Pazos de Arenteiro-Ribadavia: ida y vuelta

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Lunes, 8 de setiembre de 2008
Isidoro, Javier y José.
Recorrido: 32 Km.
Dificultad: Media
Duración: 7h.30 min.

Esta ruta, que es el PR-G76 o Sendero del Río Avia, ya la hicimos el año pasado pero en sentido contrario. En esta ocasión comenzamos la ruta en la aldea de Pazos de Arenteiro, parando en Ribadavia para comer y regresando al punto de partida.

El recorrido está muy bien señalizado por lo que no hay posibilidad de perderse. Para un lunes como éste, soleado y caluroso, es la ruta ideal ya que en su mayoría discurre por parajes umbríos y frescos, ofreciendo al caminante sitios de gran interés y belleza. A unos cientos de metros del punto de inicio nos encontramos con la aldea abandonada de Viñoá de cuyas casas, algunas de cierto empaque, solamente quedan esqueléticos paramentos de piedra en cuyo interior han crecido árboles frondosos que dan idea de los años que han pasado desde que sus moradores las dejaron. Las fincas y huertas que rodeaban la aldea han sido presa de la maleza siendo este sendero su única vía de  acceso, por lo que resulta difícil imaginar que en este sitio hubiese en otro tiempo la vida propia de una población rural.

Pasamos después por Lebosende que luce una expléndida iglesia románica y, bajando por un antiguo camino real hoy restaurado, llegamos a Leiro, con su hermoso parque del Salgueiral al que se llega cruzando el río Avia por el puente de As Poldras. Muy cerca de este parque puede visitarse el Monasterio de San Clodio, impresionante cenobio benedictino convertido en  lujoso hotel. A poco más de un kilómetro nos topamos con el puente medieval de San Clodio (S. XVI), tipificado como Monumento Nacional por Real Decreto 1198/1981. Es un hermoso puente de grandes dimensiones cuyo arco se refleja nítidamente en las mansas aguas del Avia.

Sigue la ruta, paralela en casi  todo el recorrido al río Avia, hasta llegar al parque de A Veronza ya en Ribadavia donde hoy están de fiesta en honor a la Virgen del Portal. Reponemos fuerzas en el bar Caracas donde nos tratan muy bien a base de anguilas fritas y cordero regado todo con un mencía del Ribeiro y regresamos al parque para echar una plácida siesta bajo los castaños. A las cinco reanudamos la marcha para volver por donde hemos venido habiendo disfrutado de una perfecta y agradable jornada de senderismo.

  
Esto es lo que queda de la antigua aldea de Viñoá, a la salida de Pazos de Arenteiro.


Después de la comida en el Caracas este paisano se regala una dulce siesta quizá inspirada por un rico blanco del Ribeiro cuyos racimos están ya pendientes de la inmediata vendimia.


A su paso por el puente de As Poldras, en Leiro, el río Avia ofrece esta hermosa estampa que impregna de tranquilidad el ambiente.

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