Del cementerio al paraíso

Esa es la ilusión de los creyentes de la mayoría de las religiones, pero en nuestro caso se trata de algo más terrenal y limitado en en el tiempo, pues se da la circunstancia de que la caminata de este lunes la hemos iniciado en el cementerio de la parroquia de Piñeiro, en el municipio de Tomiño.

Lo han remozado en el 1997,  presentando una impresionante fachada en medio de una ancha avenida, lo que sugiere que en esta necrópolis las ceremonias fúnebres deben revestir gran solemnidad.

Pues nosotros hemos partido de ese lugar, si gran ceremonia ni boato alguno, para dirigirnos, entre pistas forestales, fincas y algún tramo de carretera, a la iglesia de San Martiño de Currás y desde allí, al lugar de Areas, ribereño con el gran río que fluye majestuoso entre las tierras del Baixo Miño, entre España y Portugal  que, en una mañana soleada y clara como la de esta mañana, constituye un auténtico paraíso natural del que disfrutamos  hasta dar con el modesto Furnia el cual, en estos tiempos de sequía, serpentea, casi invisible entre su frondosa arboleda con su escuálido cauce, para entregar su escaso caudal al cercano Miño.

Un par de kilómetros más y no tardamos en reencontrarnos con el cementerio de Piñeiro, principio y fin de de la agradable caminata de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,320 Km. 4 h. 50 min. Baja Soleado

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