La batalla fantasmal

O Rei Felipe de Espanha
quería, con insistencia,
reconquistar Portugal,
retirar a independencia.

Junto a Paredes de Coura
como a velha lenda canta
deu-se uma grande batalha
“Os Combates de Travanca”.

Augusto O. Gonçalves
Carlos Acevedo. Sente a Historia.

Nueve de agosto de 1662. Las huestes del rey Felipe acampan en los aledaños de Paredes de Coura. Anochece cuando uno de los centinelas no da crédito a lo que ven sus ojos: Por la banda de Travanca, parroquia de Cunha, un enorme ejército de antorchas encendidas avanza hacia las posiciones del vivac español.

Da la alarma. Los jefes se preguntan asombrados cómo tan gran ejército aparece de repente desde el lado portugués. Temiendo ser aplastados por tan colosal embestida se retiran en apresurada desbandada.

A la mañana siguiente un pequeño grupo de soldados portugueses marcha en persecución de los fugitivos cuando se encuentran con manadas de ganado que vagan por los montes con su cornamenta quemada por los restos de las antorchas nocturnas.

Aún al día de hoy nadie ha encontrado explicación a tan extraordinario suceso si no es por un milagro. Un milagro de Sâo Lourenzo en cuya capilla de Cerdeira una placa de piedra conmemora tan increíble efemérides conocida en Paredes de Coura como “Combatentes da Travanca”.

Pues por las tierras de Travanca ha discurrido nuestra ruta iniciando la marcha en los terrenos de la Junta de la  Freguesía de  Cunha, al lado  de la estatua de Frei Redento da Cruz, un militar portugués del siglo XVII que se hizo carmelita y fue ejecutado en la antigua Sumatra, mártir de la fe cristiana.

Sigue la caminata monte arriba hasta alcanzar el Marco Geodésido de Travanca, la mayor altura por estos lares, una excelente atalaya para contemplar las tierras que riega el padre Miño desde Arcos de Valdevez hasta Valença.

Dejando atrás la cima después de apurar un empinada pendiente, entramos en los Viveros Forestales del Alto da Cortella, unos bosques  de hermosos pinos Lawson plantados en la época de Salazar que proporcionan una agradable y refrescante sombra en esta calurosa mañana de junio.

Seguimos por pinares resineros de los que cuelgan las bolsas en las que gotea la espesa secreción pegajosa y anaranjada que derraman las coníferas. Entrando ya en las zonas urbanas de Penim y Cerdeira, admiramos sus particulares relojes de sol de antropomórfica factura. En Cerdeira visitamos la capilla de Sâo Lourenzo autor, como queda dicho, del milagro de Os Combatentes.

Ya fuera de la carretera nos desviamos por una “levada”, esas viejas acequias por las que se desviaba el agua de los ríos para hacer funcionar los “muiños” cuyas ruinas nos siguen recordando cómo era la vida rural en tiempos pasados. En este caso de trata de O Ribeiro das Poldras que forma, en tiempo de lluvia, una espectacular cascada en las que el caudal del río se  precipita sobre una enormes rocas que dan nombre al lugar, “Lages Altas”.  Infelizmente, en esta ocasión el río iba escaso de caudal y sobre las grandes lajas apenas si se deslizaba una fina lámina de agua.

No estamos lejos del punto de partida a donde llegamos cuando el sol castiga nuestra espaldas con rigor pero nos cabe la suerte de que los jardines de la Junta  ofrecen un par de artísticas fuentes de piedra en las que podemos refrescarnos y prepararnos para el festín que nos espera en el restaurante Constantino, en Cossourado, en donde disfrutamos de sus enormes y sabrosas raciones de bacalhao la manera de la casa, acompañadas de un delicioso maduro alentejano y rematado con las sabrosas sobremesas ,deliciosas joyas gastronómicas con las que Constantino regala nuestro paladar.

También son de destacar los estupendos arándanos que aquí llaman mirtilos, cultivados en sus propias plantaciones, que expenden en este establecimiento y tienen gran aceptación entre los senderistas de Los Lunes al Sol.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,270 Km. 5 h.59 min. Media Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.