Río, monte, mar

Un río: El Miño.
Un monte: Alto da Portela
Un mar: El océano Atlántico

Así fue la caminata de este lunes. Iniciamos la marcha en el lugar de Forzáns, concello de O Rosal desde donde emprendemos la subida a los Muiños do Picón desde en Centro de interpretación y zona recreativa que es donde arranca el PR G94, el sendero que recorre los 24 muiños do Picón y los 36 do Folón.

Comenzamos por los primeros hasta llegar a la cima que constituye un espléndido mirador del valle de O Rosal derramándose hacia el río Miño en su curso hacia la desembocadura entre Caminha y A Guarda.  Superado el último de los del Picón avanzamos unos cientos de metros y nos topamos con el muiño número 36 de los del Folón que bajan en cascada por una pronunciada pendiente hasta el  inicio del sendero en la citada zona recreativa en uno de cuyos muiños se halla una pequeña oficina de información sobre este inigualable paraje declarado Bien de Interés Turístico por la Xunta de Galicia.

La falta de agua en estos días de pleno estiaje resta cierto encanto a este extraordinario conjunto etnográfico que aún así siempre asombra por muchas veces que se visite.

Nos desviamos del PR g94 para acometer la ascensión al Alto da Portela en esta mañana del recién estrenado setiembre en la que una suave brisa atenúa los rigores del fuerte sol que ya luce a estas horas de la mañana.  Mientras caminamos hacia el Alto por pistas forestales nos acompaña la hermosa estampa del Miño fluyendo mansamente en la lejanía entre el ubérrimo valle del O Rosal y las tierras portuguesas a otro lado del río.

Alcanzado eA  da Portela cambia el panorama que es ahora la costa de Oia con su orla de blanca espuma rematando la inmensa lámina de mar azul que se extiende hacia el infinito.

A medida que continuamos nuestra marcha por las alturas van apareciendo el puerto y las casas de A Guarda al abrigo del monte de Santa Trega a cuyos pies de unen el río y el mar.

Ya en pleno descenso, anchos caminos tapizados de verde hierba nos llevan entre frondosos pinares hasta el lugar de San Roque en la parroquia de Salcidos, muy cerca de la iglesia de San Lorenzo que es donde se encuentra el restaurante en donde nos detenemos para descansar y degustar su menú del día a base de pimientos rellenos, lubina a la plancha y tarta de piña entre otras especialidades que nos permiten recuperar las energías gastadas durante la jornada matutina y que buena falta nos harán para la de la tarde.

Como nos hemos venido tan abajo, casi a la orilla del río, ahora toca una prolongada y dura subida hasta el lugar de Forzáns que es donde comenzó la caminata. Son casi seis kilómetros bajo un sol de justicia y con poca sombra que ponen a prueba la resistencia de estos esforzados caminantes.

Menos mal que poco antes de llegar al punto final nos topamos con una fuente de agua fresca y cantarina en la que nos refrescamos por dentro y por fuera aliviando calor y cansancio y permitiéndonos rematar la jornada sin agobios.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,540 Km. 6 h. 45 min. Media Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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