Montes de Couso

Montes de Couso precisamente no son. Couso queda en la falda de los montes que se elevan sobre las parroquias de Pinzás y San Cibrán. contiguos al Monte Tetón de que ya hemos dado noticia en Senderando, conocido por las estaciones arqueológicas, petroglifos, que existen en sus inmediaciones.

Couso está situado en la falda de esta pequeña sierra, cortada por la carretera que va de Gondomar a Tui, justo debajo del Mirador de O Viso desde el que se puede contemplar una hermosa panorámica de la ensenada de Baiona, con las islas Cíes al fondo, las Estelas en el medio, Monteferro y las playas que bordean la costa desde Panxón hasta Baiona.

EL recorrido de este lunes comienza en un punto de la carretera PO 344, Gondomar-Tomiño, en medio del GR 58, en pleno monte. Discurre en su mayor parte por pistas forestales y senderos entre cerrada arboleda que proporciona una agradable sombra muy de agradecer en este soleado y algo caluroso día de verano.

Abundan los pinos y eucaliptos pero también se encuentran bosques de castaños plantados no hace mucho tiempo pero que protegen al caminante de los rigores del calor.

Al llegar al puente de Couso, sobre el río de A Rasa, nos adentramos en la frondosidad y belleza propia de los bosques de ribera. Baja ahora el río bastante menguado, sin la fuerza y bravura que le aportan las lluvias del invierno pero aun así el verde intenso de su suelo, la exuberancia de su flora, sus muiños abandonados y cubiertos por un tapiz que el musgo ha ido tejiendo a lo largo de muchos años, pontillones y levadas, hacen de estos parajes un lugar encantado y encantador.

Ya estamos cerca de centro urbano de Couso en donde se encuentra el Restaurante Casa Celso, con mucha historia gastronómica detrás, muy conocido en la zona y en el que hemos degustado un osso buco con patatas fritas que hizo las delicias de todos nosotros, especialmente de nuestro entrañable Dietmar quien, después de una larga temporada en su Austria natal, se ha incorporado a este grupo de entusiastas de los senderos que ya lo echaba de menos.

De Casa Celso al Mirador de O Viso hay unha carreiriña de can y allí hacemos nueva parada para reposar la agradable comilona antes de reemprender la marcha por las pistas que rodean el Monte Tetón pero desviándonos, ya en franco descenso, hacia el norte para alcanzar en poco más de una hora el punto de partida.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,350 Km. 6 h. 40 min. Baja Soleado 

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Caminos del Tecla

Tecla, Tegra, Trega. Hasta hace unos años todo el mundo conocía esta mítica montaña como el Tecla hasta que el comité de normalización de la lengua gallega decidió llamarle Trega que según comenta Andrés Freire en un artículo suyo en ABC es una palabra documentada en la Edad Media («mons Teurega» dicen que dice un documento en Tuy).

Lo realidad es que la inmensa mayoría de la gente sigue llamándole Tecla así que yo mantengo también esta denominación. Poco hay que decir de este monte que no sea de general conocimiento. Su citania, su ermita y su viacrucis, sus petroglifos, hacen de este enclave un lugar único en una situación privilegiada desde la que se domina la desembocadura del río Miño, una estampa llena de grandiosidad y belleza.

Dos PRGs, el 122 y el 160, rodean este monte a lo largo de numerosas pistas, senderos y vericuetos, algunos verdaderos balcones con vistas al océano. Desde sus dos cimas, la de O Facho y la de San Francisco se contemplan espectaculares panorámicas del estuario del Miño y de la villa de A Guarda con su puerto y el monte Torroso al fondo.

Hemos iniciado la ruta en O Pasaxe para comenzar la ascensión en Camposancos rodeando el monte casi en espiral cerrando el bucle en el citado Camposancos y desde allí bajar a la costa bordeando el paseo de madera que nos lleva hasta La Guardia (A Guarda oficialmente). Allí nos hemos detenido en Restaurante Pizzicata en donde hemos dado cuenta de una discreta refacción que nos dejó en condiciones de seguir lo poco que nos quedaba de ruta hasta el punto de partida en O Pasaxe.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,420 Km. 6 h.  Media Soleado 

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Caminha

Caminha, Caput Mini, capital del Miño para los antiguos, es una hermosa villa portuguesa ribereña del río Miño que entrega allí sus últimas aguas al océano atlántico, el mare tenebrosum de los romanos.

Nada de tenebroso, sin embargo, tenía el mar en esta mañana soleada en la que el intenso azul del cielo teñía del mismo color las aguas del estuario bordeadas por las playas de Moledo en la ribera portuguesa y del Codesal en la española con el Castelo Velho cerrando la desembocadura del Miño.

En la iglesia de Nossa Senhora ao Pé da Cruz, en la parroquia camiñesa de Moledo, iniciamos la ruta de este lunes sobre la realizada por María del Carmen Moledo en el pasado febrero, aunque en sentido contrario y alargándola un poco para desviarnos a Caminha a la hora del yantar.

Pasadas las rúas do Prado y do Perrinchâo subimos hasta la Cruz de Moledo, el punto más al noroeste de Portugal, desde donde se contemplan hermosas vistas de la costa, una estampa que nos nos abandonará en todo el trayecto ya que, como bien dice María del  Carmen, esta es una ruta de mar y montaña, aunque un tanto desolada en algunos tramos en los que el fuego quemó pinares y matorrales, los pocos que quedaban en estos montes pelados.

Seguimos monte arriba atacando un empinado cortafuegos, de esos que cortan el resuello, hasta alcanzar el vértice geodésico de A Espiña, un parque eólico de fantasmales generadores cuyas aspas recuerdan los imaginarios gigantes de D. Quijote. No lejos se encuentra el mirador de San Antoâo, otra atalaya con espectaculares vistas de la costa y más abajo, ya en los aledaños de Caminha, el de A Fraga, casi encima de la Mata do Camarido el mayor pinar atlántico al norte del Duero que recorreremos al final de esta caminata.

Hacemos un alto en la villa para degustar en A Cova da Onça un espléndido bacalhao que colmó nuestras hambres sin necesidad de aperitivos previos y postreros remates, acompañado de los vinos verdes y maduros que en Portugal nunca defraudan.

Después de un recorrido por sus históricas y pulcras rúas, llegamos bordeando la Foz, a la mentada Mata do Camarido, un par de kilómetros por esta fronda verde al borde del mar que nos llevan al final de la playa de Moledo y de allí, desviándonos al interior, nos adentramos en las empedradas rúas de Moledo para llegar al punto de partida.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,390 Km. 6 h. 45 min. Media Soleado 

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Corrubedo

Corrubedo es una parroquia del municipio de Ribeira, en la comarca del Barbanza, en la orilla norte de la ría de Arosa. Lo más conocido de Corrubedo en La Gran Duna, un banco de arena de más de 1 Km. de longitud y 20 m. de altura. La última vez que anduve por allí fue hace treinta años, aproximadamente. De aquella podía recorrerse la duna de cabo a rabo pero en la actualidad eso no está permitido, así que hay que contentarse con pasear por un sendero perimetral.

Nosotros hemos comenzado la ruta en el lugar de Olveira, cerca del monte Tahume al que que hemos subido para admirar la espléndida panorámica que se contempla desde allí con la playa de Espiñerido en primer plano y el Faro de Corrubedo en la lejanía.

Bajamos del Tahume a la costa la cual bordeamos durante toda la mañana recorriendo los hermosos y largos arenales que se suceden hasta que alcanzamos el Faro de Corrubedo. Playas como la ya citada  de Espiñeirido y de Baileiros separadas por  salientes rocosos en los que lo percebeiros luchan a brazo partido con el oleaje para arrancarles  el preciado molusco. El Faro, que con la Gran Duna es otro de los referentes de Corrubedo,  fue testigo de bastantes naufragios y accidentes en esta costa de bajos peligrosos y grandes temporales agravada dicha circunstancia por el hecho de que se confundía su luz con la del de Sálvora.

Desde el Faro al núcleo urbano  nos separa poco más de un kilómetro que recorremos bordeando la costa. En el Bar Stop, como de costumbre, paramos para reponer fuerzas. Y a buena fe que lo hacemos gracias al buen servicio y sabrosos platos con que nos atiende la buena gente de este restaurante.

Contentos y felices por en buen y  alegre yantar continuamos nuestra andadura otra vez por la costa, recorremos la preciosa  y solitaria playa Ladeira, de arena impoluta, acompañados por el relajante rumor de las olas que casi acarician nuestras botas.

Pasada la playa de Corrubedo cambiamos de sentido y dirigimos nuestra marcha hacia la Gran Duna que se estira sobre el horizonte como el lomo casi blanco de un enorme cetáceo. Poco después llegamos a la iglesia de Santa María de Olveira muy cerca del lugar en donde habíamos iniciado la caminata de hoy.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,870 Km. 7 h. 19 min. Fácil Nublado 

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Idas y venidas por el concello de Cenlle

El Concello de Cenlle organiza casi todos los años por estas fechas una andaina solidaria en contra de los males que aquejan a algunos colectivos. Contra el Altheimer, el cáncer o la desnutrición infantil y ya van por la quinta edición de este tipo de caminatas humanitarias.

Hace un par de años los de Sendereando repetimos la edición de 2008 y en éste lunes nos habíamos decidido a hacerla de nuevo recordando sobre todo que es la época en que los cerezos, que abundan en este comarca, estarían rebosantes como ocurrió en la citada ocasión y así fue. En los mismo sitios y los mismos frutales, cerca de los lugares Osmo y de Quinteiro, reencontramos aquellos cerezos rebosantes de la preciosa fruta, a campo abierto, tan abundante que ni la acción de los pájaros ni la de los transeúntes había mermado por el momento tan espléndida generosidad. Así que, como se dice vulgarmente, nos pusimos las botas comienzo cerezas hasta que nos hartamos.

Lo de que hemos repetido la caminata de hace dos años tiene sus matices pues, el haber errado el sentido de la marcha en el inicio, nos obligó a retroceder y desandar el camino durante más de una hora. Con tal motivo, una vez efectuada la parada reglamentaria para reponer fuerzas, decidimos acortar la ruta trazando un nuevo itinerario en línea recta evitando así un largo rodeo. Así lo hicimos pero nos pasamos de la raya y en vez de subir hacia Vilar do Rei bajamos hacia el Miño con lo que de nuevo hubo que desandar un par de kilómetros.

Aun así, con algún chaparrón de por medio, llegamos a las tres al restaurante Campeón, en Beade, en donde nos trataron con cariño. Después, saliendo por el puente que atraviesa el río Avia, seguimos en dirección a Leiro pasando por frondosos bosques y extensos viñedos, ahora de un  verde brillante, mostrando ya sus abigarrados racimos que en un par de meses, tintos o dorados, estarán listos para la vendimia. Ya estamos llegando muy cerca de San Clodio  por la hermosa corredoira que linda con su monumental monasterio y desemboca al cabo de unos cientos de metros en la carretera que nos lleva a Outeiro dos Pazos, en Riobó, punto de inicio y final de nuestra andadura de doy.

En resumen, convertimos la caminata inicial de unos 23 Km. en casi 30, lo cual puso a prueba la juvenil resistencia de estos chicos de Sendereando, su alta moral y su sentido del humor que hicieron de esta caminata una jornada festiva en la que disfrutamos, inasequibles al desaliento, de los hermosos parajes de este concello de Cenlle regado por los ríos Miño y Avia, verdadero jardín vitivinícola de la comarca del Ribeiro.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
28,820 Km. 7 h.  50 min. Media Sol y lluvia 

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