Temporal en A Paradanta

Me gusta ver el cielo con negros bubarrones y oir los aquilones horrísonos bramar… Me vienen a la memoria estos sonoros versos de D. José de Espronceda al recordar la escalada de este lunes a los 956 m. del  Coto da Vella, en plena sierra de A Parandanta.

Aunque ya estábamos avisados de que el tiempo estaría lluvioso, no sospechábamos que aquello iba se iba a poner tan difícil cuando, al comenzar la ascensión a ese emblemático promontorio en el que dice la leyenda que se apareció la Virgen de A Franqueira, el viento que venía acompañando a la lluvia desde bastante atrás se tornó ventisca, vendaval, huracán, cuyas rachas soplaban como afiladas cuchillas con furia desmedida sobre nosotros.

Gorros, paraguas, chubasqueros, botas, mochilas y polainas de nada sirvieron ante la salvaje acometida del aquilón enfurecido. A duras penas logramos abandonar aquel lugar pugnando contra el vendaval enloquecido que parecía haberse propuesto derribarnos sobre los tojos y rocas que rodean la cueva que alberga la venerada imagen. A trancas y barrancas salimos de allí bajando por pistas y cortafuegos, todo barro y agua, hasta la zona recreativa de Os Bidueiros a la entrada de A Franqueira, la pequeña aldea en la que se yergue el majestuoso santuario, todo quietud bajo el persistente repiqueteo de la lluvia incesante.

Aún nos quedaban por recorrer un par de km. hasta llegar, pasadas las cuatro de la tarde, a O Cebreiro, pequeño núcleo rural en cuyo “Bar-restaurante Paradanta” fuimos acogidos con cálida hospitalidad. Allí sustituimos las empapadas prendas por otras secas y recuperamos nuestras menguadas energías con un contundente caldo de navizas, pollo con arroz y ricos postres acompañado todo de un rojo mencía.

Casi secos y reconfortados, después de una larga sobremesa, emprendimos el regreso, esta vez sobre ruedas y bajo techo, que no estaba la cosa para seguir sendereando.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
15,050 Km. 4 h. 59 min. Difícil Lluvia y viento 

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Trío de ríos en A Cañiza

El pasado día 8 de los corrientes fue inaugurado en la parroquia de Parada de Achas, municipio de A Cañiza, el PR-G 165 o Sendeiro das Fragas e Levadas do Calvo e Deva que con el Oulo componen el trío de ríos que riegan las tierras del valle de Parada. Parte de esta ruta coincide con la que hicimos en octubre del año pasado comentada aquí con el título de Los montes de A Paradanta.

Son 18 km de senderos que discurren por las orillas de esos tres ríos, pletóricos en esta época del año, majestuosos en unos tramos, casi furiosos en otros, hermosos en todo su curso, entre las frondosas fragas del Deva y el Calvo, con antiquísimos ejemplares de castaños y carballos, albergando en su entorno el espectacular sobreiral, un bosque de alcornoques de más de cuatro hectáreas  al que la inminente primavera comienza a vestir tímidamente con el verde de las primeras hojas.

Aunque la ruta tiene su inicio oficial en el lugar llamado A Ponte nosotros hemos arrancado de  Nocelláns,  desviándonos en la central eléctrica de Cabo para dirigirnos a un  restaurante de A Cañiza a donde llegamos después de salvar un duro tramo de más de 800 m. con más de un 30% de pendiente.

De allí regresamos al punto del desvío en donde recuperamos el PR-G 165 hasta el encuentro del río Deva con el Calvo, siguiendo por la orilla de éste casi hasta el punto en donde hemos iniciado la marcha de este lunes.

Un precioso recorrido que será interesante repetir cuando  esté la primavera avanzada o en verano para disfrutar de los caducifolios en todo su esplendor  aunque, eso sí, el festival de agua que nos regalan los ríos en esta época habrá menguado para esas fechas.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
25,470 Km. 8 h. 12 min. Media Nubes y claros

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Capeando el temporal

Cuando llegamos a Caroi, una parroquia del municipio de Cotobade a unos 600 m. sobre el nivel del mar, la lluvia y el viento arreciaban de tal forma que no nos decidíamos a salir de los coches para comenzar la caminata de este lunes.

Al fin, poniendo al mal tiempo buena cara, esta vez en el sentido literal de la expresión, pertrechados con chubasqueros, guantes, paraguas, botas y polainas, nos enfrentamos a los hostiles meteoros que nos esperaban en el exterior. A medida que la ascensión avanzaba por la Sierra do Cando, entre los mástiles de los generadores eólicos casi ocultos en la niebla, la borrasca se crecía y al alcanzar los 987 m. de altitud el chaparrón mudó a granizo, el viento se tornó huracán y el frío se hizo gélido.

Resistimos a duras penas los embates del temporal que fue amainando a medida de descendíamos monte abajo hacia Cerdedo en donde hicimos un alto en el camino para secarnos y almorzar. Calcetines, guantes y otras prendas cubrieron los radiadores del salón de comidas con el tolerante beneplácito de la regidora del mesón.

De poco nos sirvió, pues la lluvia siguió acompañándonos en el regreso aunque sin la furia de la mañana. Tal cantidad de agua era la que inundaba los caminos que en más de una ocasión nos vimos obligados a vadearlos calzados acabando con los pies chapoteando en el interior de nuestras botas.

Parte del camino de vuelta transcurrió por el PRG 69, o Ruta de Frei Martín Sarmiento, bastante recuperado después del abandono en que lo vimos la última vez que pasamos por allí. El resto siguió por una larga y sinuosa pista forestal, con hermosas vistas del valle de Cerdedo  jalonado por las numerosas cascadas provocadas por las lluvias torrenciales del día.

En resumen, una emocionante jornada de la que nos queda la formidable estampa de la naturaleza envuelta en en el furor de los elementos y el hermoso cuadro de los bosques  con sus caminos hechos torrentes y sus ríos y cascadas  rebosantes de agua y espuma.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
26,760 Km. 7 h. 42 min. Difícil Tempestad

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De los montes de Trasmañó al mar de Redondela

No hace mucho, en noviembre del pasado año, descubrimos una preciosa ruta que, comenzando en los alrededores del convento de monjas benedictinas de Trasmañó, nos introducía al cabo de un pequeño recorrido por el monte en las frondosas riberas de O Rego Fondón, un modesto riachuelo que en aquellos días de lluvias copiosas fluía rebosante de agua y de bravura.

Ahora la cosa estaba más tranquila, el estrecho sendero paralelo al regato, está seco, no llueve ni hay niebla, por lo que el paisaje, aún dentro de la desnudez con la que el invierno condena al bosque ribereño, es claro y agradable.

Superado O Rego Fondón, entramos en los monte Vixiador, en donde se encuentra la conocida Mamoa do Rei, monumento funerario, del neolítico con 3 o 4 mil años de antigüedad, bastante abandonado por cierto. Desde allí seguimos hasta San Esteban de Negros, cerca ya de Redondela en donde interrumpimos la caminata para comer.

Después, siguiendo el curso del Río Alvedosa o Maceiras que atraviesa la villa, llegamos a su desembocadura en la ensenada de San Simón por el paseo de Punta Socorro, una hermosa pasarela de madera que termina en la localidad de A Portela, un bonitolugar en la boca de la ensenada.

Desde aquí toca ahora subir todo lo que hemos bajado, atravesando la Nacional 552, hasta alcanzar el Pazo de Torrecedeira y desde allí más subida hasta  remontar los 434 m., muy cerca ya del punto de inicio, el monasterio de monjas benedictinas, espléndido mirador de la Ría de Vgo. Allí, después de adquirir las sabrosas galletas que confecciona la comunidad rematamos nuestra andaina de hoy.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,690 Km. 7 h. 52 min. Media Nublado 

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