200 años y como nuevo

Sus ramas más altas alcanzan los 26 m. Para abrazar su tronco hacen falta cinco o seis personas. Su edad entre 150 y 200 años.

Es el Carballo de Soutolongo, que eleva su poderosa copa a la orilla del río Asneiro. Un roble imponente, inscrito en el catálogo Gallego de árboles singulares.

En estos días de otoño ha perdido parte de su verdor pero su aspecto es de un gran árbol fresco y sano.

Es el hito más importante de la ruta registrada por la Federación Gallega de Montañismo como PRG 210 y que parte del lugar de Codesedo, en la parroquia lalinense de Doade.

Ya hay noticia de ella en Sendereando con el título de A Casa do Patrón  pues la hicimos en el 2017 por estas mismas fechas. Es una ruta preciosa que se conserva en perfecto estado, lo cual tiene su mérito, porque muchos de esos senderos que fueron inaugurados en su día a bombo y platillo se encuentran la actualidad en un lamentable estado de abandono.

Como los detalles de la ruta ya están descritos en el citado título no vamos a repetirlos. Simplemente comentar que hemos disfrutado a tope del placer de senderear por estos parajes que bordean el río Asneiro, entre extensas brañas, frondosas carballeiras y preciosos senderos que en estos días visten las hermosas galas del otoño.

Rematamos la jornada con el tradicional cocido en A Casa do Patrón principio y final de la caminata de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,910 Km. 5 h. 41 min. Media Soleado 

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Entre fervenzas

Aunque en castellano se dice cascada la palabra fervenza, que es la expresión gallega, parece que define mejor ese hermoso espectáculo, tan frecuente en nuestros ríos,, del agua derramándose desde la altura ocultando su transparencia tras la blanca espuma que recuerda el agua cuando hierve.

Y es que entre fervenzas ha transcurrido la  caminata de este lunes.

Iniciamos la marcha en el torreiro de la iglesia de San Xoxé de Laxe, en el lugar de Entreríos, municipio de Fornelos de Montes. Desde allí una hermosa senda nos lleva al puente de piedra sobre el río Valdehome para seguir por los bellísimos parajes que bordean el río que en esta parte  toma el nombre de río Parada.

Ya en este incipiente otoño, los caminos bajo los frondosos caducifolios, castaños y carballos principalmente , están alfombrados por la  hojarasca propia de la estación que la temprana lluvia de esta mañana hace brillar con su color ocre  bajo los tímidos rayos del sol.

EL estrecho camino encerrado entre muros tapizados con musgo de intenso verde  a abre  a un campo despejado que rodea el hermoso meandro que forma el río Parada que se aleja entre dos cerros para reencontrase con nosotros más tarde cuando, de nuevo por caminos escondidos en la espesura de la arboleda entramos en el sendero que a lo largo de una pasarela de madera nos conduce hasta el hermoso paraje en el que vemos como desde lo alto cae la fervenza de A Feixa.

Seguimos río arriba para disfrutar de la hermosa estampa del río hundido en la vaguada con  su corriente un tanto alborotada que formará, a unos cientos de metros más abajo, la preciosa estampa de A Feixa.

Abandonando tan hermoso lugar, seguimos camino hasta le hermoso puente Anceu, entre las aldeas de Estacas y Verducido. Un monumental  puente de piedra que en el siglo XVIII y XIX servía a los arrieros que transportaban sus mercancías desde O Ribeiro a Pontevedra.

Un part de kilómetros más y retornamos al camino que conduce al puente sobre el Valdehome y desde allí , después de vadear los puentes Rocín y Silvares en un entorno de mágica belleza, salimos a la carretera desde donde nos desviamos, por el Roteiro dos Chozos,al eleveda paraje desde el que se divisa, al otro lado de la vaguada, la espectacular fervenza de Casariños.

Como regresa la lluvia que nos había abandonado por la mañana, tomamos el camino más rápido que es la carretera para regresar al punto de inicio desde el cual nos desplazamos hasta la Churrasquería A Lareira, en Forzáns, en donde, con un sencillo y agradable menú el día regado con un buen Ribeiro, rematamos la jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,510 Km. 6 h. 29 min. Media Chubascos

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De nuevo en los chozos

La primera vez que estuvimos por estos lugares fue en agosto del 2012. Volvimos en noviembre de 2016. Ahora, 5 años después, regresamos a estas latitudes para que algunos de los actuales componentes de Los Lunes al Sol puedan conocer esas curiosas y antiguas construcciones.

Como hemos modificado el itinerario por sitios que no nos eran familiares, tuvimos que enfrentarnos con algunos tramos de monte casi impracticables, así que nos hemos visto obligados a soportar las dificultades que presentaban el tojo y el matorral cerrado en algunos sitios pero los intrépidos y animosos andarines de este grupo los han superado sin mayores problemas.

Estas viviendas rústicas servían de refugio a los pastores en las largas temporadas en las que se asentaban por estos parajes para cuidar el ganado. Son robustas construcciones de granito con dos o tres arcos de medio punto y sus contrafuertes que sostienen la estructura.  La cubierta es también de piedra en algunos. En otros está compuesta por ramas y musgo.

Después de visitarlos todos seguimos camino hacia el Alto do Barazal, en donde ronronean los gigantes eólicos, para seguir en continuo descenso por el monte pelado hasta la aldea de Rodeiro y desde allí, por carretera, hasta el helipuerto en donde hemos iniciado y finalizado esta ruta.

Como por aquí cerca no hay restaurantes ni mesones, nos acercamos al lugar de Valderías en cuya Casa Rural nos espera un aceptable menú del día  acompañado por un excelente Ribeiro con el que Miguel, nuestro querido andarín de la parte pontevedresa, nos anima a celebrar su cumpleaños por el que brindamos alborozados haciendo votos porque siga cumpliendo muchos más y felices.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,430 Km. 6 h. 34 min. Media Chubascos

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El río argentario

En el borde del Parque del Salgueiral, en la carretera que va de Leiro a Ribadavia, a los pies del Monasterio de San Clodio en donde cruza el el Regato de Candocar, iniciamos a caminata de este lunes.

Pasado el Puente  Esperela sobre el río Avia, seguimos por la margen izquierda, porestrechos senderos a veces casi cerrados por la maleza más un poco de asfalto, hasta pasar la central eléctrica y ya de nuevo por la ribera alcanzarel puente Da Cruz, que mutilado por las guerras y el tiempo solamente mantiene uno de los tres arcos originales por cuyos escalones podemos subir y admirar desde su altura el precioso cuadro que forma el río a su paso por tan hermoso paraje.

Desviándonos un poco del Avia, seguimos  el sendero que nos lleva hasta el puente del Santo Sepulcro por suya derecha parte el sendero que bordea el río desde lo alto dotado de pasarelas de madera  hasta llegar a la plataforma desde la cual se contempla O Pozo dos Fumes, en una profunda sima en la que una pequeña cascada forma la poza de oscuras aguas en el fondo del río.

El Arenterio tuvo fama hace unos siglos de que sus aguas arrastraban plata lo que promovió la incursión  buscadores del apreciado metal, llamados también gobernadores de la plata o argentarios que con sus beneficios construyeron algunos de los espléndidos edificios que forman el preciosos pueblo de Pazos de Arenteiro ennoblecido  más tarde, en el Renacimiento, con las aportaciones de la señores del vino, los ricos cosecheros que enriquecieron el pueblo con sus casonas blasonadas y palacios que causan las admiración de los numerosos visitantes de esta parroquia de Boborás declarada Conjunto Histórico-artístico.

Dejamos atrás sus calles y palacios para adentrarnos por el camino que nos lleva entre carballeiras y aldeas abandonadas como la de Viñoá, impresionante conjunto de viejas casas de piedra de las que solamente quedan restos de muros y escaleras,  entre los viñedos recién vendimiados, hasta San Miguel de Lebosende desde cuyas alturas se contempla el centro urbano de Leiro, en el corazón del Ribeiro.

Pasado Lebosende, seguimos por caminos encajonados entre antiguos muros de piedray pequeñas localidades como Vilaverde y Barzamedelle hasta  llegar al impresionante puente medieval de San Clodio ya muy cerca del parque del Salgueiral en cuyo contorno hemos iniciado y finalizados la hermosa ruta de este lunes.

Desde allí nos hemos desplazado hasta el restaurante A Quinza, en Ribadavia, en donde hemos dado cuenta de su variado menú del día, lentejas y lubina a la plancha entre otras opciones, todas regadas por un Rías Baixas polivarietal, Divino Rei, rico y afrutado, obsequio de nuestro entrañable Dietmar que así quizo obsequiarnos en su cumpleaños por el que los diezysiete andarines de este lunes hemos brindado deseándole una vida larga y feliz.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,370 Km. 5 h. 24 min. Media Nubes y claros

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Un balcón sobre el MIño

La primera vez que pasamos por el balneario de Laias fue en el 2015 por estas mismas fechas. Desde aquella han sido varias las que lo hemos visitado pero  este lunes es la única en que nuestro periplo se inicia y finaliza  en este centro termal.

A poco de abandonar los dominios del hotel, un estrecho sendero nos mete por una frondosa carballeira pasando después por umbríos pinares de los que salimos al monte raso que, en continuo ascenso, nos lleva por pistas forestales que discurren por la ladera, cada vez más arriba pero siempre con la estampa del río Miño embalsado allá abajo cuyas aguas parecen quietas como un enorme espejo gris plateado que se extiende a los pies e la parroquia de Barbantes hasta donde la vista alcanza.

Cuando llegamos a la bifurcación que nos habría de conducir a la cima del Monte de San Trocado, un intenso aguacero se desploma sobre nuestras cabezas por lo que aguantamos el chaparrón estoicamente y decidimos dejar la subida a la ermita del santo para ocasión más favorable.

Continuamos por las pistas que rodean la montaña, siempre con el Miño a la vista, hasta llegara la gran carballeira por la que, ya en pleno descenso, damos con  lo que queda de la calzada romana hasta las primeras casas de Barbantes.

Pasado el pueblo, vadeamos el río y seguimos por su margen derecha por el paseo que, en en poco más de tres kilómetros, nos traslada a las inmediaciones el balneario.

Allí, pertrechados con las preceptivas chancletas, gorro y bañador, accedemos a las piscinas termales del establecimiento para masajear bajo sus fuertes chorros cervicales, dorsales, lumbares, isquiotibiales y cuantos músculos y articulaciones se nos ocurran después de los cual nos dirigimos al restaurante en cuyo buffet reponemos las energías gastadas durante el día y damos por rematada la jornada con un corto paseo unos y tertulia otros en la terraza al borde del río.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,000 Km. 5 h. 00 min. Media Nubes y claros 

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