Entre Moaña y Vilaboa

El monte Faro, también llamado Xaxán, con sus 636 m. de altitud es la máxima elevación de la sierra del Morrazo, la cadena montañosa que recorre la península de este a oeste. Con semejante título, podría pensarse que el Faro sería una magnífica atalaya o mirador para contemplar la bellísima ría de Vigo, pero no es así porque un bosque de antenas instaladas en unas estructuras de acero de enorme base forma un entramado de hierros que  impiden ver con claridad la espectacular estampa que la ría ofrece.

A la invasión de los metálicos adefesios hay que añadir el monótono pedorreo de un grupo electrógeno que completa la bestial contaminación ambiental, visual y acústica con la aromática aportación del gas oil.

Uno comprende que estos artefactos son necesarios para sustentar el modo de vida de estos tiempos, ya que sin estas antenas no funcionaría la TV en HD, ni los móviles y no sé cuantos inventos más de los que nos ofrecen las modernas tecnologías, pero esto del Monte Faro supera cualquier expectativa.

El monte Faro o Xaxán queda muy cerca del lugar de San Lourenzo, un pequeño núcleo rural situado en la parroquia de Domaio que es en donde hemos iniciado la caminata de este lunes. En la ladera este del monte se encuentra el Chan da Arquiña, un extenso parque forestal muy frecuentado en primavera y verano que cuenta con un dolmen, monumento funerario megalítico de unos 5.000 años de antigüedad, semienterrado en la mámoa que lo cubría.

Un poco más abajo, a poco menos de una hora de camino, después de otro parque forestal o merendero de menor envergadura que el de A Chan da Arquiña, se encuentra, en una zona acotada al lado de la carretera, otra mámoa. Del dolmen, que se supone estaba allí enterrado, quedan al descubierto unas cuantas  piedras verticales, restos del antiguo monumento. Este dolmen no tiene nombre que se sepa y está bastante abandonado.

De ahí parte una larga pista forestal paralela a la costa de la ensenada de San Simón. La pista discurre por la parte alta del monte y se contempla, a medida que se camina, el mar allá abajo insinuado tras los pinos y los eucaliptos. Después hay que descender un largo trecho hasta atravesar la AP 9 por el túnel que nos lleva al barrio de O Carballal en la N 554, al borde del mar.

Allí, en el Bodegón homónimo del barrio, paramos para descansar y comer después de lo cual reemprendemos la marcha que nos obliga a subir todo lo que hemos bajado, una larga y fatigosa ascensión cuyo esfuerzo es compensado con las excelentes vistas de la bahía de Vigo a la que las nubes que se han ido formando después del mediodía han convertido en una inmensa lámina de color acerado bajo el cielo plomizo.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,930 Km. 6 h. 58 min. Media Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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2 pensamientos en “Entre Moaña y Vilaboa

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