Apoteosis en el Barbantiño

Ni los colosales viaductos que han posado sus inmensas patas en su terreno, ni la central eléctrica que le ha secuestrado  sus aguas, ni los patéticos restos de una piscifactoría abandonada, tampoco los miles de toneladas de tierra que le han echado encima encajonando sus aguas en un túnel bajo la vía del tren. No. No han podido robarle su indiscutible protagonismo en las tierras de los concellos de Masisde, Amoeiro y Punxín por las que fluye como rey del bellísimo paisaje que crea a su alrededor.

En este lunes del recién estrenado invierno,  a cinco grados bajo cero, con los árboles despojados de su ropaje otoñal, las prímulas, las margaritas, las dedaleras y tantas florecillas cuyos colores alegraban sus orillas han huido, la horajarasca que alfombraba los caminos ha perdido su brillo bajo la capa de escarcha, pero el río Barbantiño inunda de belleza allí por donde pasa.

Desde el inicio de la caminata cerca de la central eléctrica la ruta va siempre paralela al río, muy cerca de su orilla  izquierda. Muiños, pontellas y puentes como los de San Fiz y Mandrás dan testimonio del intenso ajetreo que se vivía por estos parajes hasta que las nuevas comunicaciones y la electricidad provocaron su abandono dejando estos lugares para disfrute de senderistas y amantes de la naturaleza.

Los primeros ocho kilómetros discurren a lo largo del río con la única interrupción en su hermoso paisaje de la presa que regula sus aguas para la central, poco después de que hayamos disfrutado de la impactante belleza de la Fervenza do  Cachón, cuyas límpidas aguas se precipitan  en un concierto de espuma y cristal en O Inferno, un profundo remanso en que que el río se entrega  de nuevo a su cauce de aguas tranquilas.

Salimos de la senda fluvial para rodear la aldea de Mandrás pasando por su precioso puente de origen medieval y volver al río, ahora por su margen derecha,  hasta llegar a O Viñao y poco después a Punxín en cuyo restaurante Don Varela nos aposentamos para reponer energías después de los veinte kilómetros que nos distancian del punto de inicio en esta espléndida mañana fría y soleada.

Churrasco, fabada, judías con jamón y alguna otra cosa satisfacen nuestras hambres, todo regado con un Rectoral de Amandi, mencía de la Ribeira Sacra, invitación del que esto escribe que cumple 78 en este año de gracia.

Remata el festín con la entrega de una simbólica medalla de oro al campeón de los Lunes al Sol de este año, nuestro querido Torres, que con sus 1.052 Km. se ha hecho acreedor a tal distinción que todos celebramos alborozados brindando con una copa de cava porque sean muchos más los años y kilómetros que sigamos juntos sendereando por los caminos y parajes de nuestra hermosa tierra.

Poco más de tres kilómetros nos separan, de nuevo a lo largo del precioso río, del lugar en el que comenzó la inolvidable jornada de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,550 Km. 6 h. 34 min. Media Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

Un pensamiento en “Apoteosis en el Barbantiño

  1. Mi querido amigo José, enterado por esta publicación de tu cumple me uno a desearte mi felicitación y aprovecho para desearte que este año se cumplan tus deseos .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s