Cuatro caminantes

Formábamos el grupo Adrián, Emilio José, Eduardo y yo.

Fue en marzo, cuando en los montes de La Groba, no lejos de O Cortelliño, nos cogió una descomunal tormenta, cuyos vientos soplaban desde el mar con tanta fuerza, que pareciera que una enorme mano empujaba nuestros pechos impidiéndonos el avance. A duras penas salimos de aquel trance y en su memoria compuse este soneto.

Sopla Eolo en los montes, furibundo,
su salvaje canción de tempestades
que no entiende de sexos ni de edades,
y en su embudo de aire más profundo

nos envuelve y arrastra en un segundo.
¿Porqué, oh viento, despliegas tus maldades,
nos empujas, nos llevas, nos invades?
¿Porqué quieres echarnos de este mundo?

Somos cuatro esforzados caminantes
que tras leguas y leguas de senderos,
la montaña escalamos anhelantes.

No creáis, elementos dominantes,
que, seáis vientos, tormentas o aguaceros,
con nosotros podréis… somos gigantes.

 

Ribeira Sacra

La Ribeira sacra se llama así por la profusión de monasterios e iglesias que jalonan ambas orillas del Sil. Está dotada de maravillosos parajes, paraíso de senderistas. Hemos pasado allí un fin de semana, en una casa rural de Parada de Sil, la cuna de los antiguos «barquilleiros». En la plaza del pueblo han levantado un monumento a la entrañable figura del vendedor de barquillos, habitual personaje de las alamedas de la capital de España, principalmente, y de otras muchas capitales de provincia y ciudades importantes.