Por los montes de San Campio

Hace mucho que los de Sendereando venimos caminando por esta sierra del Argallo a cuyos pies se eleva el santuario de San Campio de Lonxe. Desde Vilachán do Monte, en donde comienza el extenso tapiz que forman los viñedos sobre lo que antes eran pinares, hasta O Niño do Corvo, en el extremo oeste, desde donde se puede contemplar uno de los panoramas más espectaculares de los que de ven desde estas alturas, creíamos los veteranos de este grupo de andarines que ya lo habíamos pisado todo en esta sierra. Pues no, parajes como O Regato dos Bravos, O Rego da Fábrica o el Delirio de O Poderoso fueron novedades en la caminata de este lunes.

Pero vamos por partes. Comenzamos la jornada en el delicioso paraje de Os Muiños da Regueira que lucen como nuevos en la orilla derecha del Regato dos Bravos, un precioso espacio casi oculto en la espesa frondosidad de la vegetación ribereña. Los muiños deben haber sido restaurados hace poco porque muros y tejados parecen construidos recientemente. Aparentan tan nuevos que pierden ese encanto que la pátina del tiempo imprime a estas viejas construcciones de piedras ennegrecidas y cubiertas de musgo por la humedad y el paso de los años.

Dejando atrás los muiños con sus puertas recién barnizadas y sus rodicios paralizados o ausentes,  entramos en los pinares que pueblan la mayor parte de la sierra cuyas laderas que se inclinan suavemente hacia el naciente son grandes extensiones de viñedos que, ahora en tiempo de poda, lucirán en el otoño ese oro del Miño que son los racimos de albariño y treixadura que penden de sus cuidadas cepas.

Innumerables pistas cruzan estos montes, pues entre tanto viñedo y pinar es intenso el tráfico de tractores y camiones para atender a las labores de corta y vendimia. Nuestros GPS  nos van marcando la ruta entre tanta pista y camino para llevarnos como primera parada al parque forestal de O Poderoso, un esmerado entorno con fuentes y mesas de piedra creado por los vecinos de Estás para esparcimiento de propios y extraños.

No falta alguna empinada cuenta que nos lleva a los niveles superiores en uno de cuyos recodos se encuentra otro interesante paraje como es el de A Pedra Furada, formación rocosa que la erosión ha perforado de forma caprichosa que atrae la atención de los que pasan por allí.

Desde ahí todo es bajada hasta dar con el famoso Santuario de San Campio de Lonxe, suntuoso  templo de cúpulas estilo bizantino y paredes con sus lienzos pintados de blanco que recuerdan a las iglesias del vecino Portugal.  San Campio fue un soldado romano martirizado por no renunciar a su fe cristiana así como su esposa Santa Arquelaida y sus tres hijos. Ambas efigies yacen en sus respectivas urnas de cristal y son multitud los fieles que se desplazan desde lejanas tierras (de ahí lo de “lonxe”) para pedir al santo su intercesión.

Ya rugen algunos estómagos, pero la cosa tiene arreglo porque muy cerca se halla el restaurante Os Pedregales donde son apaciguados con caldo de berzas, ensaladilla, raya a la gallega o carne asada con vino del país, un tinto que suspira por  un poco de gaseosa que calme su recio paladar.

Dejamos la carretera para adentrarnos en los dominios de O Rego da Fábrica, un delicioso riachuelo casi escondido en la espesura por cuyas orillas caminamos a duras penas entre tan enmarañada vegetación pero agradecidos por la sombra que nos protege del fuerte sol que asoma entre las ramas.

Saliendo de O Rego da Fábrica, después de un corto  un tramo de pista abierta, entramos de nuevo en los confines del Regato dos Bravos  a cuya sombra habíamos iniciado la ruta de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,690 Km. 6 h. 50 min. Media Sol y nubes 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

Pinheiros, Trute y Cambeses

Pinheiros, Trute y Cambeses son tres freguesías (parroquias) que pertenecen al municipio portugués de Monçao, fronterizo con el gallego de Salvaterra de Miño.

La ruta se la hemos tomado prestada a Mari Carmen Moledo, gran andarina, buena conocedora de las tierras portuguesas y autora del estupendo blog Grupodeandainasriasbaixas. Le añadimos unos cuantos kilómetros que exigía el desvío para desplazarnos al restaurante pero básicamente es la misma que ella hizo en diciembre del pasado año.

Es una caminata sencilla de perfil prácticamente llano  por la planicie que forman las tres parroquias cercada de montes y pinares, bien expuesta al sol, formando como un anfiteatro orientado al poniente por donde se extienden grandes superficies de viñedos.

Iniciamos la jornada en la de Pinheiros, siguiendo la margen izquierda del río Gadanha  y pasando pos sus dos puentes medievales de Pinheiros y Sendim topándonos  poco después con el impresionante Palacio da Brejoeira construido en 1834 por orden de Luis Pereira Velho de Moscoso. Ha sido declarado Monumento Nacional. En su comedor firmaron Franco y Salazar un pacto de no agresión. Se ve que eran buenos amigos en tiempos turbulentos.

De la freguesía de Pinheiros pasamos a la de Cambeses en donde se alza el santuario de la Nossa Senhora dos Miragres, no lejos de la iglesia parroquial mucho más modesta. Entre viñedos y pequeñas poblaciones rurales llegamos a la Quinta do Carregal en cuyo entorno se encuentra un cruceiro construido encima de un “pelourinho”, la picota, que era una columna de piedra a la que se amarraban y castigaban los criminales.

Seguimos entre viñedos y tierras de labor para desviarnos de la ruta de Mari Carmen hacia las poblaciones de Cidade y Roriz para dar, después de atravesar los pinares vecinos, con el lugar de Sande, en la parroquia de Trute, en donde se encuentra el Restaurante St. Tropez, un amplio salón lleno de parroquianos en donde nos han reservado una amplia mesa en la cabecera.

Sopa vegetal seguida de una deliciosa ternera asada rematada con flan de la casa y vinhos verdes tinto y blanco alegran el yantar y animan alegre tertulia hasta que llega la hora de reemprender la marcha regresando por donde vinimos hasta el lugar de Almoriz, muy cerca del sitio en donde habíamos iniciado la andadura de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,220 Km. 6 h. 32 min. Fácil Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

Aledaños de Santiago

“Entre o Sar e o Sarela, está Compostela”.

Es un dicho popular que se refiere a los dos ríos que nacen en Santiago. El primero en el monte de O Pedroso y el otro en la parroquia de Bando. El Sar, el río rosaliano por excelencia, lo rodea por el oeste y el Sarela, su afluente, por el este.

Comienza nuestra ruta en la compostelana Rúa Sarela, muy cerca  del río a su paso por el parque que limita con la ciudad por su lado este.

No tardamos mucho en toparnos con la Selva Negra, una antigua finca hoy de uso público que fue llamada así, parece ser, por la frondosidad de su vegetación  que era tan espesa que apenas si dejaba pasar la luz del día. Eso dicen. La verdad es que de negra o de oscura hoy no tiene nada. Aún se conservan los restos de su pórtico de entrada y una fuente de dos caños. Un poco más arriba se encuentra la Granxa  do Xesto, un zona de esparcimiento con un pequeño lago desde donde se puede contemplar una estupenda panorámica de la ciudad.

Esto queda en la falda del monte Pedroso que, con sus 461 m. de altitud, constituye un excepcional mirador coronado por una cruz monumental en piedra y un par de monstruosas antenas de esas que ahora se ven con más frecuencia que la deseada.

Ahora toca bajar por pistas forestales hasta llegar al lugar de Fontecova, unas cuantas casas en un solitario paraje para seguir entre fincas y pinares hasta otro sitio parecido llamado O Bargo, a poco más de un kilómetro del río Sarela cuyo nacimiento se sitúa por allí cerca. A partir de aquí la caminata discurre casi siempre pegada a la orilla izquierda del pequeño río cuyo cauce apenas si se deja ver a causa de la espesa frondosidad de la vegetación que crece a uno y otro lado.

Debido a las recientes aunque escasas lluvias de hace unos días el senderito que acompaña al río en casi todo su  recorrido conserva su humedad y hace muy agradable la marcha a la sombra de la generosa arboleda.

Casi sin darnos cuenta pasamos por Ponte Romaño, un viaducto que atraviesas la CP 7804 muy cerca del A Ponte dos Tres Ollos, un encantador puente en un delicioso paraje al lado de la antigua fábrica de curtidos del S. XVIII hoy en proceso de restauración para albergar un  Centro de rehabilitación.

Desde ahí nos desviamos a la carretera, ya en la zona urbana de Santiago, en cuyo restaurante O Bo Xantar nos detenemos para reponer fuerzas. Por un módico precio  disfrutamos de un generoso aperitivo, carnes y pescados a elegir y postres varios.

Aún está el sol bien alto cuando regresamos al paseo del Sarela que nos llevará al punto de inicio. Este paseo que corre paralelo al río en plena zona urbana aunque ajeno a ella es ahora un lugar de esparcimiento para los santiagueses pero en otros tiempos hubo más ajetreo. Puentes, acequias, muiños y varias curtidurías tuvieron un importante papel en en desarrollo económico de la urbe.

Ya muy próximo al sitio en donde comenzamos la ruta de este lunes se encuentra el barrio de Carme de Abaixo que se junta aquí con el Pombal. En el primero había un convento de oblatas que albergaban a mujeres descarriadas y en el segundo ejercían éstas si no iban a parar al citado convento.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,220 Km. 6 h. 11 min. Fácil Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

Carballeiras de Brión-Río Tambre

Cuando hicimos esta ruta hace más de dos años aún era invierno y la naturaleza, recogida y desnuda, no ofrecía a nuestros ojos la espléndida estampa de los extensos prados de esta comarca ganadera cubiertos por la temblorosa hierba cuyo verde intenso brilla bajo el sol primaveral.

En este Concello de Brión por el que discurre la ruta de hoy abundan las carballeiras que en este tiempo de primavera ya avanzada lucen sus frondosas copas vestidas con el alegre verdor de sus hojas titilando por mor de la brisa suave y fresca que sopla en la mañana.

Iniciamos la caminata en el atrio de la iglesia de Santa María de Viceso para seguir entre prados  y otras tierras de labor hasta la localidad de Forxán que cuenta con un castro y cruceiro. El castro está cubierto de maleza, pinos y tojos por lo que apenas  se aprecia  su estructura. El cruceiro es cabeza de la Ruta dos Cruceiros que discurre por las aldeas aledañas como las de Pousada y Mourentáns cuyos hitos más sobresalientes son los  cruceiros de Bemil, Boullón, Vioxo de Abaixo y Mourentáns.

Nosotros seguimos más al norte hacia el río Tambre que por estos lares ha sido transformado en el embalse Barrié de la Maza por cuyas orillas caminamos durante casi toda la mañana por la pista que corre paralela cuya  espesa vegetación apenas si permite contemplar el río.

Al llegar al Club de piraguismo nos desviamos del río para toparnos con la Fervenza do Pozo Negro, que forma el río Chavielos ya cerca de su desembocadura en el Tambre. Con tan escasas lluvias como las esta temporada, la cascada no está en su mejor momento pero el sitio, en medio de una gran carballeira, mantiene su mágica hermosura aunque su entorno está bastante descuidado. La pasarela de madera que da acceso al lugar está destrozada y poco tiempo pasará antes de que el paso por allí sea imposible.

Ya en la parroquia de Ons, volvemos a encontrarnos con las grandes praderas que se extienden en suave desnivel hacia la iglesia de Santa María de Ons frente a la cual se halla A Taberna do Ruso, así llamada por haber sido establecida por un célebre vecino de la parroquia, Domingo Guzmán Ruso, fallecido con más de 90 años, no hace mucho según nos cuenta su hijo Manuel. Esta no es una taberna al uso, sino su propia vivienda en la que los comensales son atendidos en el salón de la casa en un ambiente familiar y cordial.

Pepita ha cocinado para nosotros un insuperable cordero al horno con salsa de tomate que, con sus aperitivos a base de croquetas de cocido y tortilla de patatas que se deshace en la boca, todo acompañado de un rioja de calidad y rematado por postres caseros tales como filloas y arroz con leche caramelizado, hizo las delicia de esta tropa de caminantes.

Menos mal que el regreso al punto de origen no pasa de los 4 Km. que fueron superados con poco esfuerzo y gran goce después de tan grata jornada.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,000 Km. 6 h. 37 min. Fácil Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

Na beira do mar

Na beira, na beira, na beira do mar,
hai unha lanchiña pra ir a navegar,
pra ir a navegar, pra ir a navegar,
na beira, na beira, na beira do mar.

Es una de las canciones más populares del folklore gallego muy oportuna para titular la caminata de este lunes que, efectivamente, discurre en su totalidad “pola beira do mar”.

La última vez que hicimos esta ruta fue en mayo de 2011 y desde aquella la cosa poco varió si es que varió algo pero la belleza del sitio permanece. Eso no cambia.

Salimos del aparcamiento que hay a la salida del puente y continuamos hacia el este por la playas de Camaxiñas y Xestelas. A estas horas tempranas de la mañana la marea estaba alta lo cual es algo que hay que tener en cuenta para que cuando lleguemos a las playas de la cara oeste coincida con la bajamar y quede el camino expedito para seguir por la orilla. En caso contrario habría que meterse hacia el interior.

Es un recorrido muy cómodo con vistas siempre al mar y a la costa de los pueblos que salpican la ría desde Rianxo hasta A Pobra do Caramiñal por occidente y Vilanova hasta O Grove por oriente.  Con la marea baja podemos caminar por los tramos rocosos que hay entre playa y playa observando de cerca los cientos de mariñeiros que faenan desde sus coloridas barcas en la recogida de la almeja.

El mar está azul y quieto y  en todo su entorno se respira frescura y tranquilidad. Llegados al barrio de A Salga nos topamos con la zona urbana de la isla de la que nos desviamos rodeando la pequeña península por cuyo perímetro, casi siempre por encima de las rocas, llegamos al Faro de Punta Cabalo ahora convertido en restaurante.

Pasamos por las playas de Arroás, Rubas y Nadal en donde se cierra la diminuta península en cuyo istmo se encuentra, ya en zona urbana, el Restaurante-Brasería A Salga en donde dimos cuenta de un menú sabroso y bien cocinado regado con vino del país necesitado de un poco de gaseosa para ser trasegado sin demasiados apuros.

Más playas como las de Cabodoeiro, Sapeira, y Riasón nos separan del punto de inicio a lado de Punta de Tarias a donde llegamos cuando el sol aún está bien alto iluminando con luz resplandeciente A Illa de Arousa.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,930 Km. 6 h. 43 min. Fácil Soleado

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.