Un bonito rincón

Este lunes hemos ido a Crecente, a orillas del Miño. Es mi primera visita a este bonito rincón.

El “gp ese” hizo perderse a algunos, provocando un involuntario retraso que los demás pasamos con un café para escapar del frío.

Ya reunidos, arrancamos cuesta arriba por la Senda das Ermidas, sufriendo la baja temperatura en las manos que los guantes no eran capaces de calentar.

Predomina el arbolado autóctono, carballos y alcornoques, de los que veremos este día algunos de porte excepcional.

Apenas dos kilómetros nos bastan para encontrar la Capela de Cruceiro Quebrado, una modesta capilla construida en 1913 a la que llega la romería del Cristo dos Aflixidos.

Alternando subidas y bajadas, seguimos nuestra marcha entre el denso arbolado, teniendo que doblar el espinazo o levantar las piernas para superar algunos obstáculos.

Perdemos temporalmente el camino y emprendemos una nueva subida coronada por un alcornoque de extraordinaria estatura. Disfrutamos a su sombra de las maravillosas vistas del vecino Portugal y nuestro padre Miño.

Tras cruzar la aldea de Sotomayor, continuamos con el sube y baja, camino de la Ermida da Virxe do Camiño, a la que aún tardaremos en llegar. Allí hacemos la parada para el plátano y los espectaculares buñuelos que nos regala Elvira. Este es el punto más alto de la ruta, a siete kms y medio del comienzo.

Recuperadas las fuerzas, empezamos los cuatro kms de descenso al río Ribadil, por el que continúa nuestra ruta.

Ya en el río el paisaje se vuelve otra vez un espectáculo, regalándonos la vista y el oído con su polifacética belleza que no por conocida nos resulta menos placentera. Galicia es por fortuna una tierra surcada de ríos y riachuelos, con frecuencia dotados de molinos de todas las edades, tamaños y estilos. Conocemos muchos de ellos, pero uno no se cansa de escuchar el relajante sonido del agua ni de verla, remansada o a la carrera, libre o saltando entre las piedras.

En el kilómetro trece y medio encontramos el puente medieval de Noceifas, donde aprovechamos para hacernos la foto de grupo. Aquí la ruta cruza al otro lado, iniciando así el regreso a Crecente aguas abajo.

Torres encabeza la marcha, a cierta distancia del resto. Le alcanzamos, parado en una pequeña encrucijada, esperando a ver por dónde seguimos. Cuenta que mientras nos esperaba apareció en lo alto del camino de la derecha una loba con un cachorro. Se quedaron clavados, mirándole. Luego volvieron por dónde habían venido. Duró apenas unos segundos. Los hay con suerte.

La belleza del río se manifiesta pródigamente en este descenso. Incapaces de resistirnos a las fotos que imaginamos, unos y otros vamos parando aquí y allá. El grupo se fracciona.

En el Pozo do Inferno terminamos de reagruparnos. Aunque en dos turnos, bajamos a ver este rincón especialmente bonito.

En el Café Casa Crecente disfrutamos de comida y descanso.  *

* Texto de Jaime Saiz

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,080 Km. 5 h. 50 min. Media Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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