El monte del cielo

Dice la wikipedia: “La Sierra del Suído (oficialmente y en gallego, Serra do Suído) es un sistema montañoso gallego, que hace de frontera entre las provincias de Pontevedra y Orense. En Pontevedra se sitúa en los ayuntamientos de La Lama, Fornelos de Montes y Covelo, y en Orense en los de Avión y Beariz.”

Pues  este lunes hemos subido a la sierra por la parte que corresponde al municipio de A Lama, conocido en estos lares por albergar un centro penitenciario que acoge de vez en cuando a ilustres conciudadanos que han necesitan un retiro en este apartado lugar.

El objetivo de nuestra caminata se encuentra a unos 700 m. de altura en un paraje denominado “Monte do Ceo” seguramente porque por allí se encuentran dos santuarios muy milagreiros, lo cual es signo de que el cielo debe andar por aquí cerca.

Comienza la marcha en el Santuario del Santo Cristo de la Agonía de Xende, a donde en agosto acuden multitud de fieles, algunos de los cuales procesionan metidos en un ataúd, para admiración de propios y asombro de extraños, remedando así la muerte que no tuvieron debido a la intercesión del Santo Cristo.  El templo es monumental complementado con cruceiro bajo templete, gran viacrucis, casa rectoral y amplio espacio para los romeros.

Aún está amaneciendo cuando abandonamos el sagrado lugar y comenzamos la ascensión por la cadena de montes que componen la sierra  caminando entre pinares y carballeiras, también por monte  bajo, hasta toparnos con  Nª Sª das Ermidas, una modesta capilla erguida en el siglo XIX y reformada en el XX con las donaciones de los emigrantes en el lugar de As sete fontes en una de las cuales un labriego, habiéndose lavado con sus aguas, curóse de una grave enfermedad que eminentes médicos de Madrid y Barcelona daban por incurable.

De ahí la romería de Nª Sª das Ermidas que se celebra en estos parajes los días 4 y cinco de agosto. En sus inmediaciones se eleva un  monumento al emigrante cuyo autor no consta en la placa de bronce allí adosada pero sí el político de turno que lo inauguró.  El citado momento consistía en dos personas, una en cada roca, que representaban a los dos continentes dándose la  mano. Ahora queda solamente una. Todo esto en O Monte do Ceo das Cancelarias, no lejos del parque eólico cuyos  generadores extienden su ronco concierto por estos parajes.

Casi todo el recorrido por estos montes discurre a lo largo de pistas forestales, por monte bajo con mucho matorral y apenas arboleda hasta que comienza el descenso.

El paisaje de montaña va quedando atrás y no tardamos en toparnos con las fincas, veigas y alguna que otra carballeira que se extienden por el valle hasta llegar a la carretera que nos lleva al lugar de Forzáns que es donde se encuentra la Churrasquería A Lareira de la cual tomamos posesión para disfrutar en su terraza de un aperitivo al tibio calor del sol otoñal. Para quien quiera degustar un estupendo codillo al horno con patatas fritas, este es el sitio.

El camino de regreso al punto de partida, aunque en su mayoría es asfalto, discurre casi en tu totalidad paralelo al curso del río Oitavén, siempre a la sombra, lo que lo hace más llevadero. Son casi 5 kms. que nos llevan  de nuevo al Santuario del Santo Cristo en donde, después de hacernos la foto de familia, rematamos la caminata de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,670 Km. 5 h. 24 min. Media Soleado 

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No hay faros en la niebla

Cuando iniciamos la marcha en el lugar de A Noveleira, municipio de Salceda de Caselas, caía una lluvia mansa que hacía brillar el piso de la carretera. A medida que íbamos ascendiendo una fina poalla alternaba con fuertes chaparrones mientras que la niebla se iba apoderando del paisaje.

Pasado  el impresionante pórtico que da acceso a la Casa Grande de A Picoña, por cierto un desastre propio de la Galicia caníbal,  comienza el largo ascenso por las pistas forestales que nos llevarán al Faro de Budiño. Entre la lluvia y los enormes tractores y camiones que andan por estos parajes talando y transportando pinos y eucaliptos han formado un espeso barro que, mezclado con las ramas y cortezas, compone un incómodo y resbaladizo suelo por el que resulta difícil caminar.

Cuando llegamos al lugar donde se eleva la inmensa mole del Faro, éste ha desaparecido de nuestra vista como si hubiera sido succionado por la niebla. Sean marinos o sean estas enormes rocas que dominan el valle del Louro, no hay faros cuando la niebla es tan densa como la de esta mañana. Así que seguimos la marcha, ahora en continuo descenso, casi siempre entre pinares y eucaliptos de negra corteza por los grandes incendios que asolaron estos montes el año pasado.

Llegamos a A Calustra, un pequeño conjunto de casas en los alrededores de Salceda de Caselas cuyos edificios se atisban en la lejanía. Siempre bajo el persistente orballo que no nos abandona, atravesamos algunos pinares y fincas de labor ahora abandonadas para encontrarnos con las primeras calles de la villa.

Ya en el centro, cerca de la Casa do Concello, entramos en La Pizzería Don Camilo en donde  nos atienden con un aceptable menú, nada del otro mundo, pero suficiente para reponer fuerzas y secar chubasqueros y botas.

Al salir sigue el cielo encapotado y la lluvia pertinaz mientras regresamos por la orilla derecha  del río Caselas cuyas aguas fluyen altas y turbias por el paseo que el Concello ha preparado para disfrute de vecinos y visitantes desviándonos en el barrio de Aballe desde  donde, después de pasar por la monumental entrada de su pazo, nos dirigimos al lugar de Noveleira, inicio y término de la caminata de este lunes

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,290 Km. 6 h. 15 min. Media Lluvia y niebla 

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