El agua enfurecida

En esta ocasión los metereólogos no se equivocaron. Llovió durante toda la noche y lo seguía haciendo cuando, a las nueve de la mañana, nos reunimos el minimum minimorum de los senderistas de la caminata sabatina, es decir, tres, Jaime Eduardo y el que suscribe.

Dado lo reducido del grupo y visto que amenazaba una mañana lluviosa, decidimos acercarnos al vecino monte Galiñeiro para iniciar, en el parque forestal de Zamáns, nuestra marcha hasta la Virgen de las Nieves, cota bien conocida por los amigos de Sendereando, conducidos esta vez por nuestro veterano Eduardo que conoce estos parajes al dedillo.

En esta mañana tan lluviosa, a veces también con niebla, y en este monte del Galiñeiro surcado por innumerables pistas, caminos y senderos, entre pinares y bosques de castaños, solamente con una cabeza bien amueblada como la de nuestro amigo que posee una memoria fotográfica envidiable es posible no perderse a menos que se disponga de un aparato GPS con la ruta previamente grabada lo cual no fue necesario en esta ocasión.

Resultó ser una buena idea la decisión de caminar hoy por estos parajes hace un par de meses polvorientos por la pertinaz sequía que duró hasta hace pocas semanas, porque aquella estampa desoladora que presentaban los riachuelos casi secos, con un tenue hilillo de agua bajando tímidamente por sus cauces se trocó ahora en espectaculares torrenteras y cascadas, por las que se precipitan miles de toneladas de agua enfurecida, alborotada y hasta peligrosa para quien caiga en su alocada carrera monte abajo.

Nos costó una buena mojadura pero valió la pena, ciertamente, por el hermoso espectáculo que nos ofreció la naturaleza en esta mañana lluviosa de principios de noviembre.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
12 Km. 3 h. Fácil Lluvia 

En Ribadavia, inmersión total

Un grupo de amigos de la infancia,  de la quinta del 41, reencontrados hace cinco años bajo el nombre del Veterum Amicorum Coetus (Reunión de los viejos amigos),  hemos acudido a la llamada de José Sánchez, de hondas raíces en esta comarca y organizador de esta visita.

En esta ocasión el senderismo rural, que es el habitual en nosotros, ha sido sustituído por una extensa e interesante caminata urbana guiados por el director de la oficina de turismo de Ribadavia, Antonio Míguez, conocedor en profundidad de la historia de este antiguo condado, que con su verbo fácil, ameno y erudito nos ha sumergido en el apasionante pasado de la capital del Ribeiro.

Desde la Plaza Mayor, que es donde está ubicada la oficina de turismo, hemos recorrido y conocido  el barrio judío de cuyos primeros habitantes hay noticia ya en el S. XI, la iglesia de la Magdalena, Casa de la Inquisición, el Museo etnológico instalado en el impresionante pazo de los Bahamonde y otros muchos lugares plenos de encanto y de historia.

La lluvia, que es arte en Compostela, hace brillar aquí las viejas calzadas de piedra y realza la belleza de pazos, iglesias y viviendas en el silencio de esta mañana de otoño en la que parece haberse detenido el tiempo.

Como obligada visita, hemos degustado los dulces hebreos de la Tafona de Heminia y escanciado,  en la  vieja taberna de O Papuxa,  una tazas de los deliciosos caldos del Ribeiro, en régimen de autoservicio,  que allí cada uno se sirve lo que quiera y paga  según su conciencia, acompañados del chorizo y jamón del país, todo como aperitivo del enxebre banquete que nos esperaba en el Caracas a base de anguilas, callos, pulpo y tetilla con dulce de membrillo.

No era cuestión de regresar sin más después de semejante homenaje, así que nos fuimos a hasta San Cibrao de Las en donde admiramos boquiabiertos el enorme castro también conocido como A cidade.

Ya oscurecía, mientras recorríamos este interesantísimo yacimiento, con su triple muralla, sus casas, algibes, almacenes y calles, por lo que decidimos emprender el viaje de regreso hasta Vigo donde nos recibió, ya entrada la noche, un impresionante diluvio.

No tardaremos en volver por estas tierras, pues queremos llevar a nuestros colegas a lo alto de Pena Corneira, para que disfruten como lo hemos hecho nosotros en nuestra marcha del martes pasado.


En la Plaza Mayor, esperando por el resto. La oficina de turismo, inicio de la ruta.


Foto de familia en la taberna de O Papuxa.


Desde San Cibrao de Las, ya de oscurecida, emprendemos el regreso.

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As Lagoas de Ponte de Lima

En el Faro de Vigo del pasado domingo venía un reportaje de Tere Gradín sobre As Lagoas de Bertiandos y San Pedro de Arcos, dos parroquias pertenecientes al municipio de Ponte de Lima ,a vila más antiga de Portugal, según rezan los carteles que la anuncian. Parecía interesante y allá nos fuimos a ver de qué iba la cosa.

Saliendo de Vigo hay que ir hasta Valença y de allí por la A3 hasta Ponte de Lima. Una vez en la villa, se toma la carretera que va a Viana do Castelo y, después de la primera rotonda, pasada una gasolinera, ya se ven los indicadores de As Lagoas que nos llevan hasta el Centro de Interpretación que es de donde parten las distintas rutas que atraviesan este humedal de 380 hectáreas formado por las dos lagunas citadas y cruzada por el río Estorâos.

Es éste un Espacio Protegido preparado desde el año 2000 e inaugurado en el 2005 por el primer ministro de Portugal José Sócrates. Bosques de robles, abedules y otras especies, regatos y prados,  así como una notable variedad de aves, anfibios y fauna propia de estos lugares, conforman la geografía de esta extensa llanura húmeda.

Kilómetros de pasarelas de madera cruzan este espacio ofreciendo al visitante diferentes recorridos según la distancia y el tiempo que desee dedicar a conocer  y disfrutar de estos parajes.

A quien desee una información más completa sobre este sitio le recomendamos que haga clic aquí. Seguro que a los amantes de la naturaleza, y los senderistas que lo son por definición, les encantará.

Es un recorrido apto para todos los públicos, de cualquier edad y condición, pues no hay cuestas, es todo llano y muy cómodo, con puestos de observación donde sentarse a contemplar la fauna y flora de las lagunas o miradores para la observación de las aves que sobrevuelan el entorno.

Unas cuantas fotos dan una idea de cómo son estos parajes aunque, como es lógico, la mejor manera de disfrutarlos es acercarse hasta allí.

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Desde el Centro de Interpretación salen varios recorridos señalizados con las marcas reglamentarias con distancias que van de los 2 a los 12 Km.

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Pasarelas de madera recorren una gran parte del humedal haciendo muy cómodo el recorrido.

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Siempre a la sombra, estos largos senderos bajo la arboleda, son un regalo en los días de calor.

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Estampas del río Estorâos a su paso por el humedal.

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Dento de la zona existen fincas de propiedad privada como este prado donde pacen mansamente unas cuantas vacas. A la derecha, el reflejo de los árboles en el límpido espejo de la laguna.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 16 Km. 3 h. Baja

Sol

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Petroglifos olvidados. Lavaderos y fuentes en Chandebrito

En este tiempo de estío, la Caminata Sabatina desplaza sus rutas hacia el oeste, por la zona de playas: Sayáns, los montes de la Groba, Oliveira, etc. de manera que los que residen en la ciudad se juntan con los que veranean  en los alrededores.

En este sábado nos reunimos en el parque forestal de Sayáns para iniciar desde allí una de las rutas que no por repetida deja de ser ineteresante. Siempre se encuentra alguna novedad o algún detalle que quizá pasó desapercibido en otras ocasiones.

Esta vez  nos hemos dirigido hacia Chandebrito pasando por Fragoselo habiendo tenido la oportunidad de observar una vez más el lamentable estado del petroglifo que se encuentra a pocos metros de esa población. La verja de hierro que en su día lo rodeaba está destrozada y casi desaparecida. La enorme roca  está cubierta de maleza y ni que decir tiene que los grabados que nuestros antepasados esculpieron en ella apenas son dificilmente visibles. Es un hecho que acontece frecuentemente. Se inauguran parques, monumentos y senderos y la falta de interés y de mantenimiento acaba conviertiéndolos en  sitios abandonados  de aspecto lamentable.

Ya entrando en Chandebrito, nos metemos por un hermoso sendero  por el que corre un estrecho regato, no de aguas limpias y transparentes como cabría pensar en estos parajes, sino una corriente putrefacta y turbia de aguas fecales que atacan la nariz del caminante con un repugnante hedor. Vivir para ver. En plena naturaleza, toparse con esto.

Pero no todo son desgracias en esta ruta de hoy. Ya en Chandebrito,  nos llama la atención que aún existan lavaderos en uso, con sus losas de piedra bien dispuestas en ángulo para facilitar el fregado de la ropa. En alguna ocasión hemos hallado alguna mujer en plena operación de lavado en uno de estos estanques cuyo uso ha sido desplazado casi en su totalidad por las modernas lavadoras y nos explicó que ninguno de estos aparatos deja la ropa tan limpia como el lavado a mano, después del clareo al aire libre.  Ventajas de vivir en el campo.

Otro detalle curioso que nos hemos topado en nuestro recorrido han sido las fuentes de piedra que ofrecen la oportunidad de saciar su sed al que pasa por allí. Son rocas erosionadas de formas caprichosas que seguramente han sido trasladadas de los montes cercanos y colocadas en donde surge un manantial, dotadas de grifo, eso sí cromado y brillante, no demasiado rústico pero útil de todas maneras.

Unas imágenes ilustran estos comentarios.

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Los petroglifos de Fragoselo en estado de completo abandono.

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Antiguas lavadoras manuales, testigos de una época que se resiste a desaparecer.

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La naturaleza se hace arte en estas fuentes.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 12 Km. 3 h. 30 min. Baja solycalor

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Estampas de A Groba

La sierra de A Groba se extiende por los municipios de Baiona, O Rosal y Oia. Es un paraje natural de gran valor ecológico y paisajístico a pesar de las amenazas que se ciernen sobre su conservación como son  los incendios, especialmente el que en el 2006 asoló gran parte de su superficie.

Se calculan en unas 2.500 las cabezas de equinos que, bajo el nombre de caballo gallego, faco galiciano o  poni celta, habita estos lugares desde hace más de 1.500 años y cuyas imágenes pueden contemplarse grabadas por nuestros antepasados del neolítico en los petroglifos de Campo Lameiro y otros. Por eso abundan en estos montes los curros o encierros de antiquísima tradición  en los que se recogen los caballos para cortarle las crines y marcarlos, constituyendo una fiesta campestre llena de colorido.

Otra de las amenazas que ensombrecen el futuro  de este espacio es el proyecto de instalación de un parque eólico compuesto por 21 aerogeneradores. Para alertar sobre las consecuencias que semejante proyecto acarreraría sobre la Sierra de A Groba se ha constuído una asociación con en nombre de SOS:  A Serra da Groba. Aconsejamos hacer clic aquí para acceder al interesante estudio que dicha asociación ha efectuado sobre su negativa influencia.

Multitud de pistas, senderos, corredoiras y carreiriños surcan estos montes, de manera que es muy fácil hacer una ruta grande o pequeña sin perderse, ya que siempre se tiene el mar como referencia y la carretera que atraviesa la sierra desde Baiona hasta O Rosal.

Hasta hace poco podía recorrerse el PRG 62 o Ruta de los petroglifos, siguiendo las marcas blancas y amarillas propias de estos senderos de pequeño recorrido pero, una vez más, la desidia de los responsables de su conservación ha provocado la desaparición de bastantes señales y su descatalogación de la lista de la Federación Gallega por falta de mantenimiento.

En esta ocasión nos hemos limitado a traer aquí unas pocas fotografías de algunos de los muchos sitios con encanto que se encuentran en estos montes efectuadas en nuestra reciente andanza. Seguiremos con más en futuras oportunidades.

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La Virgen de la Roca es el primer mirador sobre el oceáno, aún casi en el casco urbano de Baiona. En esta mañana lluviosa el Atlántico bien merece el nombre de mare tenebrosum que le dieron los antiguos.

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Caminos de carro o alfombradas sendas conducen al Alto de A Groba, una de las varias atalayas que ofrecen al caminantes espléndidas vistas de la ría.

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Es frecuente toparnos con manadas de caballos que pastan apaciblemente entre los pinos pero este ejemplar blanco es poco habitual.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 25 Km. 5 h.  15 min. Media     Nubes y claros

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