Tiempo de castañas

Avanzado el otoño, ya rondando el día de difuntos, el ahora reivindicado samaín de los celtas ante la avalancha del haloween americano que ya tiene su versión local en el jalopín de  la vecina villa de Ponteareas, llegan las castañas. Por eso en este sábado nos hemos desplazada hasta la famosa Carballeira de Xan Xusto, en los aledaños del río Lérez, en cuyas riberas abundan los los castaños.

Comenzado la ruta del PRG 29 en lo que queda del antiguo balneario rural de San Xusto cuya fuente de  salutíferas aguas sulfurosas sigue manando, emprendemos la marcha por este sendero que discurre en sus primeros tramos por la orilla izquierda del río Lérez. A pesar de las marcas y el GPS se nos hace difícil dar con el camino por lo abandonado que está este sendero. Después de dar unas cuantas vueltas encontramos el “carreiriño” que, monte arriba, nos lleva a la zona de castaños en la que los que nos han  precedido ya han dado buena cuenta del erizado fruto, pues apenas queda para llenar un par de bolsas.

De todas maneras esa pequeña decepción queda compensada por la extraordinaria hermosura de estos parajes en los que, acompañados por el rumor de las aguas del Lérez que corren allá abajo, caminamos entre la frondosa floresta de ribera, añosos troncos tapiados de musgo, pequeñas cascadas, menudos arroyos que de precipitan juguetones hacia el río grande y cuyo paso nos obliga a efectuar verdaderas piruetas.

A un enorme tronco tendido sobre en el estrecho caminito por el que hemos de pasar le sale un cuerno, resultado de  una rama desgajada quizá por una borrasca, con el que nuestro querido Eduardo, con su andar decidido y brioso , tropieza siendo tal el dolor que se ve obligado a caminar casi cojeando soportándolo con entereza durante toda la jornada. En fin, gajes del oficio, de este oficio de senderear que, aunque nos da muchas satisfacciones, también esconde sus riesgos.

Regresamos al río Lérez atravesando el  puente romano que, a lo largo de una calzada también romana, nos lleva hasta la cercana aldea de Fentáns conocida por los varios enclaves en los que se han descubierto varias estaciones de petroglifos ahora en un estado de lamentable abandono. Casi tocando con esta zona está la estación arqueológica de Campo Lameiro que ha sido restaurada recientemente siendo muy recomendable su visita.

Paramos en la ermita de Sª Mª de Lixó para reponer fuerzas y continuamos a través de un tramo de unos 2 Km. casi impracticable, debido la maleza que ha invadido el sendero, en algunos sitios  tojo cuya altura y espesor ralentiza la marcha de manera insufrible obligándonos a desbrozar el camino con nuestros palos y bastones.

Habiendo salido casi de milagro de tan incómoda espesura, regresamos a la calzada romana y volvemos por el mismo tramo de venida renunciando, dada la hora,  a completar el bucle del PRG 29.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
7,270 Km. 3 h. 17 min. Media Nublado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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Un pensamiento en “Tiempo de castañas

  1. Supongo que estais hablando de mi amigo Eduardo Castro y bien que siento el percance. Ruego que le trasmitais mi ánimo. Espero verlo en el próximo concierto de la Filarmónica si no me incorporo antes al grupo. Saludos

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