No se pasa por los pasos

Uno de los hitos más interesantes de la ruta de este lunes es el de los Pasos de Tatín sobre el río Tea. Reciben también los nombres de poldras o pasadeiras. Se trata de grandes piedras en forma de dados colocadas sobre el cauce del río para permitir vadearlo saltando de piedra en piedra.

Parece ser que ya en tiempo de los romanos existían estas construcciones que sustituyen a los puentes que son de construcción mucho más cara y elaborada.

En los ríos gallegos hay muchos ejemplos de estas curiosas pasarelas de piedra. En el Tea, además de estos de Tatín, conocemos los pasos de Lourido en Covelo, los A Costa en Casteláns y los de Maceira.

En esta ocasión la ruta transcurría perpendicular a los Pasos de Tatín sin que fuera necesario atravesarlos pero tampoco lo hubiéramos hecho  con el río tal como estaba en esta mañana, crecido, con sus aguas casi rebosando las grandes piedras en fuerte corriente que hacía muy peligroso el paso.

Iniciamos la marcha en Cernadela, pasando muy cerca de su antiquísimo puente pasa continuar hasta la aldea de Foxaco y seguir por pistas forestales y caminos entre fincas y pinares hasta los puentes de Sabaxáns y Mera.

A partir de ahí, tras un par de kilómetros por carretera, acometemos el sendero que discurre a lo largo de la orilla izquierda del Tea por unos parajes de gran belleza que nos llevan hasta los citados Pasos de Tatín.

Sigue en sendero cuesta arriba para salir de nuevo a la carretera por la que ascendemos hasta las primeras casas de Mondariz Pueblo para bajar hasta los aledaños de Mondariz Balneario, ya muy cerca del lugar en el que habíamos iniciado y ahora finalizamos esta caminata.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,030 Km. 5 h. 01 min. Media nublado 

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La lluvia que no cesa

Comenzamos la caminata on una ligera llovizna pero al cabo de poco más de una hora el fino orballo se convirtió en una lluvia espesa que no paró en toda la mañana.

Partiendo del parque de incendios que han instalado en medio del bosque, no lejos del río Tea, en la parroquia ponteareana de Alxén,  vamos recorriendo, entre pinares y fincas de labor, los distintos lugares por los que pasa la ruta, tales como Rabadáns, O Souto  y Fillaboa, este último sobresaliente por los extensos viñedos que rodean la propiedad y el hermoso y antiguo puente que cruza el rio Tea.

Pistas forestales adornadas con el intenso color castaño de los altos helechos que crecen en los pinares, caminos entre castaños y carballos que exhiben sus hermosos colores ocres y dorados propios de la estación, brillante el suelo por  la hojarasca mojada, hacen de esta caminata un agradable paseo sin apenas cuestas hasta que llegamos al último tramo ya por por el río Tea que, después de tantos días de sequía, ha llenado su cauce por el que fluyen alegres sus verdes aguas.

No tardamos en alcanzar A Ponte do Cordeiro por donde acometemos de nuevo el frondoso pinar que nos lleva al punto de inicio y final también de la jornada de este lunes.n un balacao

Desde allí nos desplazamos a Ponteareas en cuyo restaurante A Finca do Parrulo reponemos fuerzas con un bacalao a la romana o carrilleras estofadas, todo regado con Godello de Crego e Monaguillo y Ribera del Duero de Carlos Rodero, invitación de Moisés con el que brindamos porque cumpla muchos más con salud y felicidad.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,350 Km. 5 h. 43 min. Media Lluvia 

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Pocos madroños

El año pasado hicimos esta ruta por estas fechas y le llamamos «La ruta de los madroños» y con razón porque, en una gran parte del recorrido,  suele estar adornada por el intenso color rojo de los frutos del mencionado arbusto pero en esta ocasión su presencia era escasa y nada más que uno por aquí y otro por allá era lo que se podía apreciar.

La ruta. cómoda y más corta de lo habitual con intervalos de lluvia resultó una caminata fácil por las tres Sendas A, B y C que componen el entorno de A Boutureira con sus carballeiras, muiños, caminos llenos de encanto por los aledaños del rio Barbadás y pistas forestales jalonadas de madroños.

Pasa la ruta por lugares como Bentraces, O Rego y Outeiro Calvo o Soutopenedo con sus cruceiros, iglesia, pazo, y algún canastro.

En resumen, una bonita caminata que no por repetida pierde su encanto y sobre la que ya existe información sobrada en Sendereando.

Rematamos la jornada en el restaurante La Carabela, en A Valenzá, en el  municipio de Barbadás, pegado a la capital ourensana.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
15,450 Km. 4 h. 33 min. Baja Nublado/Chubascos

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El pato picudo

Iniciaremos a nosa andaina dende Castro Laboreiro.
Percorreremos esta fermosa serra portuguesa por camiños cargados de historia.
Pasaremos por pontes, pontellas, aldeas e brañas. As brañas son antigas aldeas empregadas como fogar estacional polos pastores da zona.
Facendo honor o seu nome, pasaremos por zonas da serra onde os grandes penedos forman unha paisaxe inesquecible e de grandísimo valor. Entre estas formacións características atópase O Bico do Patelo.
Remataremos a nosa andaina no santuario do Bacalhao, o restaurante Miracastro.

O Souto do vello.
Grupo de senderismo (Matamá, Vigo).

Poco hay que añadir a la descripción de la ruta que hace O Souto do Vello. Únicamente hemos cambiado de restaurante que, en esta ocasión, ha sido O Miradouro do Castelo.

No es la primera vez que los caminantes de Los Lunes al Sol hacemos esta ruta con puntos de partida desde diferentes lugares y la verdad es que nunca defrauda.

En este lunes de octubre, nos ha vuelto a tocar un tiempo de niebla y lluvia que nos hizo un poco más laboriosa la marcha pero que no deslució la belleza de esta senda denominada en portugués  O Trilho Castrexo.

Todo el conjunto está perfectamente acondicionado tanto en señalización como en la preparación del terreno.

Senderos limpios de maleza y lugares de gran belleza e interés etnológico, como sus puentes, carballeiras y aldeas.

O Bico Patelo, que es uno de los hitos de la caminata, es un saliente rocoso que, a más de 1000 m. de altitud, semeja un enorme pico de ave al que le han asignado el nombre de Pico del Pato aunque su forma recuerda más al de un ave de rapiña.

Pasado O Bico do Patelo, iniciamos el descenso, camino de Castro Laboreiro cuyo último kilómetro lo forma una vertiginosa pendiente en un bellísimo enclave que hay que remontar hasta A Ponte Velha, ya en el casco urbano de la villa, en cuyo restaurante  Miradouro do Castelo rematamos la caminata disfrutando de su insuperable Bacalhau com Broa, una delicia gastronómica, broche de oro para esta inolvidable jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,070 Km. 5 h. 58 min. Media Lluvia 

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El Muralla cerrado

Alcemos una muralla
Juntando todas las manos
Los negros sus manos negras
Los blancos sus blancas manos.
Una muralla que vaya
Desde la playa hasta el monte
Desde el monte hasta la playa
Allá sobre el horizonte.

Desde el monte hasta la playa, desde la playa hasta el monte, como dice el poema del cubano Nicolán Guillén,  lo único que había en esta mañana era niebla. Una niebla espesa que no nos permitió contemplar la maravillosa estampa que en los días claros se puede disfrutar desde el espléndido mirador del monte Muralla, una plataforma, un soberbio balcón, a casi 700 m. de altitud,  que se abre hacia la cabecera de la ría de Arousa y la sierra del Barbanza,

Hasta allí hemos llegado desde el lugar de A Ermida, en Rianxo, remontando O Rego do Campo Treito, bajo un incesante orballo que nos acompañará durante toda la mañana.

A diferencia de todos estos días en los que la sequía ha dejndo los caminos polvorientos y los ríos con sus corrientes menguadas, hoy brillan los senderos y la hojarasca  así como las copas de los árboles que ya comienzan a desvestirse en este incipiente otoño.

Hasta la aldea de Campelos la ruta discurre por los hermosos parajes que jalonan el río pero la marcha se hace lenta al tener que sortear con bastones y paraguas la intrincada vegetación de la ribera.

A Partir de Campelos se inicia la ascensión a la cumbre del monte Muralla y desde allí, privados por la niebla de sus maravillosas vistas,  descendemos entre bosques de pinos y eucaliptos, por pistas forestales, pasando por alguna aldea como Vilar  y también por un tramo de carretera para dar con el río Té cuya orilla izquierda recorremos durante poco más de un kilómetro para regresar al punto de partida en el citado lugar de A Ermida, no lejos de su capilla de San Xoan.

Rematamos esta lluviosa jornada en el restaurante O Taberneiro, en el puerto de Rianxo, donde damos cuenta de un apetitoso menú regado con tinto de Valdepeñas, Gran Lobón, obsequio de nuestro compañero de fatigas Cristóbal que, aunque ausente, quiso acompañarnos de esta manera en la caminata de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,610 Km. 5 h. 27 min. Media Lluvia y niebla

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