Reloj no marques las horas…

A Arnoia es un municipio de la comarca de O Ribeiro en la provincia de Ourense. En A Arnoia hay un valle y en el valle una torre. El valle es el Valle de San Vicente y la torre es la  Torre del Reloj que fue construida por un cantero de la localidad a expensas del Centro Arnoia de Montevideo y con el fin de regular las horas de riego para los vecinos del valle y acabar así con las disputas entre ellos

La Torre se alza solitaria, vecina a la ermita de San Roque en en centro del valle. Ya no hay fincas que regar, los campos de maíz que antaño crecían gracias al agua cuyo riego controlaba su reloj han desaparecido. Apenas si quedan tierras de labor que necesiten que los vecinos se organicen para regarlas.

Parafraseando la canción de Roberto Cantoral podría decirle: “Reloj no marques las horas… ya no haces falta, quédate ahí  solitario y silencioso, mudo testigo de unos tiempos ya pasados”.

No lejos de la torre, en O Parque das Poldras, a las orillas del Arnoia, hemos comenzado la caminata de este lunes. Durante varias horas, mientras  caminamos monte arriba rodeando el valle, la vista Torre del Reloj nos acompaña hasta que alcanzamos la cota más alta en As Cavadas en donde perdemos la hermosa panorámica del valle con el gran Miño al fondo convertido en embalse de Frieira para iniciar el descenso que, entre bosques de mimosas y carballos, también madroños y pinos, nos lleva hasta el mesón A Lareira en la carretera frente a Ribadavia.

Allí nos esperan unas tripas con fabas y un bacalao con patatas panaderas, todo de estilo portugués, como la joven mesonera que nos atiende acompañado tan excelente condumio con un rioja Azpilicueta con el que nuestro Antón celebra su cumpleaños por el que todos brindamos con entusiasmo deseándole larga vida a tan eximio senderista y querido compañero de fatigas que en esta jornada han sido pocas pues la caminata fue suave sin exigir grandes esfuerzos.

Y así continuó nuestra marcha por la tarde como un agradable paseo por la margen izquierda del río-embalse a la sombra de su alta arboleda por un cuidado sendero que nos lleva, casi sin darnos cuenta, hasta el Parque das Poldras, inicio y fin de la agradable jornada de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,110 Km. 5 h. 27 min. Media Nubes y claros

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Puentes y túneles en Silleda

Bajo los puentes pasan los ríos y por encima de los túneles pasar los trenes.

Con estas premisas nuestro desconocido compañero de fatigas BraioKen ha diseñado una ruta que, aprovechando que el río Deza pasa por los alrededores de Silleda y el tren también, se cuela por debajo de los numerosos túneles que jalonan el paso del tren por los lugares de Taboada, Borralla y Vilar sitos en el municipio de Silleda y vadea el río Deza a su paso por Taboada por su famoso puente románico que une esta parroquia con la lalinense de Prada.  En la actualidad solamente pasan por él los peregrinos que hacen la Vía de la Plata pero en los viejos tiempos servía de enlace entre las ciudades de Santiago y Orense.

No lejos de esta encantadora construcción que queda medio escondida en las afueras de Taboada se yergue un imponente viaducto de piedra de unos cuantos arcos para servicio del ferrocarril.

Y así, entre puentes y túneles, la caminata que comienza en el Bar de Gerardo, una solitaria casona al borde de la carretera en Taboada.no tarda en llegar al citado puente románico  situado en un solitario e idílico paraje para continuare entre fincas y dar con el Pazo de Liñares hoy dedicado a labores sociales.

Sigue nuestro caminar placentero entre grandes carballeiras que albergan viejos ejemplares de gran perímetro algunos hasta toparnos de nuevo con el Deza que fluye alborotado por el llamado Pozo do Pego.

Casi siempre por bosques de pinos, castaños, carballos y también, cómo no, eucaliptos nuestro nadar es un cómodo paseo por estas tierras de pastos y vacuno  con pocos desniveles y con muy poco asfalto cuando, casi sin darnos cuenta, se nos ha pasado la mañana y estamos a las puertas de la Silleda urbana en una de cuyas calles se encuentra el Bar Ricardo cuyo único plato, croca con patatas fritas, sacia nuestras hambres. Para el que no lo sepa la croca es cadera de la ternera, nos dice la hostelera. No está mal pero tampoco es para echar cohetes. El vino de la casa reclama gaseosa sin paliativos.

Por la tarde nos queda un corto camino pero muy atractivo puesto que pasa en su tramo más largo bajo la extensa carballeira de Taboada en cuyo interior se encuentra el Pazo de Trasmontaos oculto tras un largo muro de cachote que apenas si nos deja ver su interior.

A unos cientos de metros se encuentra el Bar de Gerardo en donde rematamos la marcha entre refrescos y cafés invitación de la dueña de la casa.

 


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,540 Km. 6 h. 14 min. Media Nublado

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