El agua enfurecida

En esta ocasión los metereólogos no se equivocaron. Llovió durante toda la noche y lo seguía haciendo cuando, a las nueve de la mañana, nos reunimos el minimum minimorum de los senderistas de la caminata sabatina, es decir, tres, Jaime Eduardo y el que suscribe.

Dado lo reducido del grupo y visto que amenazaba una mañana lluviosa, decidimos acercarnos al vecino monte Galiñeiro para iniciar, en el parque forestal de Zamáns, nuestra marcha hasta la Virgen de las Nieves, cota bien conocida por los amigos de Sendereando, conducidos esta vez por nuestro veterano Eduardo que conoce estos parajes al dedillo.

En esta mañana tan lluviosa, a veces también con niebla, y en este monte del Galiñeiro surcado por innumerables pistas, caminos y senderos, entre pinares y bosques de castaños, solamente con una cabeza bien amueblada como la de nuestro amigo que posee una memoria fotográfica envidiable es posible no perderse a menos que se disponga de un aparato GPS con la ruta previamente grabada lo cual no fue necesario en esta ocasión.

Resultó ser una buena idea la decisión de caminar hoy por estos parajes hace un par de meses polvorientos por la pertinaz sequía que duró hasta hace pocas semanas, porque aquella estampa desoladora que presentaban los riachuelos casi secos, con un tenue hilillo de agua bajando tímidamente por sus cauces se trocó ahora en espectaculares torrenteras y cascadas, por las que se precipitan miles de toneladas de agua enfurecida, alborotada y hasta peligrosa para quien caiga en su alocada carrera monte abajo.

Nos costó una buena mojadura pero valió la pena, ciertamente, por el hermoso espectáculo que nos ofreció la naturaleza en esta mañana lluviosa de principios de noviembre.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
12 Km. 3 h. Fácil Lluvia