Marín ten un areal

Marín ten un areal-e… que chega a Vilagarcía
onde vai o berberecho… detrás da berberechiña

No sólo uno si no varios.

Unas preciosas playas como las de Portocelo, Mogor, Aguete y Loira, las cuales hemos recorrido en la mañana de este lunes.

Arenales solitarios, en los que las suaves olas de la bajamar acarician la fina arena en un relajante ir y venir mientras nuestras botas hollan el húmedo suelo dejando las profundas marcas  de nuestras pisadas que pronto el agua borrará.

Abandonamos la playa de Loira para seguir por la costa y meternos al interior hasta el puente romano de Soaxe en donde hacemos un alto para tomar el consabido plátano y degustar los deliciosos dulces con que nos suele obsequiar nuestra querida Elvira.

Desde ahí continua la ruta por el río Loira a lo largo de sus hermosas riberas jalonadas por alisos, avellanos y la arboleda típica de las orillas de los ríos hasta el muiño Albeiro, uno de los pocos que molía trigo por estos lares.

Unos cuantos de cientos de metros más y salimos del río por el lugar d O castro para seguir por senderos y tramos de carretera hasta a Fonte de Bilidáns en el lugar de Veliñas.

Ya de regreso a Marín, nos desviamos hacia el Castro da Subidá con sus petroglifos y restos de moradas de la Edad del Broce, con magníficas vistas de la villa marinense y de su ría.

Ahora toca bajar siguiendo el curso del río Lameira, un regato que discurre entre bloques de viviendas y calles que lo hacen casi invisible.

No tardamos en llegar al punto de inicio, muy cerca de ls instalaciones de la escuela Naval, un conjunto de  edificaciones que ocupan una parte importante de la ciudad.

Desde allí nos desplazamos a Casa Pilán en donde los 16 caminantes de esta mañana nos reunimos para disfrutar de un agradable y económico menú regado por selectos blancos y tintos con los que Jaime nos obsequia para celebrar su pasado cumpleaños y con los que que brindamos porque siga así de fuerte y saludable durante muchos años.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,410 Km. 5 h. 56 min. Media Sol y nubes

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Peregrinando hacia el más allá

Al Monte do Seixo, que se encuentra en medio de la Sierra do Cando, le llaman también la Montaña Mágica porque en su cima  se elevan dos monumentos megalíticos como son A Porta do Alén y O Marco do Vento a los que, desde tiempo inmemorial se le atribuyen mágicos poderes.

La  primera, A Porta do Alén, la Puerta del Más Allá, es la puerta del otro mundo y por ella hay que pasar para comunicarse con los muertos. Lo explica muy bien Manuel Loureiro en su novela «La Puerta» en la que desarrolla una emocionante intriga con la Puerta como protagonista.

Muy cerca se encuentra O Marco dos Ventos, un menhir de más de 6 metros de altura en el que, según la leyenda, se concentran todos los vientos y las fuerzas del universo.

Un poco más al norte, a casi 1000 m. de altitud, se eleva A Cruz do Seixo donde según se cree se rendía culto al sol en tiempos prehistóricos.

En resumen, un lugar en donde la leyenda, la mitología y el exoterismo crean un ambiente especial y casi misterioso hoy contaminado por los casi 100 generadores eólicos que no tienen inconveniente en plantarse detrás mismo de la Puerta do Alén.

Pues ese era el objetivo de la marcha de este lunes.

Hasta allí hemos llegado siguiendo, casi en su totalidad, el Roteiro da Escuadra PR-G 135, iniciando la caminata en el lugar de Barbeira, en continuo ascenso por monte bajo, sin apenas arboleda, hasta el punto más alto en la Cruz do Seixo en donde tomamos el camino de vuelta, muy parecido al de ida pero pero cuesta abajo.

Rematamos la jornada desplazándonos al Asador A Perdiz, en Aguasantas, donde somos muy bien atendidos con un rico menú regado con selectos albariños y riojas con los que Marcial nos obsequia por su pasado cumpleaños y con el que brindamos porque disfrute de una larga vida, muchas caminatas y buena salud.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,840 Km. 5 h. 48 min. Media Sol y nubes 

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El olvido que seremos

El olvido que seremos es el título de una preciosa novela de Héctor Abad Faciolince inspirado en un soneto de J. L. Borges que me vino a la memoria al contemplar el Pazo de Cornoces y el de A Martinga, dos de los hitos más sobresalientes en esta ruta por Amoeiro, el municipio ourensano enmarcado en la meseta de Os Chaos.

El Pazo de Cornoces, mansión de nobles orígenes y gran abolengo, alberga hoy, despojado de su antigua alcurnia, una casa de beneficencia. El de A Martinga ha quedado reducido a un caserón en ruinas. Así que ambos van camino del olvido que son y seremos con el paso del tiempo.

Pero tan sombrías reflexiones no se corresponden con el gozo y la alegría de disfrutar, en esta espléndida y fresca mañana, del hermoso panorama que nos ofrece el río Barbantiño cuando nos topamos con él a poco más de un Km. del Pazo de A Martinga.

Discurre suave y tranquilo entre los despojos que se formaron con los pasados vendavales y borrascas que arrancaron árboles y cubrieron sus orillas de ramas y yerbajos, fluyendo con mansedumbre hacia el puente de San Fiz, una joya del siglo XIII, parte del Camino de Santiago y del Camino Real.

No lleva su caudal a rebosar como en aquellos días pero la fervenza do Cachón sigue manteniendo su belleza y esbeltez derramándose desde las alturas para seguir  su curso río abajo, perdido el brío de la caída, amansándose de nuevo hasta los aledaños de Fondo de Vila, una pequeño núcleo rural en el que abandonamos el río.

Seguimos nuestra andadura por otras aldeas como Os Casares y Vilaboa, casi siempre entre caminos arbolados y corredoiras, para dar con el área recreativa de Costa do Monte, muy cerca ya del centro urbano de Amoeiro, inicio y fin de la caminata de este lunes.

Rematamos la jornada en el restaurante Os Amigos, en Garabás, en el vecino concello de Maside.

Allí disfrutamos de un variado y abundante menú a base de ensaladilla, arroz de marisco, ternera estofada, postres y buenos vinos tintos y blancos que nos regala Torres con el que brindamos porque cumpla muchos más en nuestra compañía y la de los suyos con alegría y buenaventura.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,340 Km. 5 h. 57 min. Media Soleado 

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Entre fervenzas

La abundantes y persistentes lluvias de esteos días nos permiten disfrutar de  las impresionantes y bellísimas imágenes que nos ofrecen las fervenzas que se forman en muchos de los ríos de este país.

Nos gusta llamarles fervenzas que es como se dice en gallego más que cascadas que es su nombre en castellano porque, efectivamente, cuando el agua se precipita desde la altura parece que hierve formando un impresionante chorro de neblina y espuma.

El lunes pasado caminamos durante horas bajo fuertes aguaceros y violentos vientos, un escenario muy distinto del de hoy en el que nuestra ruta fue un agradable paseo bajo un sol deslumbrante, frío en las primeras horas y placentero en las horas centrales de la mañana.

Partiendo del centro urbano de Caldas de Reis, cruzamos su hermoso Jardín Botánico y no tardamos en escuchar, siguiendo la orilla derecha el río Umia, el fragor de la fervenza de Segade, junto a las ruinas de la antigua fábrica de la luz.

Seguimos monte arriba dejando a nuestra izquierda la en su día polémica presa de A Baxe para llegar a la aldea de Pardivas y continuar  entre pinares y fincas pasando por la capilla de Los Dolores de Búa.

A unos 300 m. de la capilla, O Rego de Búa se encuentra con el río Barosa que ve así aumentado su caudal que, un kilómetro más abajo, se precipita sobre una inmensa laja de granito formando la segunda fervenza del recorrido, una espectacular cortina de agua que forma el río después de atravesar los 17 muiños que jalonan su curso  desde las alturas.

Cruzamos el parque que cuenta con area recreativa, restaurante y servicios, hoy vacío pero muy visitado en primavera y verano, para salir a la carretera y acometer, después de un par de kilómetros de asfalto, el Camino de Santiago que nos lleva hasta el centro de Caldas en cuyo restaurante Castro rematamos esta tranquila y agradable jornada en la que celebramos el cumpleaños de nuestra querida Mari Carmen que nos regala los deliciosos vinos con los que brindamos por que continúe así de estupenda durante muchos años.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,410 Km. 4h.55 min. Media Soleado 

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Toros y ciervos desbocados

Hoy ha sido un lunes especial, tanto por la inclemencia del tiempo como por la impresionante estampa que ofrecían los ríos y fervenzas.

La primera que nos encontramos es la del río Cortella, a un par de kilómetros del monumental monasterio de Melón. El difícil acceso a lo largo de una levada nos lleva a un  muiño detrás del cual asoma la caída del río, todo espuma y furor.

Seguimos por pistas forestales y caminos que cruzan las localidades de Cima de Vila,  Mourisca y A Cortella, pequeños núcleos rurales casi perdidos en las estribaciones de los montes de Melón, vadeando O Rego da Cabana por el puente homónimo después del cual  se recrudece nuestra lucha contra los fuertes vientos y los recios chubascos que ponen a prueba paraguas, botas y chubasqueros.

Alternando tramos de carretera con pistas y senderos, alcanzamos la aldea de Tourón, antesala del impresionante e inolvidable espectáculo que nos han preparado  las intensas lluvias y los fieros vientos: la fervenza de Tourón cuyo nombre evoca en esta mañana el ruido y la furia de un inmenso toro ensabanado que se precipita desde la altura blandiendo sus cuernos enormes y su blanca piel convertidos en un colosal chorro de agua y espuma precipitándose en la hirviente poza para rebotar en las grandes lajas de granito y continuar, en furiosa corriente, monte abajo por el río Cerves que, un poco más abajo, fluye con su cauce henchido y rebosante, formando rápidos y saltos cuyas aguas sugieren, en sus violentas sacudidas, la imagen de fantásticos ciervos de vistosa cornamenta y ágiles formas fundiéndose en una frenética carrera con las violentas aguas que galopan alocadas río abajo.

Ha valido la pena la dura caminata que nos ha permitido contemplar el impresionante cuadro que nos ofrece la naturaleza tan sólo en ocasiones como ésta.

Rematamos la jornada en el restaurante Bonsai, en las afueras de A Cañiza, en donde nos han atendido muy bien con un agradable y económico menú regado con aceptables tintos y blancos del Condado.

Revestidos con ropas secas y resguardados de vientos y tempestades, hemos celebrado el haber disfrutado de las maravillosas sensaciones de la mañana ante el fastuoso panorama que nos han regalado los ríos Cerves y Cortella el cual permanecerá en nuestra memoria de forma indeleble.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,690 Km. 5 h. 28 min. Media Lluvia y viento

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