial con tan gran amigo, pues ambos hicimos juntos una de las travesías más largas que cruzan la Piel de Toro: La Vía de la Plata con 950 Km. de recorrido.

La caminata de este lunes se la hemos dedicado a él rematando la jornada en La Rectoral de Fofe en donde hemos compartido mesa y manteles para celebrar tan especial acontecimiento en el que también ha participado su hijo Marco, venido de lejanas tierras para para estar con su padre y sus amigos en tan importante efemérides.

Iniciamos la ruta en la Rectoral, bajando por la carretera que va a la playa fluvial de Maceira desde donde nos metemos en el sendero que, bajando a la levada de Redondo, sigue por la orilla derecha del río Tea hasta la aldea de su mismo nombre. En un paseo delicioso, siempre bajo la sombra de su frondosa arboleda, por el estrecho caminito por el que discurre la levada.

Desde Redondo regresamos al río vadeándolo por los Pasos de Lourido para ascender hasta la carballeira sobre la que se eleva la ermita de Nª Sª de la Esclavitud, un hermoso y umbrío paraje muy apto para hacer una parada y degustar la sabrosa tarta que nos ha preparado Elvira y con la que celebramos el cumple de Dietmar, antesala de la más completa que tendrá lugar en la Rectoral.

Pasado el lugar de Portagudiño al que hemos accedido a través de carreiros y corredoiras, por viejos suelos empedrados, a la sombra de carballos y otros caducifolios que aún nos han sido desvestidos por el inminente otoño, damos con el aserradero de Os Carranos, una instalación construida sobre el río Vixiáns cuyas aguas movían la noria que a su vez accionaba la maquinaria dedicada a la construcción de carros del país, hace más de cien años.

No tardamos en llegar al puente medieval sobre el Tea en un paraje lleno de encanto no lejos de la Rectoral de Fofe en la que rematamos la caminata celebrando un excelente banquete en honor de nuestro veterano compañero y amigo al que una ves más, desde aquí, le deseamos que cumpla muchos más con salud y felicidad.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,270 Km. 5 h. 8 min. Media Soleado 

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Lidiando con moscas

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

Así hablaba de las moscas  Antonio Machado, allá por los primeros años del siglo pasado en su libro «Soledades».

En la caminata de este lunes las moscas fueron las protagonistas de la jornada. Un enjambre de estos molestos insectos nos acompañó durante  buena parte del día, sobre todo a nuestro paso por las zonas más boscosas, tanto en el monte como por las riberas de los ríos, así que no nos evocaban otra cosa que no fuera el deseo de que desaparecieran de una vez. A don Antonio le recordaban sus años felices de la infancia, en la escuela y en la casa familiar.

Claro que no es lo mismo una mosca que revolotea juguetona a nuestro alrededor que un montón de ellas pegadas a los ojos mientras uno va caminando casi a ciegas sin conseguir espantarlas.

Aún sí, la caminata que  se inició en el Balneario de Arnoia mereció la pena.

A lo largo del río Arnoia pasamos por viñedos que aún no habían sido vendimiados por lo que pudimos disfrutar del dulce sabor de sus doradas uvas.

Aunque las recientes lluvias no tuvieron efecto alguno sobre el terreno que sigue estando seco y polvoriento, la arboleda de ribera sigue verde y frondosa. Una vez abandonado el Arnoia y desviados hacia el monte, nos topamos con encantadoras aldeas como Louredo y Meréns. Desde esta última de divisa una espléndida panorámica del valle regado por el río Miño ya convertido en la presa de Frieira.

Siguiendo por la orilla  del embalse  que se extiende plácido y azul como un espejo, no tardamos en alcanzar los jardines del balneario en donde finalizamos la caminata reponiendo fuerzas en su restaurante.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,710 Km. 5 h. 35 min. Media Nublado 

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¿Querías lluvia? ¡Pues toma lluvia!

Salimos de la iglesia San Xoan Bautista de Cerdedo con una lluvia fuerte y persistente que no cesó durante las cinco horas y pico que duró la caminata.

Después de casi tres meses de pertinaz  sequía, con tres o cuatro olas de calor que dejó secos los cauces de ríos y regatos y hechos polvo caminos y senderos, la vuelta de la lluvia hizo despertar a la naturaleza que estaba como agobiada, agostada, por la falta de agua.

Brillan de nuevo las piedras de los caminos y las rocas en el monte. Suena el agua en la Fervenza de Cavadosa y se agitan las copas de la frondosa arboleda en las riberas del Río do Seixo.

No es que a los senderistas nos entusiasme la lluvia, pero en esta ocasión caminamos contentos bajo el incesable repiqueteo de la lluvia sobre nuestros paraguas y chubasqueros agradecidos ante la hermosa estampa del río y la montaña.

Dejando atrás el Río dos Castros, que discurre un poco más bajo de la citada iglesia, ascendemos por un tramo de la Ruta de Frei Sarmiento, una antigua conocida de los andarines de este grupo, bastante descuidada en la actualidad, como suele suceder.

Llegados a la aldea de Carballas, casi en la cima de la ruta, el temporal arrecia sobre el solitario lugar que atravesamos para dirigirnos por la ancha vereda,  cubierta de hierva, hacia el sitio de Cavadosa, un par de casas en las que se inicia el descenso al Río do Seixo por cuya ribera derecha caminamos unos cuantos kilómetros por antiguos senderos jalonados de cierres de piedra tapizada con el intenso verde del musgo, entre muiños abandonados, y toda la arboleda propia de estos parajes, en un escenario de impresionante hermosura.

Termina el sendero en las praderas vecinas del casco urbano de Cerdedo, junto la ermita de San Antón y puente del mismo nombre sobre el Río dos Castros. Desde allí, a un tiro de piedra, salvamos la breve cuesta que nos separa de la iglesia de San Xoan en donde comenzó y remata la caminata de este lunes.

 

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,780 Km. 5 h.41 min. Media Lluvia 

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