En la garganta de A Groba

En este sábado, día de Santiago Apóstol, parece que el personal no estaba por la labor de senderar y no hubo la habitual salida de la Caminata Sabatina, aunque eso no fue óbice para que Eduardo y yo aprovechásemos la circunstancia para hacer un poco de senderismo de investigación que es como le llamamos a eso de echarse al monte a ver qué novedades nos depara lo desconocido.

Pues en buena hora lo hicimos porque, a poco de dejar Oliveira y adentrarnos en su hermosa fraga, abandonamos el GR 58 o Sendeiro das Greas que pasa por allí cerca y bajamos al río Groba. Con poco caudal en estos días del estío, sus transparentes aguas fluyen casi en silencio entre los innumerables cantos rodados que cubren su cauce y sobre los que se puede caminar, eso sí, a riesgo de que un resbalón le deje a uno un esguince en el tobillo como recuerdo. Pero eso no les pasa a senderistas experimentados que saben dónde hay que poner el pie.

Aquí y allá, a medida que ascendemos, una veces paralelos a su cauce, otras atravesándolo, nos encontramos con recónditas pozas de límpidas aguas en las que apetecería darse un baño reparador si no fuera porque  el sol está alto a estas horas y corre fresca la brisa mañanera.

Al cabo de un par de kilómetros, el río pierde su manso aspecto y parece que trepa entre  peñascos y pinos por las profundas gargantas de la sierra de A Groba.

Cambiamos de dirección buscando algún sendero que nos lleve hasta allá arriba, donde  se yergue poderoso O alto das pozas, no lejos de la ya conocida Pedra do Acordo, cuya referencia puede verse en otro lugar de Sendereando.

Poco antes de alcanzar nuestro objetivo, hemos de salvar una empinada rampa con un no menos de un 90% de pendiente que, aviso para principiantes, hemos de subir zigzagueando, imitando a los burros que lo hacen por instinto demostrando que son más listos de lo que su nombre hace pensar.

Mientras reponemos fuerzas con una fruta, observamos que en una de las piedras hay dibujado un buzón, encontrándonos, guardada en un agujero, la tarjeta de un caminante de Peña Trevinca que pasó por allí y dejó su saludo para el siguiente. Naturalmente, nosotros dejamos también nuestro mensaje.

A partir de aquí, regresamos a Oliveira por la ruta ya conocida y familiar de otras ocasiones.

Esperamos tener la oportunidad de mostrar a nuestros amigos de la Caminata Sabatina este pintoresco recorrido, un poco difícil pero lleno de encanto y de interés para los amantes de patear por estos espacios casi inéditos en plena natruraleza.
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Dos estampas del río que dan idea de la belleza des estos parajes.

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Pozas de aguas transparentes y quietas invitan al baño. El río pierde aquí su mansedumbre y trepa hacia el interior de la garganta.

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Este arbolito, torturado por las placas de hojalata clavadas en él, corona solitario O alto das pozas. A la derecha, la tarjeta de Peña Trevinca que encontramos en el buzón.

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O alto das pozas visto a distancia . A al derecha,  trazado del recorrido montado sobre uno de ortofotomapas que en estos días está publicando el Faro de Vigo.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 14 Km. 4 h. Alta

solycalor

Nota: Para ampliar, hacer clic en las imágenes.

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