Celanova, Vilanova y Castromao

Este pasado lunes hemos hecho una actividad especial: la ruta y una visita guiada al Monasterio de San Salvador, organizada por Marcial y Mari Carmen.

La lluvia que nos acompañó casi todo el viaje permitió algunos claros al llegar a Celanova, que significa algo así como “celda, o monasterio nuevo” en clara referencia al fundado por San Rosendo a finales del siglo X. La temperatura era muy agradable.

Dejando atrás las calles celanovesas, no tardamos en vernos rodeados de carballos que, con mayor o menor densidad, son la especie dominante aquí. Pronto pudimos ver Vilanova dos Infantes, aún a un par de kilómetros. Esta parroquia, lugar de nacimiento de Jose Luis Mendez Ferrín, conocido intelectual vigués, destaca por el bello tipismo de algunas de sus calles y construcciones, como por ejemplo la torre del homenaje, último vestigio del castillo del siglo XIV destruido por los irmandiños.

Nuevamente estábamos inmersos en las carballeiras que nos consuelan a los que venimos de la costa de la agobiante presencia del eucalipto. Volvió la lluvia con nuestros paraguas. Me di cuenta de cuanto más luce el verde reciente de las hojas nuevas. Y de un enorme pino, único entre tanto roble.

Durante un breve tramo seguimos la carretera y vimos el arcoíris.

Volvimos a sumergirnos en la espesura dulce y relajante. Al poco llegábamos a Viveiro. Empezamos la subida. Pistas más despejadas. Matorral y cielo, y un breve descanso de la lluvia.

Más o menos en el kilometro nueve hicimos la pausa para reponer fuerzas. Reposo y avituallamiento.

Volvimos a la lluvia y la carretera. Pasamos cerca de Arrabalde. Unos vecinos nos ayudaron a encontrar el camino, que empezaba a escapársenos.

El destino ahora era Castromao, una de las zonas castrexas más antiguas de Galicia, de entre los siglos VII y VI antes de Cristo. Vecina de este castro vimos también una villa prerromana reconstruida, de nombre Coelia Nova. Desde aquí la lluvia y, sobre todo, el viento empiezan a hostigarnos.

Aunque aún nos faltan cuatro kms, ya vemos Celanova a nuestros pies. Atravesamos A Granxa y un área recreativa que parece orientada a la organización de campamentos para nuestros niños.

Encadenando corredoiras y disfrutando aún de más carballeiras, regresamos a Celanova donde nos esperan José y Bea.

Tras cambiarnos, acudimos a la cita con nuestro guía que nos enseña la capilla de San Miguel, joya mozárabe y el claustro e iglesia principal del monasterio de San Salvador.

Comemos en el Alquimia y nos vamos de la mano de Mari Carmen a recorrer algunos rincones recordados de sus años de infancia en Celanova, la taberna de Curros, los hórreos al final de la calle que sale de la plaza do Millo…

Volvemos con el cuerpo cansado, el estómago satisfecho y el corazón tierno.

( Aprovecho para subsanar una omisión del relato de hace tres semanas, que olvidé mencionar la generosa invitación al vino de la comida que nos hizo Manolo con ocasión de su aniversario. Gracias de nuevo, Manolo)

Jaime Sáiz.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,000 Km. 5 h. 44 min. Media Chubascos 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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