Partiendo del centro urbano de Caldas de Reis iniciamos la ruta en el Parque da Tafona y seguimos caminando por la senda que bordea la margen derecha del río Umia hasta que damos con la Vía Verde del Salnés, el sendero construido en el 2020 sobre la antigua vía del tren.
Al llegar a la parroquia de Saiar hay un ramal que llega hasta el río en el punto en el que, a través de un puente de piedra , A Ponte do Currucho, se vadeaba el río para acceder a la parroquia de Lantaño, lo cual es inviable en la actualidad debido a que del puente solamente queda un poco más de la mitad.
Nos cuenta un vecino que nos acompañó durante parte de la caminata que ello fue debido a que los de la Comunidad de Montes de Lantaño, que habían llegado a un acuerdo con los de Saiar para reconstruir el puente, la mitad cada uno, cumplieron su parte pero los Saiar no. Pero eso es una leyenda. La realidad es otra.
Repasando la prensa de la época nos enteramos de que los de Lantaño restauraron la parte del puente que hoy se ve esperando que el Concello de Caldas cumpla su compromiso de rematar lo que falta, aunque por lo que parece, la cosa va para largo.
Una vez alcanzada la parroquia de Santa María y Santiago de Godos, seguimos un poco más por la Vía Verde y damos la vuelta prácticamente por el mismo camino que el de la ida.
Ha sido un bonito paseo, todo por llano, en una mañana espléndida, bajo un cielo azul y luminoso.
Rematamos la caminata en el restaurante O Cruceiro, en donde damos cuenta de su menú del día acompañado de excelentes Mencía y Godello, invitación de Marcial, nuestro compañero de fatigas con el que, siguiendo la tradición, celebramos su cumpleaños deseándole larga vida y muchas pateadas con este grupo de amigos.
| Datos de la ruta | Distancia | Duración | Dificultad | Tiempo |
| 17,880 Km. | 4 h. 33 min. | Baja | Soleado |
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