Ríos de Gondomar

Troiteiras, Morgadáns, Miñor. Son tres ríos del municipio de Gondomar. Del primero podría decirse que no alcanza la categoría de río, sobre todo ahora en el estío con su cauce casi seco. El Morgadáns, de mayor calado, aún mantiene cierto nivel en su menguado caudal y el  Miñor, que da  nombre al valle, es el más caudaloso de los tres y puede presumir de un majestuoso puente románico que lo recibe en A Ramallosa, en el vecino concello de Nigrán poco antes de entregar sus aguas al mar.

Iniciamos la ruta en San Miguel de Peitieiros, monte arriba hasta alcanzar los 300 y pico m. de altitud, en un sendero que  se extiende como un balcón desde el que se contempla  una espléndida vista de la ensenada de Baiona. Un poco más adelante nos cruzamos con el cauce casi seco del citado Troiteiras que en tiempos de lluvia nos ofrece, un poco más abajo, una espectacular cascada. No tardamos en toparnos con el curro de Morgadáns muy concurrido a principios del verano. Aún se pueden ver los restos de los tenderetes que a modo de tabernas al aire libre atienden al numeroso público que se reúne aquí para asistir a la rapa das bestas.

Seguimos entre tupidos pinares hasta la aldea de Murxido, una solitaria población en la ladera de estos montes que rodean al Galiñeiro, ya en franco descenso hacia el río Morgadáns por cuyas orillas caminamos un buen rato disfrutando de su frondoso bosque de ribera y de sus transparentes aguas. Morgadáns también es el nombre de este núcleo rural, que ostenta la categoría de Entidad Local Menor, una peculiar institución que sin llegar a ser municipio tiene una cierta autonomía dentro del concello.

Atravesamos Morgadáns que queda a unos cinco km. de Gondomar, la capital del municipio, vértice interior del triángulo que forma con los dos concellos costeros, Nigrán y Baiona. En Gondomar hacemos la parada de rigor para descansar y reponer fuerzas en la Tapería Adechave, situada en la parte nueva de esta villa en la que durante la fiebre del ladrillo han proliferado numerosas urbanizaciones que en las últimas décadas han modificado el aspecto de esta tranquila población.

A pocos metros de nuestra mesa vemos cómo fluye mansamente, entre un cuidado parque, el río Miñor. Un paseo lo acompaña río arriba hasta los límites de la zona urbana y por ahí continuamos a lo largo de su ribera entre fincas en los primeros tramos para adentrarnos después en el espesor de la floresta verde y umbría, un auténtico regalo en esta tarde de sol y calor. Aún quedan, a pesar del estiaje, restos de las espléndidas cascadas del invierno, ahora modestos saltos de agua entre las desnudas rocas tapizadas de verde musgo.

Así, durante casi media docena de kilómetros, seguimos río arriba disfrutando de este maravilloso jardín natural que nos ofrecen las riberas del río Miñor hasta divisar de nuevo la espadaña de la iglesia de Sal Miguel de Peitieiros, en cuyas cercanías se encuentra el punto de partida.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,110 Km. 7 h. 5 min. Media Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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