Niebla en A Peneda, sol en Arcade

Si el lunes pasado, lluvioso y frío, decíamos que habíamos alcanzado el minimum minimorum de asistencia en éste, con pronóstico de sol y alguna niebla matutina, hemos batido el registro con el máximum maximorum, pues 15 fueron los que se apuntaron,  el más alto número de participantes  hasta la fecha en las caminatas de Los Lunes al Sol.

Efectivamente, la jornada comenzó con una densa niebla que nos acompañó hasta el Alto da Covaleira, una extensa plataforma desde la que, en los días claros, se disfruta de una amplia panorámica se la ría.

Un poco más arriba se halla el Alto de A Peneda al que también accedemos envueltos en la niebla que desaparece una vez estamos en la cima de este histórico promontorio que se eleva como un cono sobre las tierras de Soutomaior con vistas en 360º sobre el valle y la ría.

Desde aquí queda un largo descenso entre las fincas y viñedos que nos separan del Castillo de Soutomaior, otro enclave lleno de historia muy bien conservado y que es objeto de continuas exposiciones y eventos. Sigue la marcha hacia el puente medieval sobre el río Verdugo al que acompañamos hasta su desembocadura en la ría de Vigo por Pontesampaio, parroquia pontevedresa limítrofe con la de Arcade que pertenece al municipio de Soutomaior.

En Arcade, después de 18 Km. de caminata, nos dirigimos a la Ostrería Romasa en donde nos atienden estupendamente con un menú  del día a base de chipirones a la plancha y arroz con bacalao cuya relación calidad precio es una de las más altas  que hemos conocido en nuestras andanzas.  Todo regado con Joaquín Rebolledo, un blanco godello de Valdeorras, oro en la copa,  acompañado por las exquisitas y famosas ostras de Arcade, generosa invitación de nuestro querido José Luís que celebró así su cumpleaños a los sones del “Es un muchacho excelente…” que sus amigos  le dedicamos entusiasmados.

Sigue luciendo un espléndido sol a la salida del restaurante cuando atacamos los pocos kilómetros que nos separan del punto de partida no sin esfuerzo, pues hemos de salvar las empinada rampa de O Outeiro das Penas, entre frondosos pinos y altos helechos, antes de alcanzar el sitio, cerca de O Cruceiro do Viso, donde iniciamos y rematamos la gozosa jornada de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,000 Km. 6 h. 40 min. Media Soleado 

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Lloviendo en el paraíso

A Airoa es una pequeña aldea de la parroquia de A Laxe, municipio de Fornelos de Montes. A poco de comenzar la ruta de este lunes nos topamos con  un panel informativo colocado por la Comunidad de montes que pone: Airoa, paraíso natural.

La lluvia, la niebla y el frío impiden que podamos disfrutar plenamente de los bellísimos parajes que iremos encontrando a lo largo del recorrido.

Cuando llegamos a la Fervenza de Casariños sopla un viento helado y cubre la sierra una densa niebla tras la cual se insinúa el formidable salto formado por O Barraqueira de Fonte Uceira y O Barranqueira do Rego de Casariños, dos torrentes que se unen en estos montes  de la Sierra del Suído para caer al fondo de la vaguada y unirse allí en un solo caudal.

Dejando atrás aquel solitario lugar envuelto en la magia de la niebla y la fervenza, encaminamos nuestros pasos hacia A Airoa para lo cual hemos de vadear O Rego do Ceño de Reixa Grande, ahora un ruidoso caudal que cubre los pasos que dan acceso al camino que sigue al otro lado del río, así que no nos queda más remedio que dar vuelta atrás y regresar a la aldea y modificar el recorrido.

Por las verdes praderas brillantes bajo la lluvia entre los estrechos caminitos que forman los cierres de las diminutas fincas, buen ejemplo del tan denostado minifundio, llegamos al puente Silvares en el río Valdohome y seguimos hasta el puente Rocín, siempre por la orilla de este río, hoy pletórico, con su cauce casi rebosante y sus aguas agitadas entre la hermosura de la arboleda que  jalona sus riberas, con mucho cuidado de no resbalar sobre las mojadas  piedras que forman los caminos bien encharcados en esta lluviosa mañana

Puentes y pontellas  cruzan este río y los otros que fluyen por esta comarca como el Couñago cuyos pasos o poldras también hundidos bajo la corriente nos obligan por segunda vez a cambiar de rumbo hasta que llegamos al restaurante casa Chalán, en As Estacas, en  donde podemos descansar del laborioso andar entre piedras y charcos por antiguas congostras que, más que caminos de carro, parecen en esta mañana torrentes paralelos al curso del río.

En este lunes hemos alcanzado el minimum minimorum de asistencia, pues solamente cuatro formamos la animosa tropa que se ha atrevido a desafiar a los elementos en esta mañana de lluvia y niebla. Un mencía Via Apia, de la Ribeira Sacra, con que el brindamos por el cumpleaños de Moisés que sigue la norma no escrita  que no obliga pero prescribe que los cumpleañeros inviten, es lo mejor del rutinario menú con el que recomponemos nuestros baqueteados esqueletos

De nuevo en  la ruta, la lluvia nos da un respiro y hasta el sol parece que asoma tímidamente entre las nubes.  Después de atravesar el monumental y hermoso puente de Anceu, en otros tiempos importante paso de hombres y mercancías y hoy prácticamente abandonado, nos acercamos a la Fervenza de A Feixa, en Verducido, otra magnífica estampa del río Parada precipitándose sobre las rocas. Ahora nos toca volver sobre nuestros pasos y regresar al gran meandro del río Couñago desde donde nos dirigimos hacia el final en nuestra ruta en O Casal.

Una ruta preciosa, cuajada de muiños, puentes, fervenzas y ríos que fluyen entre frondosas riberas que el otoño tiñe de oro antes de que el sol se esconda para dar paso a la tempranas noches de la estación.

 

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,780 Km. 6 h. 54 min. Media Lluvia 

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