Caminatas en la franja: La última

Y en plena desescalada la fase II nos permite senderear en compañía por lo que este jueves me ha acompañado nuestra querida Elvira, una de las entrañables y esforzadas andarinas de la Caminata Sabatina y de Los Lunes al Sol que, desde el próximo sábado ya sin franjas horarias, reanudarán las caminatas que habían sido interrumpidas el día que se proclamó el estado de alarma.

Nos hemos desplazado hasta el merendero de San José de Prado, en los aledaños del monte Galiñeiro, iniciando la ruta por el camino prácticamente oculto por la maleza que discurre paralelo al regato de Morgadáns durante medio kilómetro para acometer la pista forestal que, entre pinares y algunas fincas, nos llevan a la localidad de Vilas, un pacífico lugar silencioso y recóndito en el que a estas horas de la mañana no se ve un alma, como si todo el mundo estuviese durmiendo o ausente.

Pasado Vilas, atravesamos el pinar que rodea la aldea para seguir por caminos de tierra en monte pelado entre rocas y retoños de eucaliptos que han surgido por doquier después de los pavorosos incendios que asolaron esta sierra del Galiñeiro.

No tardamos en alcanzar O Chan de Valverde, una amplia extensión de terreno llano en la que se encuentra el Conjunto arqueológico de Auga da Laxe con varias mámoas y petroglifos llamados dos Bermús apenas reconocibles sobre esas grandes rocas solitarias en un paraje que fue arrasado por el fuego. Desde una pequeña elevación se puede contemplar una hermosa panorámica de mar y monte que abarca desde Baiona hasta la ría de Vigo, pasando por los montes Coruxo, Saiáns, Alba y Cepudo.

Rodeando la cima del Galiñeiro, ya encaminados por el PRG 2 que va  al monte Aloia, dejando el monte dos Arruídos a nuestra derecha, llegamos a los hermosos pinares de San José de Prado, el lugar en el que iniciamos y finalizamos esta pequeña ruta que recomendamos hacer en tiempo nublado ya que por tanto monte raso el sol aprieta y hace la andadura fatigosa.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
9,740 Km. 2 h. 30 min. Baja Nublado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

Caminatas en la franja: Trasmañó-Rego Fondón

Ya en la segunda fase del estado de alarma parece que la cosa se relaja un poco más. El tráfico rodado se ha incrementado y con ello el ruido en la calle y las terrazas de los bares a tope.

La paz, y el silencio, de los días del confinamiento vuelven a ser patrimonio de los bosques y ríos que nos rodean no muy lejos de la vida urbana.

La ruta de hoy es un clásico para los senderistas que deambulan por los los aledaños de esta ciudad. Muy cerca del puente de Rande, uno de los iconos de la urbe viguesa, se encuentra la pequeña parroquia redondelana de San Vicente de Trasmañó.

Comienza la ruta en la explanada en la que se encuentra la iglesia parroquial y el cementerio vecinos del monasterio benedictino construido en ladrillo rojo en 1984 para las monjas que se instalaron aquí cuando se trasladaron del Convento de San Benito de la Transfiguración del Señor de A Guarda, hoy transformado en hotel.

Es este sitio un mirador de la ría desde donde se contempla la majestuosa estampa del puente de Rande y de la la bahía de Vigo. Como éste, existen en los montes que rodean la parroquia numerosas atalayas desde las que se pueden disfrutar de maravillosas vistas de la ensenada de San Simón y de la ría.

Dejamos atrás el monasterio para ascender por los estrechos peldaños de una empinada escalera a la parte alta de la parroquia abandonando sus últimas casas para adentrarnos en el monte, casi siempre a la sombra de pinos y eucaliptos. Después de unos 3 Km. por los alrededores del Monte Penide nos topamos con la gran roca del Chan da Cruz, uno  de los numerosos yacimientos existentes en en esta zona en forma de mámoas, dólmenes y petroglifos. En este caso lo de Chan da Cruz se debe a que en la roca, junto a los petroglifos, han grabado una cruz para cristianizar el lugar.

Un par de Km. más entre los pinares del monte Penide y damos con otro conocido monumento funerario de nuestros antepasados, el  dolmen o “mámoa do Rei”. Estos monumentos se llaman así porque estaban cubiertos de tierra formando un montículo en forma de mama. El conjunto de grandes piedras colocadas en círculo estaba cubierto por una gran piedra a guisa de techo que en este caso ha desaparecido.

Sigue la ruta entre pinos y pastizales hasta que nos cruzamos con las primeras aguas del río Fondón que afloran sobre un extensa “chaira” o planicie entre pinares, no muy lejos del la pista forestal que hemos de cruzar para  adentrarnos en el monte y dar con la orilla derecha de O Rego Fondón que fluye entre entre la frondosa arboleda de sus riberas, jalonado por los restos de antiguos muiños y afeado por  negros tubos de plástico extendidos sobre su cauce, se supone para aprovechar sus aguas para alguna traída seguramente clandestina.

Aún así, el paisaje que ofrece el pequeño río entre el intenso verdor de la vegetación que lo rodea es precioso y hace que estos últimos tramos del recorrido constituyan un placer para los sentidos entre el frescor y el rumor de sus  cantarinas aguas bajo la sombra de su frondosa arboleda.

Otro par de kilómetros por tan hermosos parajes y dejamos el río en el puente que atraviesa O Camiño do Poste, ya muy cerca del punto de inicio en la iglesia de San Vicente de Trasmañó.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
8,850 Km. 2 h. 40 min. Baja Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

Caminatas en la franja: Gontade-Medoña

Aunque el verano no ha llegado puede decir que estamos en tiempo de canícula. Ya de buena mañana el intenso azul del cielo y la transparencia del aire, su quietud que mantiene las copas de la arboleda en un perfecto reposo son el indicio de un día caluroso. Por eso he escogido el corto pero agradable paseo que va, prácticamente siempre desde la fraga de Gontade hasta el parque forestal de Saiáns ambos muy cerca de la ciudad

La fraga de Gontade se encuentra al borde de la carretera de Camposancos al lado del restaurante O Coto desde donde parte el sendero que atraviesa una hermosa carballeira por donde pasa también un tramo del Camino de Santiago. El sendero discurre entre añosos eucaliptos que dan buena sombra y sigue entre pinares bordeando la carretera y el mar con las Islas Cies al fondo y la de Toralla más cerca exhibiendo su torre mamotreto, una de las aberraciones urbanísticas de los tiempos del ladrillo.

No se tarda en alcanzar al Alto da Medoña o Castro de Estea, un cerro a unos 150 m. sobre el nivel del mar pegadito a la carretera de Vigo-Baiona. Llaman la atención el gran foso que rodea el castro así como unos molinos naviculares, datados en la Edad de Bronce. Consisten en unas hendiduras en la roca en cuyo fondo se molía el grano a mano valiéndose de piedras redondas. También hay muiños  de aguade tiempos más modernos,  siglo XVII, que aprovechaba la corriente del río Estea que atraviesa la zona.

Todo este paraje está muy bien cuidado con abundancia de rótulos que explican los detalles de interés.

Sigue el camino por un sendero local señalizado en blanco y azul que va a dar al parque forestal de Saiáns,  una amplia zona de esparcimiento  con frondosa arboleda, mesas y asadores de piedra. Llegado hasta aquí y, dado que la hora aconseja regresar para no desviarse demasiado de la franja horario permitida, vuelvo por donde fui rematando este agradable y corto paseo.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
6,340 Km. 1 h. 50 min. Baja Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

Caminatas en la franja: Eifonso bajo

En estos tiempos de estado de alarma en los que a los de más de setenta solamente nos liberan del confinamiento para hacer ejercicio en la franja horaria de las  10 y 12 h. a los ancianos senderistas no nos queda más remedio que aprovechar ese tramo horario para colmar nuestras ansias de patear sobre todo después del duro encierro de los últimos sesenta días así que el que suscribe, una de las víctimas condenadas  quedarse encerradas dentro de esas horas, aprovecha el “recreo” para realizar pequeñas rutas que puedan servir de guía a los aficionados a caminar y disfrutar de los hermosos parajes cercanos a nuestra ciudad hasta que llegue el día en que volvamos a la normalidad y podamos recuperar las caminatas de Los Lunes al Sol y de los sábados.

En esta espléndida mañana de finales de mayo, soleada y luminosa, he comenzado mi andadura en el barrio de O Cacheno, en la parroquia de Bembrive, muy cerca del casco urbano pero ya en plena campiña.  Desde un lavadero con tejado nuevo al lado de la parada del bus se alza un cartel que da la bienvenida a los que llegan a Bembrive (Ben vívere) y desde allí parte un sendero que discurre paralelo al río Eifonso entre fincas de labor en alguna de las cuales aún se ve a algún campesino, azada en mano, destripando terrones en su propiedad seguramente para plantar patatas.

Varios muiños jalonan las umbrías riberas del modesto regato que aguas arriba voy siguiendo por O Camiño do Muxo, siempre a la sombra de su espesa vegetación hasta alcanzar el lugar de Eifonso, homónimo del río del cual nos desviamos por un pequeño tramo de asfalto para volver al sendero que sigue bordeando el río.

Después de casi 3 Km. aparece  la carretera que enlaza Bembrive con la A 55 y es ahí en donde comienza la llamada Ruta del Eifonso, un sendero muy conocido por los aficionados y que está catalogado y bien  señalizado. Pasado el hermoso paraje de la Fervenza do Buraco, con muiño y cascada, sigo monte arriba hasta la capilla de San Cibrán que es el punto de retorno necesario para no pasarse demasiado de las dos horas que el Gobierno nos  concede a los setentones que seguimos con la manía de caminar.

Así que vuelta prácticamente por el mismo  camino de la ida aunque con algunas pequeñas disgresiones en este tramo del PR G para regresar al punto de partida  y volver al hogar no demasiado fuera del tiempo autorizado.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
9,05 Km. 2 h. 25 min. Baja Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

La alegría del pleistoceno

Los finales del Pleistoceno, una edad geológica que de inició hace unos dos millones  y  medio de años, coinciden con el paleolítico que es el tiempo en que el Homo Sapiens aparece sobre las llanuras de África, hace unos doce mil años.

Por esa época cambia la morfología de las riberas el Miño, pues el hielo desaparece y se rejuvenece el área que domina el río en la que, poco a poco, se va formando la exuberante vegetación que presenta hoy en día.

Robledas termófilas, zarzas y laurel. Alcornoques y lavanda, torvisqueras y mimosas. Alisos, sauces y helechos reales. Todo y mucho más crece en la Senda de pescadores que discurre paralela a la ribera derecha del río Miño, un sendero festoneado por el color verde intenso de la Tradescantia fluminensis o Amor de Hombre.

En el merendero de Sela, que es en donde comenzamos la caminata por la orilla del río, dos muros de piedra perpendiculares al río llaman nuestra atención. Son dos de las más de cuatrocientas pesqueiras que desde tiempo de los romanos se fueron construyendo a lo largo del río. Es un arte de pesca milenario y espectacular que hace de Arbo la capital de la lamprea.

Os Coengos, O Fraile, O Cachón do Abade, Os Cregos son, entre otros muchos, los nombres que identifican a las pesqueiras y sus dueños.

Hasta ahí hemos llegado partiendo de Cabeiras, una parroquia de Arbo a la que desde hace varios años venimos los de Los Lunes al Sol para disfrutar en O Mesón da lamprea del apreciado ciclóstomo, santo y seña gastronómico de la comarca.

Iniciamos la ruta en el mismo Mesón para bajar hacia Sela a través de los pinares circundantes entre las primeras nieblas que se van disipando a medida que el sol se va adueñando de la mañana.

Cuando, después de un largo descenso, alcanzamos la orilla del río, su ancho cauce  nos muestra sus aguas de un azul oscuro y brillante. Recorremos durante casi toda la mañana el estrecho y encantador sendero de pescadores hasta llegar a la playa fluvial y desviarnos a la vía del ferrocarril para iniciar la subida hacia Cabeiras en cuyo Mesón nos espera el tradicional aperitivo en su bodega, antesala del festín que nos espera en la planta superior.

Empanada y lamprea rellena con ensaladilla como entrantes, lamprea a la bordalesa o cabrito al horno como principales y postres variados de la casa, todo regado con blanco y tinto del Condado, componen el espléndido menú con el que honramos  al pez más antiguo y especial que emigra del mar al río para desovar y morir o ser pescado y acabar regalando el paladar de sus innumerables adeptos.

Como después de tan opíparo banquete no nos quedan demasiadas ganas de seguir caminando, recogemos los bártulos y nos despedimos de la lamprea con el propósito de repetir el próximo año por estas fechas.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,170 Km. 4 h. 10 min. Baja Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.