Alto de A Pedrada

El Alto de A Pedrada y O Niño do Corvo constituyen las dos atalayas entre las que se extiende la sierra del Argallo, en el municipio de Tomiño y desde las que se contemplan espléndidas vistas del entorno formado por el curso del río Miño a su paso por el valle de O Rosal y su estuario en su desembocadura entre A Guarda y Caminha con el mítico monte de Santa Tegra al fondo.

Al Alto de A Pedrada, que es el que queda más al este, hemos subido en esta calurosa mañana del primer día de setiembre partiendo de Vilachán, una pequeña población  tomiñesa situada en la falda de los extensos viñedos que, cerca ya la vendimia, exhiben casi maduros sus racimos de loureiro,  caiño y albariño, las cepas de los excelentes y caros vinos que con la denominación de Rías Baixas se producen en estas tierras del Bajo Miño en donde se han asentado importantes bodegas, algunas venidas de otras regiones vinícolas de fuera de Galicia.

Estas grandes plantaciones  se extienden sobre lo que antes eran pinares lo que ha provocado la protesta de algunas asociaciones ecologistas que no están de acuerdo con el cambio de cultivo. Sus razones tendrán, pero el aspecto que ofrecen estos viñedos dispuestos en bancales como verdes curvas de nivel dibujadas a compás y tiralíneas impresiona por su belleza y pulcritud. Dejando atrás estas tierras de vino, alcanzamos las inmediaciones de Vilachán do Monte una aldea situada en la vaguada que separa la sierra del Argallo de la de A Groba y comenzamos la ascensión a la cima del Alto de A Pedrada. Aunque el día promete calor, de momento sopla una agradable brisa que atenúa los rigores del sol tratando de calentar nuestras cabezas.

Desde este vértice la vista se recrea con la estampa que  ofrece el paisaje que nos rodea en 360º con el río Miño allá abajo en su curso hacia el Atlántico y las cadenas montañosas de O Galiñeiro y A Grova, de este a oeste, hasta cerrar el círculo con la vista del monte de Santa Tegra en la lejanía.

Desde el Alto en adelante, entre pistas forestales, a veces a la sombra de los pinos otras por monte raso, llegamos a Figueiró, lugar muy conocido por la gente de Sendereando, pues allí se alza el santuario de San Campio de Lonxe en cuyas instalaciones nos hemos aposentado muchas veces para descansar y gozar de espléndidas comidas, cocinadas por nosotros mismos,  bastante más copiosas que la discreta colación que nos han servido en Los Pedregales, un restaurante de carretera en el que hemos parado para reponer fuerzas.

Ahora, después de la comida, el sol aprieta. La brisa ha desaparecido y Lorenzo se muestra implacable en aquellos parajes en donde, a campo abierto, deja caer sobre nosotros su tórrido aliento.

Resistimos su pesado agobio con entereza pasando por los lugares de Estás y Sanomedio que preceden al de Vilachán inicio y fin de esta caminata.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,160 Km. 6h. 31 min. Media Soleado

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Tamuxe-Miño

Comenzamos esta ruta en el lugar de O Carril, justo en donde se encuentra el cementerio, en las afueras  de Goián, la villa tomiñesa en la PO 552 entre Tui y A Guarda. La pasaremos de refilón en el camino de regreso ya que hemos escogido el punto de partida en este sitio, para escapar  del asfalto y el cemento que son inevitables en los núcleos urbanos.

El paisaje de los primeros kilómetros combina los  pinares frondosos y sombríos, de pinos bien crecidos y suelo mullido de fina hierva en su mayoría con los extensos viñedos que abundan en esta zona de clima húmedo y templado que permite la explotación, también,  de numerosos viveros de plantas ornamentales.

Llegados al lugar de Valdemiñotos, bajamos  al río Tamuxe bordeándolo por su margen derecha a través de fincas y tierras de labor hasta el lugar en que se encuentra el puente que nos traslada a su orilla  izquierda  al Muiño das Aceñas que es de donde  parte PRG 112 o  Sendero de pescadores  Miño-Tamuxe que, a lo largo de 6 km., recorre el estuario de estos dos ríos uniéndose en Eiras a la Senda Fortaleza, de casi 3 Km., que continúa hasta el fuerte de San Lourenzo en Goián.

Ni que decir tiene que, como es sabido, estos paisajes ribereños son de una gran belleza que en este caso adquiere el carácter de excepcional al tratarse del Espacio Natural del bajo Miño en O Rosal que por su alto interés forma parte del proyecto europeo de Red Natura 2000.

Las condiciones climáticas del bajo Miño favorecen la existencia de una variadísima vegetación, cuyo árbol principal es el alcornoque, acompañado de frescos, alisos, sauces y muchos otros.

El tramo del Tamuxe llega hasta el puente en San Miguel de Tabagón en donde  entrega sus aguas al Miño. Pasada esta población, seguimos por la orilla española del Miño pues la del otro lado, la derecha, es tierra portuguesa. En la playa de Eiras nos detenemos para comer en el restaurante homónimo que ya conocemos de otras veces para seguir río arriba por el citado PRG 112 que enlaza poco más adelante con el cuidado paseo que nos lleva a la playa fluvial de Goián, a los pies del fuerte de San Lourenzo.

Rodeamos el núcleo urbano para seguir de nuevo entre viñedos, pinares y viveros, por los caminos que nos conducen hasta el punto de inicio.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
25,540 Km. 7 h. 29 min Media Nublado 

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O Castro de Chandebrito

La parroquia de Chandebrito, en el municipio de Nigrán, se eleva en un antiguo solar 300 m. de altura, al sur de la ría de Vigo, asentada en un espacio natural perfectamente definido en el que el monte de O Castro y su entorno son los elementos de referencia.

Conserva huellas de la vida humana desde la prehistoria (hace más de 100.000 años) hasta la actualidad pudiendo afirmarse que siempre estuvo poblado. Esta circunstancia dio lugar a un estrecho tejido de relaciones entre el hombre y la naturaleza, constituyendo así un espacio natural de gran valor con una población con personalidad propia materializada en su rico patrimonio cultural en el que las obras construidas a lo largo de milenios no se pueden separar de su entorno natural y de su grupo humano.

Eso dice uno de los paneles ilustrativos que se encuentran en la falda del monte de O Castro, un promontorio que domina la parroquia de Chandebrito y desde el que se disfrutan en un día de sol como este lunes, de magníficas vistas de la ría de Vigo.

Hasta aquí nos hemos acercado los chicos de Sendereando, a una zona que conocemos muy bien tanto el grupo de los lunes como los de los sábados pero que siempre nos sorprende y agrada. Partiendo de las inmediaciones del barrio de A Carrasca, en Camos, en donde son de destacar su capilla de San Roque y su campo de bolos celtas, nos adentramos en el bosque de Os Matos, un hermoso paraje por donde serpea el río Muiños, así llamado por la abundancia de estos ingenios en tiempos pasados y de los cuales aún quedan algunos ejemplares.

Llegamos a las inmediaciones de O Castelo, en la parroquia de Parada.  Después de atravesar el viaducto que cruza la autopista desviamos la marcha hasta el oeste en dirección a Chandebrito para subir al monte de O Castro citado más arriba.

Desde allí bajamos hacia los muiños de Rodas, en la fraga de su mismo nombre, hasta alcanzar el lugar de Fragoselo para llegar entre bosques de pinos y eucaliptos, casi siempre por  pistas forestales, a las inmediaciones de Priegue, ya en la carretera que va de Vigo a Nigrán, en cuyo restaurante Ramal, paramos para comer y descansar.

Después de la agradable pitanza y animada tertulia reanudamos la marcha, abandonando la  carretera y tomando la derivación que nos lleva a Chandomínguez, en una laboriosa ascensión que en esta hora de fuerte canícula se nos hace, valga la redundancia, bastante «cuesta arriba».

De nuevo por las pistas que discurren entre pinares y eucaliptales regresamos al mencionado barrio de A Carrasca  y con un par de kilómetros más nos situamos en el punto final que también es el de partida de esta ruta bastante agradecida por la generosa sombra que nos acompañó en casi todo el recorrido y por las numerosas fuentes que nos permitieron refrescar piel y gaznate en esta jornada de sol y calor.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
25,760 Km. 7 h. 19 min. Media Soleado 

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