A Montanha Sagrada

Montaria es una parroquia portuguesa del concello de Viana do Castelo que se encuentra en las estribaciones de la Sierra de Arga situada entre las cuencas de los ríos Lima y Miño.

Allí, en el Largo do Souto se encuentra el centro de la parroquia con su hermosa iglesia, el palco de la música y dos bares restaurantes, el Montaria y el Serra d´Arga. Desde este último parte la caminata de este lunes.

El tramo inicial es una larga y pronunciada subida por un camino empedrado en el que se pueden ver las rodelas o huellas que a lo largo de los siglos han ido dejando los carros del país.

Estos primeros kilómetros transcurren entre pinares umbríos pasando, al cabo de unos pocos kilómetros, al monte bajo en el que pace tranquilamente el ganado cayeno.

Ya en plena sierra seguimos por el sendero que pasa por  A Porta da Vila, una par de columnas con su dintel, no sé si hecho de forma natural o  construído por la mano del hombre. Sigue el camino rodeando  el Outeiro do Homen en el altiplano por donde se extiende O Châ Grande, una amplia explanada por la que se mueve una manada de caballos garranos totalmente ajenos a nuestra presencia.

Llama la atención el «parque de merendas», un pequeño bosque que provee de sombra al lugar en el que se alza el Santuario de Nª Sª do Minho, un moderno templo cuya primera piedra fue bendecida en 1984 siendo inaugurado en 2008. Dicen que su forma abovedada recuerda la de un «penedo», esas grandes rocas que abundan por estos montes de formación granítica.

Detrás de la ermita hay una gruta en la que se venera una imagen de la Virgen con traje miñoto. Se supone que todo este conjunto religioso es el que ha originado el nombre de A Montanha Sagrada.

Sigue la ruta por por caminos frecuentemente inundados por la recientes lluvias con un pequeño desvío hasta A Porta do Lobo, otro monumento natural que por lo visto servía de paso a los lobos que abundaban por estos parajes. Regresando a la ruta hacemos una parada en el Alto do Espiñeiro, el punto más alto de la Sierra de Arga, a casi 900 m. sobre el nivel del mar, desde donde se contempla una amplia panorámica que abarca los concellos de Ponte de Lima, Paredes de Coura y Viana do Castelo con el valle del río Lima y el océano Atlántico en la lejanía.

No podía faltar por estas altura un parque eólico por cuya pista caminamos unos cientos de metros para emprender la bajada hasta los aledaños de Montaria a donde llegamos después de atravesar el puente sobre río Âncora que nace en esta sierra.

Ya en el Bar Restaurante Serra d´Arga nos preparamos para degustar el plato dominante en estas latitudes que es el cabrito de A Serra que, acompañado por un vino maduro del Alentejo, hace las delicias de la docena de comensales que disfrutamos de tan  espléndido manjar como merecido premio a nuestro esfuerzo. Remata el festín una riquísima «leite creme» que recuerda a la crema catalana, en este caso portuguesa que, mojada con una gotas de aguardente velha, acaricia el paladar como un regalo de los dioses de la gastronomía.

En resumen, una estupenda jornada por los montes de la Sierrra de Arga, bajo un cielo en el que alternaron nubes y claros, con una temperatura ideal para una caminata como la de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,150 Km. 6 h. 35 min. Media Nublado 

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Los ríos de Padrenda

Padrenda es un municipio ourensano fronterizo con Portugal, en la comarca de Celanova y contiguo al concello pontevedrés de Crecente.

Lo más atractivo, sobre todo para los senderistas, es la Ruta dos Muiños, un gratificante recorrido por los bellísimos lugares por los que fluyen los ríos Esmoriz y Gorgua  conocidos por los caminantes de los Lunes al Sol que ya anduvieron por allí en los años 2016 y 2019.

En esta ocasión, en vez de comenzar la caminata en Freáns que es el sito de donde parte la ruta oficial de solo 12 Km., hemos trasladado en punto de inicio al lugar de San Amaro, parroquia de  Crespos, situado en la carretera OU 414 con el fin de  dejar la parte más bonita para el final.

Entre robles, pinos, castaños y eucaliptos vamos recorriendo estas tierras de la Sierra da Basteira en donde nace el río Gorgua, afluente del Deva que a su vez lo es del río MIño.  No Tardamos en alcanzar la capilla se San Miguel situada en un promontorio desde el que de contempla una extensa panorámica divisándose según el dicho popular «dúas nacións, tres provincias e dez concellos». Es una sencilla construcción, casi una caseta, sin cruz ni campanario.

Sigue el camino por el  monte hasta llegar a otra ermita, la de San Antonio, en el lugar de Monteredondo. Llama la atención su construcción en hormigón, también sin cruz ni campanario. Asemeja más un almacén que una iglesia. Suponemos que, siendo de reciente construcción, sustituye a la anterior que seguramente sería de corte tradicional. Le preguntamos a una vecina que andaba por allí pero no nos supo dar más detalles.

Un poco más lejos se encuentra el mirador de A Quinta situado a unos 700 m. de altitud. Otra atalaya con vistas a las  sierras gallegas y portuguesas  salpicadas de pueblos y aldeas que han ido formándose en sus laderas con el paso de los años.

Tres o cuatro Kms. más y damos con ACorga da Codeseira,  una hermosa cascada obra del río Esmoriz. A partir de ahí se suceden los saltos y rápidos del río, entre la frondosa arboleda de ribera, por una senda muy bien acondicionada con pasarelas y puentes de madera,  alguno de piedra, mucho verde, mucho musgo y todo brillante por los chubascos que nos acompañan de forma intermitente a lo largo de toda la jornada.

Ya en las cercanías de Freáns el es río Gorgua el protagonista del paisaje haciendo su aparición bajo un hermoso puente cerca del cual se halla una zona de descanso en un hermoso paraje del que parte el sendero que, a lo largo del río, nos llevará por las «corgas» del Gorgua que es como por aquí le llaman a las fervenzas y cascadas que embellecen el curso del río salpicado de muiños y grandes rocas cubiertas de verde musgo logrando estampas de sorprende y sobrecogedora belleza.

Abandonamos el río, también llamado Des Crespos, en las cercanías de la localidad de Gresufe para continuar hasta la aldea de Carballal. Tras recorrer un corte tramo de carretera, volvemos a las pistas forestales que nos llevan  al final de la caminata y punto de inicio en el citado lugar de San Amaro.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,550 Km. 5 h. 53 min. Media Chubascos 

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Entre el Maneses y el Lérez

Iniciamos la caminata de este lunes en le centro urbano de Campo Lameiro, a unos cientos de metros del sendero que nos lleva a las orillas del Rego Maneses.

Bajo la umbría arboleda que cubre sus riberas apenas si penetraban las primeras luces de la mañana, tan fría que se nos congelaban las puntas de los dedos y así fue hasta que abandonamos el río y el sol lucía fuerte sobre la ancha pista que nos llevó hasta el Parque Arquelógico de Campo Lameiro.

No nos paramos mucho en aquellas verdes praderas y suaves cerros en los que nuestros ancestros del neolítico dejaron huella de su presencia, pues ya son varias las veces que hemos visitado este icónico emplazamiento conocido como la Capital del arte rupestre de Galicia.

Entre pinares, soutos y fincas de labor llegamos a la localidad lameirana de Fentáns, un conjunto de casas desde el que se contempla una bonita estampa del valle del Lérez. Seguimos camino hasta dar con la ermita de Nº Sª de Lixó, en San Xurxo de Sacos. Tiene de particular su espadaña de doble vano pero de cemento, lo cual llama la atención, pues suelen se de cantería. Quizá haya ocurrido que la anterior fuera de piedra y fue sustituida por ésta.

Otra vez en medio de pinos y tojos, por estrechos carreiriños alcanzamos la calzada romana que va desde Fentáns hasta A Ponte Nova, un precioso puente de un solo arco que se asienta sobre dos grandes rocas entre las cuales fluye el río Lérez. Fue construido por el maestro canteiro Pedro García, nacido en la  comarca.

Dejando atrás tan hermoso paraje, nos desviamos del río para seguir entre tierras de labor por un tramo de la Ruta Cabalar, un paseo sobre equinos que organiza el Concello de Campo Lameiro en el mes de abril que en este año no se pudo celebrar a causa de la pandemia.

No tardamos en bajar al río Lérez para encontrarnos otra vez con el rego Maneses que allí, en el Área recreativa de Lodeiro, le entrega su caudal.

Ahora, ya avanzada la mañana, el sol penetra con fuerza por entre las ramas de la frondosa arboleda de ribera y podemos disfrutar sin temblar de frío de los preciosos parajes que nos ofrecen sus orillas, jalonadas de los viejos muiños, pasarelas, pontellas, caminitos bordeados de verde vegetación y sus aguas fluyendo saltarinas entre las rocas o tranquilas en sus remansos.

Ya a unos cientos de metros del punto de inicio, abandonamos el Maneses para emprender la corta pero empinada cuesta que nos separa de casa Tito, el famoso restaurante de Campo Lameiro en donde rematamos la jornada dando cuenta de un económico y agradable menú

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,590 Km. 5 h. 58 min. Media Soleado 

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Por las tierras de Don Ero

Esta vez comenzamos la caminata en Barrantes, una parroquia del concello de Ribadumia insertada en el hermoso valle del Salnés que, desde la cara norte del monte Castrove,  extiende sus tierras hacia la ría de Arousa con fértiles vegas regadas por el río Umia en el que fluyen los regos de Armenteira y San Martiño y en las que se cosecha el rey de los blancos gallegos, el albariño.

De allí, pegadito al restaurante Os Castaños, parte el camino que nos lleva por la ruta Da Pedra e da Auga, un precioso sendero por las riberas del Rego de Armenteira que, no por más visitado, pierde su encanto. A lo largo de los años lo hemos recorrido en ambas direcciones y desde variados inicios, ya sea desde el Monte Castrove bajando al río y regresando por el San Martiño, ya desde la iglesia de San Salvador de Meis, subiendo al monte y recorriendo los cursos de ambos entre otras variantes pero disfrutando siempre de la inmarcesible hermosura de estos parajes.

La ruta que recorre aguas arriba O Rego de Armenteira es un paseo bien pavimentado con iluminación, pasarelas de madera y hasta la atracción de una Aldea labrega en la que se exponen reproducciones de los elementos más representativos de una idealizada aldea. Recuerda un poco, salvando las distancias, la Ciudad dos Pequenitos de Coimbra.

Es un paseo apto para todos los públicos, fácil de recorrer y muy atractivo por la belleza de sus viejas piedras cubiertas de musgos, los rápidos del río rebosando espuma, los viejos árboles de las riberas, sus  muiños, unos en ruinas, otros restaurados y en funcionamiento.

El paseo culmina en los aledaños del gran monasterio benedictino en donde dice la leyenda que habitó Don Ero, su fundador, el monje que quedó dormido por el canto de un ave y despertó un siglo después para regresar al cenobio y explicar el milagro: había visto el paraiso y comprobado que cien años no eran nada al lado de la eternidad.

Desde Armenteira, el lugar en donde se encuentra el monasterio, seguimos monte arriba por el  Castrove y por  pistas forestales y escondidos caminos llegamos al inicio de la senda de O Rego San Martiño, de menor entidad que el de Armenteira, más silvestre y sin los cuidados de aquel pero también  lleno del encanto de estos espacios fluviales. Siempre río abajo, pasada la iglesia de San Salvador de Meis, muy cerca de la autovía de la Rías Baixas, alcanzamos el sendero común que no lleva de nuevo al Armenteira hasta su encuentro con el sitio en el que iniciamos esta bonita jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,100 Km. 5 h. 34 min. Media Sol y nubes 

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No son los de D. Quijote

Mire vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino.

Este lunes nos hemos ido a Catoira, a donde no acudíamos desde hace unos cuantos años, para visitar sus peculiares muiños de vento, una excepción en la industria molinera de hace unas décadas en las que la inmensa mayoría de estos ingenios consistían en molinos de accionados por la corrientes de ríos y regatos. Mientras que los muiños tradicionales se cuentan por miles, los de viento no llegan ni a un par de cientos en todo el país gallego.

Por otra parte, son mucho más modernos, pues los que hemos visto datan del siglo XIX, muy posteriores a los muiños de agua que ha existían en la edad media.

Estos  de Catoira se diferencian de los de La Mancha en que, aunque son de planta circular, su cubierta no es cónica sino a dos aguas y su construcción, aunque de mampostería, no está encalada ni enjabelgada con cal. Sus aspas también son diferentes, más cortas y de distinta factura, por lo que D. Quijote, en el caso poco probable de que intentase alguna de sus hazañas por estas tierras, no las habría confundido con gigantes.

Los de Catoira están situados en dos lomas. Unos, en el monte Abalo y otros sobre la laguna  de Pedras Miúdas, debajo del puente del ferrocarril. Desde ambas alturas de contemplan espléndidas vistas del río Ulla y de la ría de Arousa.

Entre ambas localidades pasamos por las ermitas de San Cibrán y San Mamede, recorriendo pistas forestales y verdes caminos entre frondosas carballeiras, vadeando modestos regatos como los de San Cibrán y  Freixeiro hasta llegar a las orillas del Ulla a cuya vera se alzan las Torres de Oeste que no del Oeste como se les suele llamar.

Y es que tal denominación tiene su origen en el topónimo Oneste que más más tarde derivaría en Oeste. que viene del Castellum Onesti que es la fortaleza que Alfonso V mandó reconstruir para defenderse de los ataques de normandos y sarracenos.

Allí, como es de todos conocido, tiene lugar en el mes de agosto, la famosa Romería Vikinga con mucho jolgorio y mucha fiesta entre los vikingos invasores y sufridos defensores.

El lugar queda muy cerca del centro de la villa a donde nos dirigimos para dejar nuestros bártulos en el punto de inicio, muy cerca de la iglesia de San Miguel, y dirigirnos al Asador O Mirador en suya terraza disfrutamos de una agradable menú, premio merecido por este largo y bonito paseo por los muiños y torres de Catoira.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,820 Km. 5 h. 37 min. Media Nublado 

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