No en el Monte del Olvido como dice la canción de Carmelo Larrea, muy popular en los años cincuenta del pasado siglo, sino en la localidad canguesa de Ermelo una y en el monte Paralaia la otra.
La primera, de piedra, tiene la forma de la Cruz de Santiago y domina la ría de Pontevedra, apenas visible por los pinos que la tapan. La segunda es de madera, erguida sobre una roca desde la que se contempla una vista excepcional de la ría de Vigo.
Iniciamos la marcha en la explanada contigua a la Cruz de Ermelo bajando por los bosques y fincas vecinos a la aldea, adentrándonos, después de un par de kilómetros, en los dominios de O Rego do Frade, un modesto riachuelo convertido por las recientes lluvias en un frenético torrente encajonado en su estrecho cauce pletórico de espuma y energía.
Finaliza la sesión de río en Os Muiños da Laxe para seguir, entre pinos y eucaliptos, hasta la parroquia de Cela donde iniciamos una laboriosa ascensión por el monte, bajada hasta O Burgo y subida de nuevo hasta la Cruz de Xestoso en el Paralaia.
Allí hacemos la foto del grupo y emprendemos el regreso al punto de inicio.
Después de tantos días de lluvia, este lunes nos ha deparado una hermosa jornada de sol y cielos despejados que nos permitió disfrutar a tope de la caminata.
Un vez repuestos de las fatigas del día, nos desplazamos a la villa de Cangas en donde nos espera un apetecible menú en la Taberna Pan de Millo finalizando felizmente la pateada de este lunes.
| Datos de la ruta | Distancia | Duración | Dificultad | Tiempo |
| 15,180 Km. | 5 h. 22 min. | Media | Soleado |
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