Sin mojarse los pies

Raro es el año en que no hacemos esta ruta por las tierras de Cossourado, la freguesía portuguesa perteneciente al distrito de Paredes de Coura en cuyo término se encuentra la Casa Constantino que ,además de ser nuestro restaurante de referencia, es también el tradicional proveedor de arándanos o mirtilos que es como se dice en portugués y en gallego, delicioso fruto de cosecha propia.

Por esta parroquia y alrededores discurre una interesante ruta denominada de los miliarios por la cantidad de las tales piedras miliares con las que los romanos  señalaban las distancias cada mil pasos. Hay un lugar llamado Antas, no lejos de la iglesia de Cossourado, en el que se conservan más de media docena, dos de los cuales han sido  colocados como pilares del porche en la ermita qua allí existe.

La novedad que da título a esta crónica es que nos hemos topado con la agradable sorpresa de que  en un punto del río Coura que últimamente había que vadear descalzos han construido una pasarela de madera que sustituye a la anterior que había desaparecido. Esperamos que esta nueva dure más  y nos permita, en posteriores ocasiones,  cruzar el río sin tener que despojarnos de botas y calcetines.

Por lo demás, no hay mucho más que comentar sobre esta caminata de la que hay repetidas noticias aquí, en Sendereando.

Pasamos por pequeños núcleos de población como Casco o Nª Sª do Alivio, ltambién por la monumental iglesia parroquial de Cossourado y O Forte da Cidade rematando la andadura por las riberas del río Coura, el más importante de la comarca y que da nombre a su principal población,

La jornada finaliza en el citado Restaurante Constantino, también albergue de peregrinos.

Degustamos su tradicional bacalhao precedido de una delicada sopa y postres varios, todo regado con unos excelentes alentejo Monte Velho y alvarinho Murallas, invitación de nuestra querida Elvira con la que brindamos porque cumpla muchos más así de animosa y contenta.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,490 Km. 5 h. 15 min. Media Soleado 

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Indianos y lisboanos

Esta bonita e interesante ruta recorre el curso alto del río Xesta-Oitavén, entre las parroquias de San Pedro de Gaxate y San Bartolomé de Xesta, pertenecientes al ayuntamiento de A Lama.El río Xesta nace en la Sierra del Suído, a más de 900 m de altitud. A partir de su confluencia con el Regato de las Ermitas recibe el nombre de Río Oitavén. Después de treinta kilómetros de recorrido, se une en Sotomayor con el Verdugo y ambos entregan poco después sus aguas a la Ría de Vigo a la altura de Pontesampaio.

La ruta discurre por tierras ásperas y pobres, con valles encajados, que no favorecen la actividad agrícola. Esta comarca está marcada por la emigración. Se inició ésta a lo largo de la primera mitad del siglo XIX, probablemente como consecuencia de la sucesión de varios años con veranos muy frescos, lo que impedía que los cereales y las patatas  pudieran completar su ciclo productivo.

Brasil, al inicio; Lisboa, en la época del charlestón, y posteriormente, Méjico, fueron los destinos habituales de los habitantes de estas comarcas.

Iniciamos la caminata en Gaxate, lugar bien conocido por sus singulares casas de indianos y “lisboanos”, como la Villa Honorata. Tomamos la carretera que asciende al Cristo de Xende, pero pronto nos desviamos a la derecha para llegar al barrio de Carballal, donde se encuentra la Capilla de Nuestra Señora de la Anunciación.

El camino sigue ascendiendo. Llegamos al lugar de A Costa, donde visitamos las ruinas de un molino de muy buena fábrica. A partir de aquí, el camino se torna horizontal, siguiendo una antigua “levada”. Al fondo, el Río Xesta discurre encajonado en un típico valle de fractura tectónica. Las vistas son soberbias, pero el pasaje hay que hacerlo con precaución, el desnivel es notable, aunque la vegetación lo disimule.

Al final de este tramo se encuentra la “Fervenza da Freixa”, donde el río se precipita procedente de Liñares. Llegados a este lugar, apreciamos la belleza de su conocido puente sobre el río protagonista de nuestra caminata.

A continuación, tomamos la carretera que conduce a la parroquia de Xesta. En el entorno de su iglesia barroca hacemos la foto oficial y tomamos el tentempié de las once.

Una vez repuestos, nos dirigimos a la Casa Rural de Portomartiño para, desde allí, iniciar un recorrido circular que nos lleva al Bosque de los acebos. Aunque estamos a las puertas del verano, el ambiente es húmedo, la vegetación está mojada y el agua circula alegre por los regatos. El bosque es un poco decepcionante. En realidad, algunos ejemplares aislados. Este lugar es el punto más alto del recorrido, 720 m.

Iniciamos el recorrido de regreso. Al poco, cae un aguacero que se va a mantener más de media hora. El camino de aleja del río y se dirige a un collado de 680 m de altitud. Es un camino de vacas y, como los helechos están crecidos, nos dejan bastante empapados. Es la parte menos grata del recorrido, pero enseguida tomamos una calzada empedrada que nos lleva a Cortegada y a su “Fonte do seixiño”.

Desde este lugar, el camino se alegra entre carballeiras, sale el sol y la vegetación mojada resplandece. Conectamos con la carretera que baja de Xende a Gaxate y allí llegamos.

Comimos en el Café Bar Gaxate, donde nos sirvieron un discretito menú, concluyendo así esta bonita ruta.

Texto: Miguel García.
Fotos y vídeo: Elvira R. Maceira

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,120 Km. 5 h. 34 min. Media Chubascos 

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Rocas, arena y asfalto

Esta ruta tiene un atractivo de indiscutible belleza: las playas de Aldán.

Pero para alcanzar el premio que ofrece ese precioso tramo de costa salpicado de  solitarias playas  de arena fina y blanca hay que pagar un precio y ese es un recorrido previo por 10 Km. de asfalto desde el barrio de Menduiña hasta la playa de Lagos.

Es lo que ocurre con las zonas turísticas de hoy que, habiendo sido territorios rurales hace muchos años cuando las playas no estaban de moda, ahora se han ido cubriendo de chalés y casas de veraneo en donde en otros tiempos solamente había fincas y caminos de carro, corredoiras y carreiriños que han sido sustituidos por pistas y carreteras asfaltadas, lo cual supone un agravio para los pies de los caminantes cuyas botas están hechas para pisar tierra y no conglomerado.

Una vez alcanzada la primera playa, se nos va olvidando el aburrido asfalto y comenzamos a disfrutar de los increíbles parajes que nos depara este tramo que va desde la playa de Lagos hasta la de  Areacova pasando por las de Cunchosa, Menduiña y Fancón, unas  veces caminando sobre las rocas bañadas por  suaves olas de  un plácido mar azul turquesa, otras por los estrechos caminitos que surcan los pinares que bordean la costa.

Pasada la última playa y bajo un repentino chaparrón damos con el casco urbano del Aldán que no tardamos en atravesar para meternos en lo que llaman el Bosque Encantado, una extensa finca que en realidad se llama O Frendoal, propiedad de los Condes de Canalejas que donaron esta parte al Concello de Cangas.

Es un lugar encantador, cruzado por el Orxas, en el que destaca un pequeño castillo construido por los condes para su solaz y un impresionante acueducto que dicen de los romanos y cuyo arco de piedra llaman O Arco da Moura o Arco da Condesa.

A poca distancia de estos bonitos parajes nos desviamos hacia la carretera por donde, de nuevo sobre el asfalto, nos dirigimos a la Taberna A Eira en donde reponemos fuerzas a base de un agradable y sencillo menú: lentejas y tintorera a la plancha dando  por terminada la jornada senderística de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,060 Km. 5h. 46 min. Media Nubes y claros

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Barraganes por el Barragán

Barragán es un adjetivo en desuso que, según el diccionario de la RAE, se aplica a quien es esforzado, fuerte o valiente. Como sustantivo se refiere a una tela impermeable de lana.

Este lunes hemos repetido una de la rutas más hermosas de nuestro catálogo: la del río Barragán que nace entre las aldeas de Freaza y Boente para desembocar en el río Oitavén por el embalse de Eiras que suministra el agua potable a la ciudad de Vigo y aledaños.

No veo que al río se le puedan asignar ninguna de las acepciones que se indican en el citado diccionario pero sí a los aguerridos caminantes que, lunes tras lunes, recorren las numerosas rutas que surcan nuestra hermosa geografía rural.

Esforzados, fuertes y valientes son estos andarines que no se arredran ante las inclemencias del tiempo o las dificultades de la marcha .

La del río Barragán es una preciosa ruta que no exige grandes esfuerzos, ya que transcurre en su mayoría por sus riberas, entre la frondosa arboleda, por los estrechos senderos festoneados de intenso verde, por caminos empedrados entre viejos muros de cachote bordeando largos tramos del río cuyos remansos de quietas aguas son verdaderos espejos en los que se reflejan las copas de los árboles y las siluetas de los caminantes.

Viejos muiños que en otros tiempos movían sus rodicios gracias al impulso de las bravas aguas del Barragán jalonan el curso de este río.

En el último tramo nos espera el interesante reducto del Monte da Cidade, restos de un castro, una aldea y un acueducto, todo muy deteriorado y envuelto en un aura de magia y misterio.

A partir de ahí, la ruta ya separada del río se dirige, monte arriba, hacia el punto de inicio junto a la iglesia de Sa. Salvador de Xunqueiras desde donde nos desplazamos hasta Casa Chalán, en Estacas, muy cerca del centro urbano de Fornelos de Montes.

Una vez más, Casa Chalán cumple con creces su cometido con un abundante y económico menú que deja bien contentos y satisfechos a los trece comensales que celebran alegremente el remate de tan agradable jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,400 Km. 5 h. 36 min. Media Soleado 

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