Pican las avispas

Hace poco más de un año hicimos esta misma ruta del Río Ribadil o Sendeiro de Vilar, pero era enero y aunque el día era soleado la temperatura, fresca y agradable, no tenía nada que ver con la de este lunes de junio que, a eso del mediodía, ya era bastante alta y no digamos después de comer, de regreso al punto de partida, casi siempre cuesta arriba y a pleno sol en algunos tramos.

No encontramos diferencias reseñables con respecto a la caminata anterior. El río lleva menos agua pero aún conserva el encanto de sus frondosas riberas casi escondidas en lo profundo de la vaguada que abre el río encajonado entre  grandes helechos, muiños en ruinas y grandes rocas que alternan con encantadoras y frescas pozas o lugares de extraordinaria belleza como la cascada de O Pozo do Inferno en el lugar de As Barrondas, no lejos del casco urbano de Crecente.

Más detalles de esta ruta pueden verse haciendo clic en el enlace del río Ribadil, en el primer párrafo por lo que no merece la pena repetir los detalles.

Repetimos restaurante en el Bar Creciente que por cierto no estuvo a la altura de la vez anterior siendo lo más destacable el Ribera del Duero con el que nos obsequió nuestra entrañable Elvira que en esta semana cumplió años. Lo celebramos brindando porque tenga una larga y feliz andadura en este incierto camino que es nuestra existencia.

Como ya comentábamos más arriba el regreso se hizo algo pesado por el calor y las picaduras de avispas cuyo nido alguien pisó durante la marcha, lo cual no nos impidió llegar al punto final tocados pero enteros.

 

 

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,290 Km. 6 h. 44 min. Media Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.