Desolación en el PRG 19

Esta ruta es una vieja conocida. Ya en el 2006 la habíamos recorrido lamentándonos del mal estado en el que se encontraba. Señales desaparecidas, tramos casi intransitables cubiertos por la maleza, etc. Pero ocurrió que en el 2011 el Concello de Tui por medio de su Obradoiro de Emprego  llevó a cabo la rehabilitación del PRG 19 que así denomina la Federación Gallega de Montañismo al sendero de “pequeño recorrido galego” que a lo largo de sus 18 Km. se inicia en Tui, sigue por la ribera del Miño hasta Caldelas y desde allí continúa por Baldráns, Paramos y Guillarei.

Precisamente en Paramos se produjo la terrible explosión pirotécnica que el  23 de mayo pasado fue noticia en todos los medios nacionales y muchos extranjeros.

Iniciamos la ruta en el embarcadero de O Penedo, a la orilla del Miño siguiendo la caminata por su ribera hasta llegar a Caldelas de Tui y su conocido balneario desviándonos allí hacia el oeste topándonos con el río Caselas que dejamos a nuestra derecha para meternos en los pinares de O  Monte y A Malladoira entrando de nuevo en zona poblada de Baldráns, Paramos y Guillarei.

Al llegar a Paramos una vallas nos avisan de que está prohibido el paso lo que nosotros interpretamos que se refiere al tráfico rodado. Erróneamente, porque no tardamos en ser interceptados por agentes de la Guardia Civil que nos aclaran que el paso está cortado para todo tipo de circulación. Suponemos que por el peligro que ello supone por la posible caída de cascotes o por los actos vandálicos de los se aprovechan de estas situaciones.

Pedimos disculpas a los agentes y nos desviamos de la zona afectada no sin quedar hondamente impresionados por la desoladora estampa que ofrece el lugar con tantos hogares desechos, viviendas  convertidas en escombros, impresionante y devastador panorama envuelto en un dramático silencio.

Dejamos Guillarei a nuestras espaldas para entrar en las tierras llanas de la cuenca del río Louro, muy cerca de su entrega al Padre Miño, cruzado por un hermoso puente románico, casi a la entrada de la vieja ciudad tudense en cuyo restaurante  San Telmo hacemos alto para reponer fuerzas y celebrar el cumpleaños de Juan, nuestro  incansable compañero de fatigas.

El calor aprieta cuando abandonamos el restaurante e iniciamos el camino de regreso por la ruta de los carabineros, un tramo por la orilla del Miño que en otros tiempos fue vía muy transitada por los contrabandistas y sus perseguidores.

No falta un baño relajante y fresco en las aguas del Miño antes de continuar río arriba hasta las instalaciones del Club Penedo, inicio y fin de esta calurosa jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,960 Km. 5 h. 30 min. Media Soleado 

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Serra do Cando – Río Seixo

Este luns repetimos unha das rutas feitas polo grupo dos Luns ao Sol fai agora dous anos, pola mesma zona.

Continuamos cara ao sur en dirección ao Parque Eólico do Monte Seixo, que alcanzamos despois dunha boa subida por pistas forestais durante seis quilómetros e medio. Non chove, pero hai bastante néboa, polo que a temperatura é baixa.
Iniciámola na aldea de Cavadosa onde xa podemos observar unhas fervenzas.

Percorremos o citado Parque Eólico para a continuación empezar a baixar o que antes tivemos que subir. Esta vez facémolo todo por unha pista asfaltada, supoñemos que foi feita para servizo do Parque Eólico. Quizais exista algunha alternativa para poder evitar o asfalto. Nós non á atopamos.

No lugar de Carballás onde se atopa a Capela da Conceución do século XVIII, imos continuar camiñando polo roteiro do Frei Martín Sarmiento que nos leva directamente a Cerdedo. Neste lugar xantamos, como sempre que facemos algunha ruta próxima , no Restaurante O Meu Lar.

Pola tarde, agora con unha lixeira choiva, imos facer o resto que nos queda por un dos sendeiros máis bonitos, cheos de carballeiras e de árbores autóctonos. Primeiro polo que nos falta por percorrer do Frei Martín Sarmiento ata o lugar de Cabenca, pasando por Lourido e Revolta. A continuación desviámonos pola marabillosa ruta do río Seixo, cheo de árbores autóctonos e muíños, eso sí, en ruínas. Sempre pola beira do citado río, que case os dez quilómetros que temos que facer ata o final, fágansenos curtos a pesar de levar nas nosas cansas pernas moitos xa.

Nesta bonita ruta atopamos aldeas: Cimadevila, Carballás, Barro, ata chegar ao centro de Cerdedo. Despois, Lorido, Revolta, Cabenca e Cavadosa, principio e fin.

O peor que nos atopamos é a pista polo monte onde se atopa o Parque Eólico. Son bastantes quilómetros de baixada sen tráfico algún, por suposto.

Tempo en movemento: 6 horas 50 minutos, con unha media, segundo o GPS de 3,9 quilómetros hora.

Texto de José Luís Porto


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
26,450 Km. 6 h. 50 min. Media Nublado 

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Po lo Concello de Cenlle

Decidimos realizar a ruta que fixeron en marzo do 2017 o Concello de Cenlle, a VIII andaina.

Iniciámola preto do lugar de Lagarellos ao lado do túnel que cruza por debaixo da A-52, que cruzamos para a continuación empezar unha subida durante sete quilómetros que nos leva directamente a traveso de camiños e pistas forestais, ata a Ermida de San Trocado, situada a 540 metros de altitude.

Agora toca descender. Continuamos por pistas forestais con boas vistas panorámicas do encoro de Castrelo de Miño. Chegamos a Barbantes, cruzámolo e continuamos pola senda fluvial que leva ao Balneario de Laias.

Nós o que facemos e desviarnos un pouco antes para desprazarnos ao Bodegón do Veleiro para repoñer forzas con un bo xantar e mellor atendidos, para continuar a ruta pola tarde.

Facémolo retomando a senda fluvial pola beira do encoro. Cruzamos o balneario e continuamos por un sendeiro recentemente renovado. Ata aquí todo ben. Agora cruzamos a vía férrea e empezan os problemas. O sendeiro que se nos presenta ata chegar a estrada N120, está totalmente cuberto de maleza, ramas de árbores caídas, herbas que nos exceden á altura da cintura, o que fai que atravesalo faise complicado.

Todo isto coa dificultade de que leva chovendo desde as doce da mañá, polo que saímos como pitos, nunca mellor devandito.

Mollados e soportando a choiva continuamos camiñando, atopándonos en algún sitio máis con sendeiros cubertos como os anteriores. Aínda así logramos chegar a onde comezamos esta accidentada ruta.

Non recomendamos , polo anteriormente exposto, realizar esta ruta mentres non se arromben os camiños que se atopan en tan mal estado.

Tempo en movemento 5 horas 32 minutos con unha media de 4,1 quilómetros por hora.

Texto de José Luís Porto.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,860 Km. 5 h. 32 min. Media Lluvioso

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Papeleras de trapo

Desde que estuvimos por allí en el 2011 nada cambió en esta preciosa ruta de los ríos de Vilacova y San Xusto en el concello de Lousame, contiguo al de Noia.

Hasta que llegó la electricidad la principal industria que aprovechaba la energía de los ríos gallegos era la molienda pero no la única.

En los siglos XVIII y XIX fueron numerosas las industrias de fabricación de papel que se instalaron en los ríos gallegos. En las riberas  del Ulla, el Sar, el Belelle, el Arenteiro y otros se elevan los restos de las grandes edificaciones de piedra que albergaban las instalaciones por lo general situadas en lugares abruptos en los que el agua corría con fuerza y abundancia.

Así ocurre a lo largo de los ríos Vilacova y San Xusto a lo largo de cuyo curso se establecieron  fábricas de papel  del cual existía una elevada demanda a pesar de la competencia que suponía la mercancía llegada de Francia, gran potencia papelera de la época.

Una de ellas, quizás la más importante, fue la que fundó la familia de Domingo Fontán, el eminente geógrafo gallego también profesor de “matemáticas sublimes” en la universidad compostelana. En su fábrica, a la orilla del río Vilacova, se fabricaba el papel oficial del Estado. Cuando el negocio se vino abajo fue convertida en aserradero y en los años sesenta fue abandonada.

Pero la de Fontán no era la única. Hasta cinco de estos ingenios se construyeron alrededor de estos dos ríos.

Utilizaban como materia prima trapos o prendas viejas de algodón o lino que eran bateadas con grandes mazos o batanes lo cual le valió al río Vilacova el sobrenombre de “Río de los batanes”.

A medida que la tecnología fue progresando aquellos procesos fueron quedando en desuso. Algunas fábricas fueron transformadas en curtidoras o aserraderos y en la actualidad solamente queda de ellas la estampa nostálgica de sus muros cubiertos de vegetación.

Toda la ruta discurre por los estrechos senderos que corren a lo largo de las riberas de estos ríos, alternando tranquilos remansos con saltos y cascadas como la de Toxoutos en donde aún se pueden admirar los restos de su antiguo monasterio del que solamente quedan la iglesia y un caserón.

El  intenso verde de la arboleda y su benéfica sombra nos acompañan durante todo el recorrido que remata donde empezó, en el área  recreativa de Brandía, sitio en el que D. Peregrino Riva erigió una papelera que fue gran competidora de la citada de D. Domingo Fontán.

Como tuvimos que desplazarnos a Noia para comer en la Taberna de Lelo donde fuimos muy bien atendidos con una maruca a la gallega muy apetitosa, aprovechamos la estancia en la villa para recorrer la llamada “Vía romana” a la que de romana le vimos poco.  Todo asfalto entre localidades vecinas a la capital, excepto unos cuantos metros de calzada que a lo mejor fue romana en su tiempo.

Menos mal que encontramos una senda que corría a lo largo del Rego Vilaboa que nos sacó del asfalto y nos llevó casi hasta el centro de Noia en donde rematamos la jornada de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
25,570 Km. 7 h. 34 min. Media Soleado 

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Las colinas de Coles

El topónimo Coles no tiene nada que ver con los repollos o coles tan apreciados en nuestra cocina para las ensaladas sino con el vocablo latino collis, colina, y es que tales promontorios abundan en este municipio ourensano como lo acreditan los numerosos castros que se elevan en su entorno  como los de Santa Águeda, A Madalena, San Lourenzo y Adro Vello.

La cabeza del Concello, situado a pocos kilómetros al norte de la capital ourensana, está en Vilarchao que es donde se encuentra la Casa Consistorial y que es también el punto de partida de nuestra caminata.

Los primeros kilómetros son de carretera hasta que alcanzamos el lugar de Cima de Vila en donde no desviamos por un estrecho caminito escondido en una extensa pradera por la que caminamos casi cubiertos por la alta hierba siguiendo después hasta tocar la vía del tren que corre paralela la embalse del Velle, en el río Miño.

Dejando la vía y el embalse a nuestra izquierda, seguimos tierra adentro entre fincas y pequeñas localidades como las de Belesar, Levices y Casanova de Melas, solitarios núcleos rurales cuyo silencio quiebran los ladridos de los canes que nos salen al paso,  para dar de nuevo con las orillas del embalse desde donde parte la Senda Ambiental de Ribela, un paseo por los campos que bordean la ribera de la presa hasta el embarcadero.

Desde allí toca de nuevo carretera para dirigirnos al Hotel Restaurante Moby Dick en lo alto de una colina desde la que se divisa una amplia panorámica de la ciudad de Ourense allá abajo.

En el Moby Dick, viejo conocido de los chicos de Los Lunes al Sol, nos espera un rico arroz con pollo seguido de costilleta con patatas fritas y natillas de la casa, todo ello regado con un Cune crianza obsequio de nuestro “compa” Avelino por cuyo cumpleaños brindamos con alegría.

Aprieta el calor cuando abandonamos el restaurante, monte abajo bajo, casi siempre bajo la sombra de las frondosas carballeiras y bosques que bordean los regatos de Gustei y de Lusín hasta que damos con la iglesia de San Xiao de Ribela bajo cuyo pórtico nos detenemos para aliviar nuestras sudorosas  espaldas y hacer también la foto de familia.

Ya queda poco para llegar a Lavandeira, localidad próxima a Vilarchao que es donde iniciamos y rematamos la caminata de hoy.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,300 Km. 6 h. 20 min. Media Soleado 

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