La Tebaida Berciana

Sábado, 17 de Febrero de 2007
Carlos, María, Sita y José
Recorrido: 20 Km.
Duración: 5 h.
Dificultad: Media/Alta

San Genadio fue un famoso eremita que se estabeció en el Bierzo, por tierras de Valdueza. Reconstruyó, en el 919, un monasterio que había sido arrasado durante la invasión musulmana en Montes de Valdueza y lo consagró a San Pedro. Levantó otro cenobio en Peñalva de Santiago, no lejos del anterior. Cuentan las crónicas que, una vez terminados ambos monasterios, San Genadio sintió la necesidad de un mayor aislamiento para el ejercicio de la vida contemplativa y se retiró a una cueva algo alejada del monasterio. Aún así, le era difícil concentrarse a causa del constante rumor de las guas de un río que por allí discurría. ¡Cállate!, le ordenó el santo, y el río, mansamente, se escondió bajo tierra y se hizo el silencio. Por eso, dice la leyenda, el valle que está al pie de estos pueblos se llama así: “El valle del silencio“.

Nosotros, algunos de los de la Caminata Sabatina, hemos hecho esta ruta, llamada La Tebaida Berciana, comenzando en San Pedro de Montes, a unos 6 Km. de Ponferrada, pasando por Peñalba de Santiago y atravesando los montes Aquilianos para regresar al inicio. El día era frío y lluvioso, con fuertes rachas de viento a veces, pero valió la pena. Es un precioso recorrido que recomendamos a todos los aficionados a caminar.

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Comienza el recorrido en San Pedro de Montes.

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Peñalba de Santiago es un precioso pueblo de sabor medieval. Al fondo, los montes Aquilianos. En lo que queda del monasterio, esa perfecta puerta mozárabe.

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Nieve y ventisca dificultaron nuestro paso por el Chano Collado.

Para ampliar, hacer clic en las imágenes

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Mapa de la ruta.

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Pazos de Borbén

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Adrián, Ángel, Dietmar, Isidoro, José .
Recorrido: 21 Km.
Dificultad: Media.

Duración: 4 h.

Pazos de Borbén es un municipio de la provincia de Pontevedra. Si se sale desde Vigo hay que ir hasta Redondela y de allí tomar la carretera PO280 que lleva directamente a Pazos. La salida se hace desde el atrio de la iglesia parroquial. Por allí pasa el sendero PR-G26 cuyas señales hay que seguir cuidadosamente, porque algunas están casi borradas sobre todo en los primeros kilómetros. Al llegar a Xunqueiras , se enlaza con el GR-58 y siguiendo sus señales blanco y roja por ser de largo recorrido, se llega hasta Sequeiros.

Aquí, en Sequeiros, nosotros hemos seguido por la carretera PO-7201 que nos lleva hasta Pazos pero, si se quiere andar unos kilómetros más, se puede seguir por el GR-58 hasta alcanzar el promontorio donde se alza la cruz y columna del Santo Aparecido, que constituye un estupendo mirador del valle de Pazos de Borbén y de las estribaciones de la Serra do Suido..

Es un recorrido muy bonito, a lo largo del río Borbén en su primer tramo, entre corredoiras y leiras que configuran un paisaje pleno de rusticidad y encanto.

A continuación se muestran unas cuantas imágenes que dan una idea de lo interesante y agradable que es esta ruta.

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La iglesia parroquial de Pazos es el punto de partida. Las gotas de agua brillan sobre las hojas mojadas por la lluvia reciente.

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Entre corredoiras y leiras discurre el primer tramo de la ruta. En Xunqueiras llaman la atención los ostentosos panteones.

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Un peto de ánimas recuerda la vieja devoción por las ánimas del purgatorio. Ya en la llegada, el cruceiro se alza sobre el valle de Pazos de Borbén.

Para ampliar, hacer clic en las imágenes.

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Mapa de la ruta

El “Rey”, vencido y mutilado

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En una de nuestras andanzas por los montes y valles de nuestro entorno rural, nos hemos encontrado hace unos días con la triste estampa de este este hermoso ejemplar de roble, arrancado, mutilado y trasladado a esta finca, donde seguramente será troceado para alimentar el fuego de una caldera de calefacción o de una chimenea de salón.

Triste destino para un árbol como éste, entrado en años, quizás un patriarca en la carballeira de donde fue arrancado. El roble era el árbol por excelencia en el mundo antiguo occidental, sagrado en el norte de Europa y asociado a los dioses Júpiter y Thor.

Ya no quedan muchos en nuestros montes invadidos por pinos, eucaliptos, acacias y otras especies foráneas. Da pena contemplar este hermoso árbol humillado y tendido en el suelo, con esas ramas mutiladas, otrora nervudos brazos, ahora trágicos muñones.

Antonio Machado, el gran poeta de la generación del 98, le dedicó estos versos:

El roble es la guerra, el roble/dice el valor y el coraje,/rabia innoble en su torcido ramaje;/y es más rudo que la encina , más nervudo/más altivo y más señor./El alto roble parece/que recalca y ennudece/ su robusted como atleta/que, erguido, afinca en el suelo.

No pensaría lo mismo D. Antonio si éste hubiera sido el roble de su poema.