Entre penedos y castelos

Couso es una aldea de la ponteareana parroquia de Guláns. Rodeada de pinares, sus casas se extienden por la ladera del monte esparcidas entre tierras de labor, ahora verdes pastizales y viejos viñedos en los que casi nadie trabaja. Dispone de un Centro cultural en cuya explanada iniciamos la caminata de este lunes.

Nos dirigimos al este por donde va asomando tímidamente el primer albor que, cuando llegamos al Alto de San Cibrán a poco más de 2 Km., ilumina el lugar con las claras luces de una mañana soleada.

Un enorme penedo, colosal peñasco redondo, domina este sitio en el que se eleva la ermita de Cibrán, en la raya que separa los concellos de Ponteareas y Salceda de Caselas. Otras grandes rocas acompaña al enorme pedrusco en este alto desde el que se contemplan espléndidas vistas del valle del Tea.

Desde los casi 400 m. del Alto de San Cibrán bajamos, casi siempre por pistas forestales, hasta el fondo del valle en donde se encuentra A Picoña, casi a nivel del mar para, después de atravesar las fincas y viñedos que se extienden por el llano, volver a ascender por la empinada rampa que nos lleva al parque forestal de As Conforcadas en donde nos detenemos para descansar un rato y tomar las once.

Desde ahí, ya en las estribaciones de los montes de Budiño, no tardamos en alcanzar la cima del Faro, una enorme formación rocosa cuya colosal pared se alza vertical sobre el valle del Louro, siendo objetivo preferente para escaladores que ponen a prueba su pericia dominando el Faro de Budiño por su cara más inaccesible.

Continúa la marcha por las alturas hasta pasar por O Castelo, otro conjunto de rocas enormes sobre el que, parece ser, se elevaba en el siglo XIV un castillo, el Castillo de Miravel, que fue derribado posteriormente no se sabe si por la revuelta  irmandiña o por una orden de los Reyes Católicos. También es conocido como “El Pianista” o “Bethoveen” porque cuando se ve desde lejos forma una silueta que los recuerda.

Ya monte abajo, nos queda poco para llegar a Os Eidos do Medio, en la N 120, parroquia de Cans, en donde se halla el Bar Fortes, en donde nos espera, después de estos primeros 20 Km., la ansiada pitanza. Confortable menú a base de salpicón, cariocas, luras, abadejo a la gallega y más platos seguido de postres como brazo de gitano y tarta de la abuela entre otros, todo regado por un Rectoral de Amandi con el que nuestro entrañable Torres ha querido celebrar su no sé cuantos cumpleaños que siempre parecen pocos al ver su juvenil prestancia.

No más se 3 Km. restan para regresar al punto de partida pero no son moco de pavo. Hay que ascender contra corriente una empinadísima cuesta por la margen derecha del río Couso y dar cuenta de las docenas de escalones de sus pasarelas de madera para toparnos de nuevo con los verdes campos de la aldea y alcanzar con alivio el lugar en el que comenzó y finaliza la jornada de hoy.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,910 Km. 6 h. 42 min. Media Nubes y claros 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

Los números del 2018

¡Un año más!… No mires con desvelo
la carrera veloz del tiempo alado,
que un año más en la virtud pasado
un paso es más que te aproxima al cielo.

Con estos versos felicitaba a su hermana Josefa, D. Adelardo Pérez de Ayala, destacado dramaturgo y político de la segunda mitad del siglo XIX. Como habla del año transcurrido y también dice algo de pasos, se me ocurre que puede encabezar esta nueva edición de los números del 2018 que hoy expira.

Pasos hemos dado y muchos los caminantes de Sendereando en sus dos versiones de La Caminata Sabatina y Los Lunes al Sol. Y como dice el poeta, hacia el cielo vamos, al de los senderistas, que méritos para ello no nos faltan como puede deducirse de los gráficos que se muestran a continuación y que dan fe de los kilómetros y rutas que hemos recorrido en este año que nos abandona para dar paso a un 2019 en el que ojalá superemos o por lo menos igualemos los números de su antecesor.

La Caminata Sabatina

En este gráfico se muestran los más andarines, aquellos que han superando a lo largo del año los 125 Km.

 


Casi 50 han sido la rutas que en los sábados se extienden por un área que abarca toda la provincia.

 

 

 

Los Lunes al Sol


También en este caso la mínima distancia recorrida a lo largo del año se ha fijado en 125 Km.

 

La rutas de Los Lunes abarcan un área más extensa que llega hasta las provincias de A Coruña y Ourense.

 

Mañana blanca, tarde gris

En un lugar sin nombre, en medio de la sierra, los chicos de Los Lunes al Sol, bien pertrechados contra el frío, la lluvia y el viento, que de todo advierten los gurús del tiempo, emprenden la marcha, monte arriba, con el objetivo de alcanzar la cima del Faro de Avión, donde anida el águila y se esconde el lobo,   donde nace el Tea, el río que riega las tierras del Condado.

Por caminos abruptos, pedregosos, ascendemos lentamente hasta toparnos con el sendero que nos lleva a la Ermita da Xestosa, la más alta alta de la provincia, en esta mañana rodeada de nieve. Llama la atención el sepulcro antropomórfico labrado en la roca que hay detrás de la capilla. Se supone que data del siglo IX o X y que perteneció a un ermitaño retirado a estos recónditos lugares, hoy no tanto, pues una bien asfaltada carretera conduce a la romería que aquí se celebra  en el mes de mayo. Los feligreses mojan en el agua del sarcófago, un trozo de pan y luego se lo aplican, en nombre del santo,  sobre la parte de su cuerpo que desean curar.

A medida que ascendemos más blanco es el paisaje. Alcanzados ya los 1.000 m. de altitud un pedrusco nos informa de que en ese punto se encuentra el nacimiento del río Tea, unas pozas de donde brotan sus primeras aguas. Una densa niebla nos envuelve mientras seguimos monte arriba hasta dar con el Coto da Pía a 1.53 m. y un poco más adelante con la cima del Faro de Avión. Casi ocultos por la niebla cientos de aerogeneradores nos avisan de su presencia con el sordo rumor de sus aspas, como fantasmas redivivos de los manchegos gigantes del Quijote.

Arrecia el frío y sopla una cortante brisa en estas blancas  cumbres de la Sierra del Faro, cuyos miradores, hoy ciegos por la bruma, no nos permiten disfrutar de las hermosas vistas que en los días claros se divisan desde estas atalayas.

Abandonamos las alturas descendiendo por las empinadas rampas y angostos caminos que nos llevan al valle hasta los lugares de Fondevila y Prado, de verdes brañas por las que fluye el Pardellas poco antes de entregar su juguetón caudal al cercano Tea.

Allí, en Prado nos espera el Mesón de A Xestosa que nos sorprende con un variado y esmerado menú con platos de impecable presentación, carnes a la brasa, callos, ensaladas, pasta, etc., y primorosos postres todo regado con un Joaquín Rebolledo, el excelente mencía de Valdeorras, obsequio de nuestro entrañable José Luís hoy reintegrado felizmente a las andanzas de Los Lunes al Sol.

Jolgorio, chascarrillos, bromas y alegría animan la comida y sobremesa pero hay que levantar el campamento y continuar, que aún nos quedan unos kilómetros y cosas bonitas que ver. La primera, a pocos pasos del lugar, son los muiños de Prado, añejas  construcciones sin uso pero que recuerdan los duros tiempos de la vieja molienda, cuando aún no se sabía nada de electrones y cosas así. Se inicia en ellos O Roteiro das Estrelas, un hermoso sendero   paralelo al río Tea que fluye allá abajo por la profunda grieta que se abre entre las sierras de O Suido y Faro de Avión.

Punto culminante del paseo son As Caldeiras de Parrelos, una impresionante estampa del río en su caída entre las enormes rocas en las que el bravo caudal del Tea ha esculpido unas imponentes hornacinas, As Caldeiras, obra de la erosión durante miles de años.

Absortos en la contemplación del formidable espectáculo no nos damos cuenta de que la tarde avanza y hay que continuar. Un poco más adelante nos topamos con los Pasos de Xancáns, grandes piedras en el fondo del río, hoy tan sumergidas  que lo hacen intransitable.

Seguimos por el precioso sendero hasta A Carballeira do Rei, un encantador  paraje casi perdido en la soledad de los montes, para acceder con unos pocos pasos más al anónimo lugar, inicio y fin de  la hermosa caminata de este lunes, sobre  el blanco impoluto de la mañana y bajo el cielo gris pero sereno de la tarde.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,180 Km. 7 h. 14 min. Media Niebla

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Pinheiros, Trute y Cambeses

Pinheiros, Trute y Cambeses son tres freguesías (parroquias) que pertenecen al municipio portugués de Monçao, fronterizo con el gallego de Salvaterra de Miño.

La ruta se la hemos tomado prestada a Mari Carmen Moledo, gran andarina, buena conocedora de las tierras portuguesas y autora del estupendo blog Grupodeandainasriasbaixas. Le añadimos unos cuantos kilómetros que exigía el desvío para desplazarnos al restaurante pero básicamente es la misma que ella hizo en diciembre del pasado año.

Es una caminata sencilla de perfil prácticamente llano  por la planicie que forman las tres parroquias cercada de montes y pinares, bien expuesta al sol, formando como un anfiteatro orientado al poniente por donde se extienden grandes superficies de viñedos.

Iniciamos la jornada en la de Pinheiros, siguiendo la margen izquierda del río Gadanha  y pasando pos sus dos puentes medievales de Pinheiros y Sendim topándonos  poco después con el impresionante Palacio da Brejoeira construido en 1834 por orden de Luis Pereira Velho de Moscoso. Ha sido declarado Monumento Nacional. En su comedor firmaron Franco y Salazar un pacto de no agresión. Se ve que eran buenos amigos en tiempos turbulentos.

De la freguesía de Pinheiros pasamos a la de Cambeses en donde se alza el santuario de la Nossa Senhora dos Miragres, no lejos de la iglesia parroquial mucho más modesta. Entre viñedos y pequeñas poblaciones rurales llegamos a la Quinta do Carregal en cuyo entorno se encuentra un cruceiro construido encima de un “pelourinho”, la picota, que era una columna de piedra a la que se amarraban y castigaban los criminales.

Seguimos entre viñedos y tierras de labor para desviarnos de la ruta de Mari Carmen hacia las poblaciones de Cidade y Roriz para dar, después de atravesar los pinares vecinos, con el lugar de Sande, en la parroquia de Trute, en donde se encuentra el Restaurante St. Tropez, un amplio salón lleno de parroquianos en donde nos han reservado una amplia mesa en la cabecera.

Sopa vegetal seguida de una deliciosa ternera asada rematada con flan de la casa y vinhos verdes tinto y blanco alegran el yantar y animan alegre tertulia hasta que llega la hora de reemprender la marcha regresando por donde vinimos hasta el lugar de Almoriz, muy cerca del sitio en donde habíamos iniciado la andadura de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,220 Km. 6 h. 32 min. Fácil Soleado 

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La otra cara del senderismo

Seguramente que algunos ya lo habréis visto pero, para los que no lo conocen, se muestra a continuación un vídeo que nos envía nuestra querida e infatigable Nieves del conocido y ameno Leo Harlem en el que expone su particular visión de lo que hacemos los de Sendereando y otros muchos amigos de las caminatas que no acabamos tan reventados como él pero que nos reímos con el humor de tan excelente monologuista.