Paisaje de otoño

Amieiros, abeleiras, bidueiros, freixos, salgueiros... alisos, avellanos, abedules, fresnos, sauces… recientes y vetustos, de estilizados tallos o añosos troncos, alzando sus copas al azul del cielo en una sinfonía de colores que van del rojo al amarillo bordean las orillas del modesto Loira que muestra  ufano su abundoso caudal después de las recientes lluvias, lejos de aquel esquelético cauce de los tiempos del estío.

Rezuman espuma las represas construidas antaño para forzar la corriente y suministrar la necesaria energía para la molienda en los 55 muiños que jalonan sus riberas. En un recodo del río aparece, casi de repente, un verde campo decorado  por una variopinta y frondosa arboleda en un escenario genuinamente otoñal. Al fondo, en los montes que amparan el valle, surgen las manchas doradas y ocres de  los pequeños bosques de la arboleda autóctona que sobreviven entre la masa verde gris de pinos y eucaliptos.

Abandonamos el río rumoroso para dirigir  nuestros pasos hacia el oeste, entre fincas y pastos, por tranquilas aldeas como Pedrafita de Currás hasta que, pasada A Fonte de Bilidáns, emprendemos la ascensión al Castro de Subidá , un asentamiento castrense de hace unos dos mil cuatro cientos  años en una de las laderas del monte de A Portela, conformando un espléndido mirador de la ría de Pontevedra y Marín.

Ahora todo es bajar hasta el puerto  con parada en Casa Pilán que  ofrece  un económico, delicioso y variado menú con platos como fabada de marisco o caldeirada de rape y rubio entre otros, que dejan más que satisfechos a los diez y seis componentes de la expedición de este lunes. Regada la cosa por un potente Ribera de Duero como es el Protos, de bien ganado prestigio, obsequio del recientemente incorporado al grupo, Manuel, que de alguna manera hay que ganarse el aprecio y aceptación del resto de los colegas.

Abandonamos el restaurante para, después de atravesar el casco urbano de la villa marinense, continuar nuestro recorrido por las playas no sin pararnos en Mogor para admirar sus petroglifos y seguir por la de Aguete cuando ya el sol comienza a esconderse tiñendo de rojo los huecos que quedan entre las nubes de algodón gris oscuro que cubren  las tranquilas aguas del puerto, punto de inicio y fin de la estupenda jornada de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,410 Km. 6 h. 33 min. Baja Nubes y claros

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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