Amores de leyenda

A Poza da Moura es un hermoso paraje en el monte de Domaio, concello de Moaña, donde un pequeño río, O Rego da Miñouba, se precipita formando una preciosa cascada que se recoge en una poza para entregarse, en  unos pocos cientos de metros más, a las aguas de la Ría de Vigo.

Desde el 2015 la hemos visitado varias veces, la última hace dos años cuya reseña, aquí en Sendereando, lleva el título de La leyenda de la mora enamorada, así que no vamos a insistir sobre la historia de la morisca doncella que se se ahogó desesperada de amor en esta poza que  este lunes, con tanta lluvia reciente, lucía espléndida en medio de la espectacular fervenza.

Tan bello lugar queda casi al final de la caminata que iniciamos de buena mañana en los aledaños de San Lourezo, muy cerquita del Club de Golf de Domaio. Nos espera una dura subida a lo largo de más de 6 Km. por los montes que nos llevan hasta O Chan da Arquiña, conocido parque forestal con su dolmen cuya antigüedad contrasta con el bosque de antenas que coronan la cima del monte Xaxán.

A partir de ahí casi todo es descender hasta llegar al parque de O Outeiro do Aviador.

Un poco más adelante, O Camiño de Meáns nos conduce a la citada Poza da Moura en donde nos recreamos con la hermosa estampa que nos ofrece O Rego da Miñouba y su evocadora poza muy próxima al sitio en el que habíamos iniciado y ahora finalizamos la ruta de este lunes.

Rematamos la jornada en el restaurante Hoyo 19, del Club de Golf, en donde disfrutamos de una agradable pitanza acompañada generosos caldos blanco y tinto invitación del que suscribe, que está de aniversario.

Aprovechando la circunstancia  que el 2022 ha fenecido hace unos días, homenajeamos a la campeona en kilómetros del año, nuestra querida Elvira, imponiéndole  la simbólica medalla de oro que la acredita como la más andarina con sus más de 1.650 Km. pateados.

Enhorabuena y que siga así muchos años más.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,93 Km. 6 h.  Media Nublado 

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Los números del 2022

El 2022 está en las últimas y ya no quedan sábados ni lunes para senderear en este año, así que ya es tiempo para resumir en cifras los datos correspondientes a las caminatas de los sábados y los lunes.

En lo que respecta a los kilómetros solamente se indican, por motivos de espacio, los que hicieron más de 100.

Hacemos votos para que, en el ya cercano 2023, podamos seguir disfrutando de esta sana afición que nos lleva a recorrer los montes, ríos y valles de nuestra tierra expresando desde aquí nuestro sincero deseo de que  el año que viene reparta felicidad y salud para todos.

Nunca choveu que non escampara

Después de una semana de lluvias intensas y tremendos chaparrones llega este lunes, nublado sí, pero hasta con un poco de sol y sin necesidad de sacar el paraguas. Pues como dice el popular refrán gallego «Nunca choveu que non escampara» que podría traducirse como que después de la tormenta viene la calma.

Aunque calma no es precisamente lo que nos encontramos en la caminata de este lunes. No había calma en las aguas agitadas de los ríos Gorgua y Esmoriz, ni tampoco fue tranquila la marcha por las empinadas y estrechas sendas que discurren por sus orillas, ni por los lugares en los que nos vimos obligados a vadearlos con riesgo de resbalones y caídas que no faltaron, alguna desde notable altura, con chapuzón y brecha en el occipital, alarmante pero sin consecuencias.

A pesar de todo eso valió la pena recorrer, una vez más, los preciosos parajes de estos ríos del municipio ourensano de Padrenda que ya conocíamos de otras ocasiones y que nunca defraudan y menos en esta época de grandes lluvias en las que los ríos exhiben todo su poderío, fuerza y belleza.

Son hitos interesantes a destacar la capilla de San Miguel,  a poco de comenzar la ruta, desde la que se domina una hermosa panorámica  y el mirador de A Quinta en Monteredondo con impresionantes vistas de la Sierrra del Suído y el valle del Miño.

En resumen, una jornada estupenda por los ríos y montes de Padrenda que rematamos en el Restaurante Creciente, ya en la zona pontevedresa, en donde disfrutamos de una grata refección ennoblecida con un prestigioso tinto de la Ribera del Duero y un selecto blanco de Valdeorras invitación de nuestra querida Sita con la que brindamos porque cumpla muchos más con salud y felicidad.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,060 Km. 6 h. 18 min. Media Nublado 

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¿Qué manera de llover!

Cuando iniciamos la caminata de este lunes  nubes grises y blancas con retazos de azul auguraban una jornada tranquila con poca probabilidad de lluvias y así fue durante la primera hora de nuestra andadura al cabo de la cual comenzaron a caer unas gotas espaciadas y gruesas en los primeros minutos y sin interrupción en los siguientes, sin cesar durante las cuatro horas y media que duró la caminata.

Paraguas, chubasqueros, botas y polainas poco pudieron ante el contumaz chaparrón, porfiado e incesante. Desde los calcetines hasta la gorra todo estaba empapado lo que obligó a estos veteranos andarines a cambiarse ropa de arriba abajo.

Comienza la ruta en los aledaños de la iglesia de San Xurxo de Ribadetea cuando aún las luces del alba apenas han abandonado la oscuridad. Los primeros tres kilómetros nos llevan hasta el alto de Pena Gallada,  a poca distancia del lugar de Cillarga  en el punto más alto,  ya que a partir de ahí todo será bajar hasta el final.

La intensa lluvia que no cesa nos acompaña por las pistas forestales, caminos y corredoiras alternando su repiqueteo con el fragor de las aguas de O Rego de Cillarga o  el de O Padróns que discurren pletóricos en rápidos y saltos.

Más tarde, cuando damos con la senda del Tea, la imagen de aquellos regatos, hoy impetuosos torrentes, muda a la espléndida estampa del ancho río con  su poderoso caudal fluyendo solemne e imponente entre  la  exuberante arboleda de sus riberas.

Los últimos 5 Km. por la orilla derecha del Tea son un regalo para los sentidos pues la lluvia que nos empapa hace brillar las trémulas hojas en las copas de los árboles que  cimbrean bajo la débil ventolera. El camino es una alfombra de lustrosa hojarasca hasta que alcanzamos la iglesia de Ribadetea, inicio y fin de esta lluviosa jornada que rematamos con una comida especial en el restaurante Casa Rivero, frecuentado y apreciado por los componentes de Los Lunes al Sol.

Con un menú especial celebramos que el 2022 está próximo a su fin y aprovechamos la ocasión para homenajear a nuestra querida Elvira, incansable andarina  que cada lunes nos obsequia con una muestra de su erudición culinaria, ya sea una sabrosa empanada o una delicioso chula, leche frita o cualquier otro capricho gastronómico fruto de su sabiduría en el arte de cocinar.

Finaliza la fiesta con un pequeño concierto de trío JDA (José, Dietmar, Antonio), bandurria, acordeón y guitarra, que ponen musical remate a tan festiva reunión.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
14,220 Km. 4 h. 28 min. Media Lluvia

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El agua enfurecida

Cuando la hicimos en junio del 2011 la titulamos Ruta de las papeleras y más tarde, en mayo del 2018, Papeleras de Trapo, haciendo mención en ambas a las fábricas de papel que, hoy abandonadas, jalonan las riberas de los ríos Vilacoba y San Xusto en el concello coruñés de Lousame.

Pero en esta ocasión no fueron las históricas papeleras el objeto de nuestra atención sino esos dos  ríos  que en estos días de fuertes lluvias fluyen  rebosantes de fuerza y espuma.

Nada que ver con aquellos cauces de escaso caudal de los meses del estío en los que las piedras asomabas como secas heridas entre las mansas aguas del río venido a menos.

En esta mañana de diciembre la escena era muy distinta.

Mientras caminamos entre la frondosa arboleda de ribera, bajo las brillantes copas zarandeadas por el viento y brillantes bajo la lluvia, el fragor de la briosa corriente del Vilacoba nos acompaña hasta que llegamos a las praderas de Lesende.

Allí, viramos la marcha hacia el sur hasta dar con la Fervenza de Toxoutos, un formidable chorro de hirviente espuma en el río de San Xusto que,  precipitándose  en la profunda garganta por la que fluyen sus aguas enfurecidas, se pierde en la lejanía

Seguimos por el río, topándonos de nuevo con los  fantasmales restos de aquellas que fueron floreciente industrias del papel en tiempos pretéritos, para regresar a las cercanías del parque  de Brandía en cuyas inmediaciones iniciamos y ponemos fin a esta hermosa y lluviosa jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,960 Km. 5 h. 40 min. Media Chubascos

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