Camino Portugués: Tui-Santiago

El pasado Domingo me desplacé al aeropuerto de Oporto para recoger a mis amigos brasileños que vienen a visitar nuestro país durante todo el mes de junio. Entre ellos está Fabio, coetáneo y compatriota del famoso escritor Paulo Coelho, cuyo primer libro El Peregrino de Compostela, popularizó el camino en Brasil. Por eso es fácil encontrar en cualquiera de las versiones del Camino a peregrinos brasileños.

Mi amigo Fabio llega con la ilusión de hacer el Camino Portugués en su último tramo de Tui a Santiago y, como quiere aprovechar el tiempo de su estancia aquí, me proponer hacer en cuatro días las seis etapas en las que tradicionalmente se divide el este camino.  Y así lo hemos hecho y de ello damos cuenta en el apretado resumen que viene a continuación.

28 Mayo Lunes Etapa 1 Tui – Redondela  33,4 Km.  9,3 h.

El mismo domingo de la llegada a Vigo, cogemos los bártulos y por la tarde nos dirigimos al albergue de peregrinos de Tui en donde dejamos el equipaje y recorremos la ciudad. Como es norma en estos establecimientos, a las diez se cierra la puerta y se apagan las luces. Reina el silencio y al poco rato el sueño se cierne sobre los cansados peregrinos que vienen de etapas anteriores o sobre los que lo comienzan aquí con la ilusión de caminar sobre la histórica senda por la que llegarán hasta el templo del Apóstol en Compostela.

A las seis y media de la mañana ya estamos a pie y abandonamos en albergue. Desayunamos por allí cerca y comenzamos nuestra marcha, atravesando las aún silenciosas calles de la ciudad que pierde su faceta urbana en la inmediaciones del hermoso puente medieval construído sobre el río Louro.

El camino no tarda en pasar de sendero a carretera y así será durante bastantes kilómetros. Pronto entramos en el polígono industrial de As Gándaras en O Porrriño, seguimos hacia Mos siempre sobre la carretera, unas veces la antipática N-550, otras, pistas rurales pero asfaltadas y así casi sin excepción hasta llegar a Redondela en donde nos dan acogida en el estupendo albergue de La Casa de la Torre. Una habitación para dos con baño incluído, todo un lujo.

Albergue de Tui. Puente sobre el Louro.

Tiempo Albergue

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29 Mayo Martes Etapa 2 Redondela-Briallos 37,5 Km.  12 h.

A las siete y media estamos de nuevo en el Camino. Sigue el asfalto por doquier salvo algún pequeño tramo. Entramos en pleno monte pero no hay que hacerse ilusiones, apenas alguna que otra pista forestal y sigue el asfalto. Una vez llegados a lo más alto aparece la ría pero solamente hay un pequeño tramo desde el que se la pueda contemplar quedando la mayor parte de la espléndida ensenada fuera de la vista.

Ya en Pontesampaio, atravesamos su histórico puente, famoso por la gesta de sus vecinos contra las tropas de Napoleón y, una vez abandonado el pueblo, seguimos entre fincas hacia la Canicouva atravesando otro puente, esta vez una fea construcción metálica que sustituye al anterior, uno antiguo de piedra que se vino abajo. Nos detenemos en Pontevedra para comer y seguimos hasta Briallos, una aldea de Portas, a unos 5 Km. de Caldas de Reis. El albergue está medio vacío, situado en la soledad de los campos, en un ambiente lleno de silencio estupendo para dormir. No hay restaurante ni bar. Solamente una pequeña tienda en donde nos abastecemos de fruta y algo más para cenar. Una vez más nos obsequian con un dormitorio que parece una suite, con dos camas y aseo anexo. Estas largas etapas y el interminable asfalto van haciendo mella en los pies de mi amigo que  soporta las molestias con entereza.

Albergue de Redondela. Peregrinos esperando a que abra el albergue de Pontevedra.

Tiempo Albergue
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30 Mayo Miércoles Etapa 3 Briallos-Padrón 25,2 Km. 10 h.

A las siete y diez salimos de Briallos hacia Caldas de Reis que es donde podremos desayunar, pues por estos parajes y a estas horas eso es imposible. Hay que abrigarse porque la madrugada de presenta fresca. Los caminos son ahora algo más amigables y, aunque sigue dominando el asfalto, pasamos de vez en cuando por alguna carballeira o a lado de un riachuelo por la inmediaciones de Valga. Llegamos a Padrón a las dos y pico, al albergue que está al lado del Convento del Carmen. Es una instalación muy bien acondicionada y que también está medio vacía. Comemos en un restaurante el plato del peregrino, o sea el plato del día que suele estar entre ocho y diez euros y regresamos al albergue para echar la consabida siesta después de la cual nos damos unas vuelta por esta villa, cuna de Rosalía y Camilo J. Cela. A mi amigo Fabio lo que más le llama la atención son las iglesias, sobre todo las antiguas, que él fotografía con entusiasmo. Hacemos tiempo hasta la hora de regresar al albergue poco antes de las diez.

Albergue de Briallos. En la iglesia de Campo, cerca de Valga.

Tiempo Albergue

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31 Mayo Jueves Etapa 4 Padrón-Santiago 27,2 Km. 9 h.

A medida que acumulamos kilómetros aumentan las molestias en los pies de mi amigo Fabio aunque él las soporta con admirable estoicismo. Se ve que la falta de práctica en esto de senderear le pasa factura. Precisamente temiendo que la marcha de mañana sea lenta, decidimos levantarnos a las cuatro y media para compensar con horas el retraso que se producirá con la lentitud de nuestra caminata. Por eso, aunque cuando cuando salimos del albergue es  noche cerrada que no deja ver las típicas flechas amarilla que señalan el Camino,  seguimos adelante guiados por el aparato GPS que sin equivocarse nos lleva por la senda jacobiana sin dificultad.

Van quedando a trás pueblos y aldeas, hasta que llegamos a Casalonga, en el municipio de Teo, limítrofe ya con Santiago. Aquí, en  Casalonga, un poco desviada del Camino, divisamos una farmacia en la que su mancebo, cual auténtico buen samaritano, repasa una por una las heridas con que los más de 100 Km. que llevamos recorridos en estos cuatro días han lacerado los sufridos pies de Fabio. Así curado, con renovados ánimos y espíritu de sacrificio recorremos lentamente los ocho últimos kilómetros que nos separan del Santo Apóstol bajo un sol de justicia. Son las dos de la tarde cuando alcanzamos la Plaza del Obradoiro donde nos esperan familiares y amigos. Reposamos en el Hostal de los Reyes Católicos, que es donde lo hacían los antiguos peregrinos, entramos más tarde en la en la Catedral para saludar al Apóstol y pasamos, por la oficina del Peregrino para recoger la Compostela, el certificado que nos acredita como peregrinos que han hecho el Camino.

Un camino que en esta versión llamada Camino Portugués, es feo,aburrido y pesado.  Diseñado casi en su totalidad, al menos en su paso por Galicia, sobre la antigua Via XIX de los romanos, no dudo en que el el itinerario histórico por el que peregrinaron en otras edades reyes y plebellos, santos y guerreros. Pero esa historia está enterrada a lo largo de casi todo el trayecto bajo el asfalto con el que los nuevos tiempos cubrieron el histórico Camino. Y si no es la Via XIX, son las pistas y senderos que atraviesa montes y aldeas, ayer caminos rurales hoy carreteras más o menos solitarias pero con un pavimento que es más apropiado para las ruedas de los automóviles que para las botas de los peregrinos.

No sería mala idea olvidarse un poco de la historia y ofrecer a los caminantes un itinerario imaginativo y ecológico por el que se pudiera transitar sobre el blando pavimento de los ancestrales senderos de tierra, diseñado para que el peregrino tuviera la oportunidad de contemplar los hermosos paisajes que con el mar y el monte con sus ríos y valles embellecen las tierras de Pontevedra y A Coruña que son las provincias por las que discurre, en Galicia, el llamado Camino Portugués.

Albergue de Padrón. A la derecha, la “Compostela”

Tiempo Albergue

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De Sevilla a Santiago por la Vía de la Plata y el Camino Sanabrés

Hace cinco años, en el 2005, aproximadamente por estas fechas, hice en compañía de mi hermano Manolo el Camino francés, desde Roncesvalles hasta Santiago de Compostela. Fue una gratísima experiencia de la que he dejado noticia en el Diario de un peregrino .

Ahora, otros cinco años después, en este 2010, Año Santo Compostelano, decidí llevar a cabo una vieja ilusión, la de recorrer el Camino por la Vía de la plata, desde Sevilla a Santiago, empresa que acometí hace poco más de un mes con  mi amigo Dietmar Einoder, excelente y entrañable compañero de fatigas y contentos, que de todo hubo en esta larga marcha de casi 1.000 Km.

Así que, habiendo hecho los preparativos necesarios, el 14 de Abril volamos desde Vigo a Sevilla, en donde recogidos mochila y bastones, habríamos de inciar a la mañana siguiente nuestra andadura.  Nos hemos orientado por la Guía de Eroski Consumer en sus dos versiones de la Vía de la plata y el Camino Sanabrés que se pueden consultar haciendo clic en esos enlaces o en cada uno de los epígrafes de cada etapa. En estas guías vienen mapas e información detallada sobre el itinerario y lugares de interés, así que en esta relación me limitaré a referir mis impresiones personales y las particulares vivencias que hemos experimentado a lo largo del Camino.

Este día preliminar al inicio, lo hemos dedicado a pasear por esta hermosa ciudad en compañía de dos viejos amigos de Dietmar que han sido unos estupendos anfitriones. Con ellos hemos descubierto lo que es  un serranito, apetitoso bocadillo  cuyo interior alberga un bistec cubierto por un pimiento y una tortilla francesa, lo cual acompañado de una copa de vino oloroso, Pero Ximénez, constituye una cena sencilla pero espléndida.

Ya iba siendo hora de retirarse, que mañana hay que madrugar, así que nos despedimos de nuestros amigos y nos dirigimos al Albergue Juvenil, en la calle Isaac Peral, donde compartimos habitación con un alemán, uno de los muchos que nos encontraremos  en las próximas semanas.


La Torre del oro bajo un amenazante cielo, augurio del mal tiempo que nos espera para los próximos días. A la derecha, Dietmar con sus amigos.

Albergue Calidad Plazas Precio Tiempo
Juvenil
Bueno 240 25€   Lluvia

Nota: Para ampliar, hacer clic en las imágenes.

Jueves, 15 de abril.

1ª Etapa: Sevilla – Guillena 24 Km. 5 h.

A las seis de la mañana abandonamos el albergue y tomamos, como únicos pasajeros, el primer autobús de la mañana, el 34, que nos lleva hasta cerca de la catedral. Allí, junto a la puerta de la Asunción, iniciamos el Camino. Al doblar la esquina vemos la primera señal del camino, una vieira de cerámica en una pared de la calle Vinuesa. Atravesamos las calles aún solitarias a este hora temprana, brillante el piso por la reciente lluvia, con cierta emoción que nos embarga en el primero de los treinta y tantos días que tenemos por delante.

LLegados al puente de Triana, pasamos por delante de la Capilla del Cachorro, imprescidible en la semana Santa sevillana:

¡Ay que pena más gitana
cuando se aleja del puente
el Cachorro de Triana!

Aunque es de noche y parece invierno, suenan en nuestra imaginación los ecos de una saeta.

Una vez abandonado el barrio de Triana, salimos a la carretera y, como suele pasar al salir de una población grande, no nos deja el asfalto hasta pasar Santiponce. Aquí, en Santiponce, visitamos las archifamosas ruinas de Itálica, primer enclave romano de importancia en la Vía de la Plata. A unos 2 Km., salimos, por fin, del asfalto para entrar en una larga pista de tierra que se abre entre  extensos campos de trigo y tierras de labor.

Después de casi una docena de Km. entramos en Guillena, destino de esta corta etapa incial. Guillena es un hermoso pueblo típico de Andalucía, cocn sus casasa todas en blanco y añil y una hermosa iglesia pero con un albergue desastroso, mal cuidado y sin la menor atención. No hay hospitalero ni nadie que atienda a los peregrinos, algunos de los cuales duermen en el suelo, por falta de literas.  Comemos en un bar que se llama Casa del Pueblo, no sé porqué, el menú del día, mediocre, por 13€.

A las diez, se apaga la luz, reina el silencio y los peregrinos duermen.


Un solitario transeúnte nos hizo esta foto en el punto de partida. Teatro romano de Santiponce, antes de Itálica.


En Itálica a la entrada del anfiteatro. Uno de los numerosos mosaicos que decoraban el piso de las mansiones romanas.


La larga pista de tierra sustituye al asfalto. Calle de Guillena.

Albergue Calidad Plazas Precio Tiempo
Municipal Malo 16 Gratis Sol y nubes


Viernes, 16 de abril.

2ª Etapa: Guillena – Castilblanco de los Arroyos 18Km. 3h.

A la salida del albergue está todo oscuro y no se ven las marcas, así que decidimos seguir por la carretera, la N-640 que nos acompañará en gran parte del recorrido por toda la Vía de la Plata. Al cabo de unos 4 Km. alcanzamos el Polígono Industrial del Cerro de donde parte la vía pecuaria Cañada Real de las Islas.

Durante unos 7 Km. esta vía, que es una pista de tierra, discurre entre grandes extensiones de olivos y naranjos en flor que perfuman el ambiente con un intenso aroma de azahar, econtrándonos con algún que otro cortijo perdido en la inmensidad de estos terrenos. Sigue leyendo

Ponte de Lima-Barcelos

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Lunes, 04 de agosto de 2008
Adrián, Dietmar y José.
Recorrido: 40 Km.
Dificultad: Media/Alta
Duración: 9 h.

Hace casi exactamente un año, el 6 de agosto, recorrimos la etapa del llamado Camino Portugués Central que va desde Barcelos hasta Ponte de Lima. En esta ocasión lo hemos repetido pero en sentido contrario. Dejamos uno de los coches en Barcelos y el otro en Ponte de de Lima desde donde inciamos la larga andadura  por la generosa sombra que nos deparaban los maizales, viñedos y bosques por los que discurre esta ruta. Aunque una gran parte del recorrido está asfaltado, la casi total ausencia de tráfico motorizado, la suavidad de su trazado, la abundancia de fuentes e incluso la oportunidad de refrescarse con un delicioso baño en las aguas da Ponte das Tábuas hacen de esta andadura  un camino agradable  que no se hace largo a pesar de sus 40 km. de recorrido.

Aunque como se apunta más arriba, lo hayamos hecho hace un año  en el sentido Barcelos-Santiago, hay que reconocer que andar la misma ruta en sentido contrario, más que repetirla es vivirla de nuevo hasta el punto de que, aún reconociendo muchos de los sitios por los que ya habíamos pasado, parecen distintos, con una nueva apariencia.

Tanto en dirección a Santiago como en la contraria, recomendamos esta ruta a a todo aquel que guste de disfrutar del placer de andar en la seguridad de que no se sentirá dsfraudado.

Unas cuantas imágenes dan cuenta de algunos de los detalles de este recorrido.

             
Los lunes son días de feria en Ponte de Lima. Curioso cruceiro con su Cristo pintado en chapa en vez de esculpido, que es lo habitual.

    
La flecha amarilla señala el Camino de Santiago y la azul el de regreso que es el que hicimos nosotros cruzándonos con bastantes peregrinos.

  
Caminamos bajo un cielo absolutamente inmaculado. Una parada para tomar la fruta.

  
Dietmar y José alivian el calor y en cansancio en las aguas que corren bajo A Ponte das Tábuas, parroquia de Balugäes.

  
Es frecuente ver ondear la bandera nacional a lo largo del camino, lo que desmuestra el hondo sentido patriótico de los portugueses. Ya anochece cuando entramos de nuevo en el centro del Barcelos.

Caminho Português: De Barcelos a Ponte de Lima

logolunesp.jpgLunes, 6 de Agosto de 2007

Adrián, Dietmar, Isidoro y José.

Recorrido: 37 Km.

Dificultad: Baja

Duración: 9 h.

Esta etapa, aunque tiene el mismo destino que la que hicimos en el pasado Lunes, tiene origen distinto: Barcelos, y forma parte del Caminho Português Central, mientras que la que se incia en Barga corresponde al Caminho Português do Interior. No se entiende muy bien la exitencia de estas dos rutas, porque estando Barcelos a tan sólo 12 km. de Braga, el recorrido del Camino desde esta ciudad es muchísimo más fácil y agradable.

Hasta tal punto es eso cierto, que uno de nuestros andarines, Isidoro, experto en cálculo diferencial y estádística, echó manos de sus conocimientos y dedicó parte de su tiempo durante la ruta a calcular los datos que definiesen las diferencias entre ambos recorridos, resultando lo que hemos dado en llamar el Gráfico de Isidoro, que se muestra más bajo.

Según sus cálculos, en una puntuación de 0 a 10, la etapa de la semana pasada apenas rozaba el 1 (Máximo sufrimiento), mientras que la de este Lunes llegaba casi a la perfección con un 9 (Gozo supremo). Esto ya da una idea de la diferencia entre ambos recorridos. Y así es. Desde Barcelos a Ponte de Lima la ruta discurre entre fertiles campos de maiz, viñedos espléndidos anunciando con sus racimos, ya algo tintados,leacercana vendimia, corredoiras empedradas, calzadas romanas, preciosas ermitas, etc.

Hemos repuesto fuerzas en el Restaurante Altamira, en Balugâes, con un espléndido entrecote, rematando la refección con un aguardiente velha, de nombre Antiqua, que recomendamos vehementemente a los amantes de los buenos licores. Todo eso por menos de 10 €.

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El gallo de Barcelos, símbolo de la ciudad a pocos metros de la Iglesia Matriz.

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En Balugâes se encuentra este hermoso ejemplar de capilla románica.

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Dietmar e Isidoro charlan, junto a una fuente, con un peregrino holandés que, de regreso de Santiago, se dirige a Fátima y Lisboa. Al fondo el gran puente sobre el río Lima que da nombre a la ciudad, fin del trayecto.

Caminho Português: De Braga a Ponte de Lima

logolunesp.jpgLunes, 30 de Julio de 2007

Adrián, Eduardo, Isidoro y José.
Recorrido: 37 Km.
Dificultad: Alta (debido a la temperatura).
Duración: 9 h.

Este recorrido no tiene nada que ver con el que hicimos en la semana pasada, por el Caminho Português do Interior. Aquel discurría entre corredoiras y carreiriños, entre quintas y viñedos o entre pinares, siempre portegidos por su benéfica sombra.

No fue así en nuestra etapa de ayer. En sus 37 kilómetros de recorrido apenas si pudimos contabilizar media docena de ellos en los hayamos caminado a la sombra. Caía un sol de justicia sobre nuestras cabezas. El asfalto, que fue el pavimento casi constante en toda la ruta, despedía un negro calor que reventaba nuestros pies.

En fin, una durísima jornada que hemos superado gracias a nuestro buen humor y aficción a senderear.

Mientras caminábamos, hubo un trecho en el que el sol me calentó la sesera y de allí salió el siguiente soneto que dedico a mis esforzados compañeros de ruta:

Pedazo de titanes

No es la lluvia ni son los huracanes.
Es el sol que en toda su potencia
desafía la fuerza y la paciencia
de estos cuatro pedazo de titanes.

Y a tal extremo llegan sus desmanes,
que en su dura y cruel malevolencia
intenta derretir nuestra conciencia
y dejar nuestras cabezas como flanes.

Mas no sabe el astro incandescente
que estos cuatro andantes caballeros
dura tienen la piel, alta la frente.

Sea el frío, el agua o el sol ardiente,
por más duros que ataquen y severos,
contra ellos lucharán inutilmente.

A continuación, unas imágenes de esta inolvidable jornada.

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Vista desde el puente sobre el río Lima, en la villa de Prado. Hay fiesta en Santiago de Francelos. El paragüas, pensado para la luvia, sirve hoy para protegerse del sol implacable.

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Un hito bien historiado en el Camino de Santiago a su paso por Vila Verde. También se ven por aquí petos de ánimas como los que abundan en Galicia.

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Una buena samaritana ofrece agua al sediento Adrián y moja con su manguera al sudoroso Isidoro.