Dos puentes, dos épocas

A Ponte Ulla es una localidad del coruñés municipio de Vedra, penúltima etapa del Camino Sanabrés, que exhibe como su mayor atractivo los puentes de Gundián.

Son dos espectaculares viaductos construidos para la línea ferroviaria Zamora-A Coruña en el enclave denominado O Paso da Cova, una profunda sima por cuyo cauce fluyen las aguas del Ulla.

El puente viejo, llamado Viaducto de Gundián, ahora en desuso, fue inaugurado en 1958 después de 12 años de trabajos interrumpidos varias veces. Construido en piedra sobre armadura de hierro se eleva a casi 80 m. sobre el cauce del río. Cientos de obreros trabajando a destajo en las duras condiciones de la época levantaron una de las obras de construcción civil más destacadas de aquellos años.

El puente nuevo, de nombre Viaducto del Ulla, data de 2008. Está situado a 130 m. del puente viejo y es una esbelta estructura de hormigón armado de elegante diseño.

Desde el Mirador del Gundián, una plataforma situada entre ambas construcciones, se contemplan las dos con el cauce del Ulla allá abajo, una impresionante estampa que coloca a quien la ve entre el asombro y el vértigo.

Ese era el objetivo de la caminata de este lunes que se inició en la capilla de Sucira, curioso topónimo que por estar más baja de su vecina Cira, recibió el nombre latino de Sub Cira, más bajo que Cira, a unos 200 m del área de descanso al borde el río Ulla por cuyo sendero de pescadores marchamos durante un par de horas a la sombra de su espesa arboleda hasta alcanzar la parroquia de Ledesma y su hermoso puente en el camino Real de Santiago a Lugo, obra del cantero Juan Herrera, del siglo XVI.

Al lado norte del puente se encuentran la Islas de Gres, cinco islas unidas entre sí mediante pequeños puentes y pasos o poldras en las que se celebran romerías y fiestas en verano  y hasta baños en su playa fluvial.

Después  unos  pocos kilómetros entre fincas de labor cruzamos el río Deza, tributario del Ulla, para regresar a la ribera del gran río y continuar por su orilla izquierda hasta alcanzar el citado Viaducto de Guntián por cuya vía muerta caminamos para admirar el impresionante conjunto de sus dos puentes y seguir hasta Casa Ríos en A Ponte Ulla.

Un reconfortante caldo de navizas seguido de un sabroso guiso de ternera, todo regado con un rioja crianza invitación de nuestro Ramón que cumple los 70, remata con acierto la primera parte de la caminata.

Abandonamos A Ponte y regresamos al río  continuando por su ruta de pescadores media docena de kilómetros para llegar al punto de inicio en la zona de descanso de Sucira.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
25,660 Km. 7 h. 15 min. Media Sol y nubes 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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