O Niño do corvo, A Pedra furada y O Forte de San Lourenzo

Estrenamos semana y estrenamos mes en este primero de julio cuyo cielo cubierto de nubes mitiga los rigores de la ola de calor de estos días. Tres puntos son los hitos que nos hemos propuesto visitar en nuestra marcha de hoy: O Niño do Corvo en plena sierra de O Argallo, A Pedra Furada en la inmediaciones de Figueiró, el lugar donde se encuentra el conocido santuario de San Campio de Lonxe muy mentado en las páginas de Sendereando y el Forte de San Lourenzo en la parroquia de Goián, a la orilla del río Miño, ya cerca de su desembocadura entre la portuguesa Camiña y el concello de A Guarda.

Para ello iniciamos nuestra ruta en el lugar de Valdemiñotos, muy cerca del centro urbano de O Rosal. Por senderos y pistas forestales, entre pinos y viñedos, ascendemos hasta ese precioso mirador que es O Niño do Corvo. Desde allí contemplamos la suntuosa entrega de las aguas del río Miño al océano atlántico. Después, en continuo descenso, llegamos al paraje denominado A Pedra Furada, un roca en la que la erosión ha producido dos grandes agujeros como dos enormes ojos de una máscara monstruosa.

Mientras seguimos monte abajo vemos cómo se extienden a nuestros pies los extensos viñedos que abundan en esta zona y que pronto mostrarán los racimos dorados y rojos con sus uvas albariñas y caiñas, alzándose al fondo la inconfundible silueta del santuario de San Campio de Lonxe.

No queda mucho para llegar, entre invernaderos y tierras de labor, a la parroquia de Goián en cuyo restaurante Asensio, nos detenemos para disfrutar de un rico y esmerado almuerzo. Después de la alegre y animada sobremesa seguimos camino hacia la Fortaleza de San Lorenzo que está muy cerca de la playa fluvial, circunstancia que aprovechamos para darnos un refrescante baño en el río Miño.

Continuamos la caminata de nuevo entre parcelas y más invernaderos que abundan en esta zona gran productora de flores y árboles ornamentales, para seguir monte arriba hasta toparnos con las obras de la denostada autovía A Guarda-Tui las cuales nos olbigan a abandonar la ruta programada y desviarnos a la PO 552 y de ahí la carretera que nos lleva a Valdemiñotos, el punto de partida.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
29,500 Km. 8 h. 14 min. Media Nublado 

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Entre el Verdugo y Tourón

Hace 5 años, en el 2008 y por esta época hicimos una caminata similar a la de hoy que titulábamos A pleno sol por el monte pelado. Hemos tratado de evitar lo del monte pelado en la medida de lo posible, pero el ardiente sol de este incipiente junio ha prevalecido sobre nuestras cabezas durante toda la jornada lo cual ha hecho que los casi 27 km. de recorrido pareciesen algunos más.

Para que el punto de partida quedase a una distancia adecuada del sitio donde habríamos de parar para comer salimos del lugar de Cuñas, municipio de Pontecaldelas, a unos 14 km. del restaurante a donde llegamos a eso de las dos.

Cuñas es un pequeño núcleo rural rodeado de verdes praderas surcadas por encantadores carreiriños que nos llevan hasta la cercana aldea de Parada. Comienza aquí el descenso hasta el lugar de Verduxo, en la ribera del río Verdugo, una ancha campa rodeada de la frondosa arboleda propia de estos sitios de ribera por donde fluye mansamente en río y donde pasta tranquilamente un rebaño de ovejas vigiladas por un imponente podenco bajo la distante mirada del pastor.

Vadeado el río por uno de esos típicos pontillones construidos a base de losas de granito tan frecuentes en estos parajes, ascendemos hasta la localidad de Taboadelo para enlazar con el GR 94  pasando por Baltar, la última población reseñable antes de llegar a Vilarchán, para continuar por un  tramo de la PO 532 hasta el «Asador O Castilla» en donde por un módico precio restauran nuestras menguadas energías.

Son casi las 16 h. cuando reemprendemos la marcha y ahora sí que que el ardiente Febo castiga nuestras espaldas con su implacable calor. Alternando asfalto y umbríos senderos, a veces casi intransitables por la espesa maleza que casi los ha cegado, llegamos a Buchabad, también conocido por Santa Ana, población previa a la de Tourón donde un vistoso indicador señala la desviación a su Centro de Interpretación del Parque Arqueológico.

El tal Centro es un  cajón metálico de muy dudoso encaje en aquel lugar. Existe un circuito para recorrer las diversas estaciones que muestran los petroglifos que nuestros antepasados grabaron  allí hace dos  o tres mil años. El área acotada del parque tiene una extensión aproximada de 150.000 m2 que va siendo invadida por el tojo de manera que, si no le ponen remedio, no tardará en quedar intransitable.

Desde Tourón hasta el punto de partida en Cuñas, quedan apenas unos 2 km.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
26,720 Km. 6 h. 40 min. Media Sol y calor

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Los montes del Fin del Mundo

Desde lo alto del Pico de A Moa en los montes de O Pindo se contempla la hermosa ría de Corcubión en cuyo extremo oeste sobresale el cabo de Finisterre,  hoy Fisterra en donde,  como es sabido, se creía en tiempos de los romanos que allí se terminaba el mundo.

Es una vista impresionante que abarca desde la playa de Carnota, la más larga de Galicia,  hasta la punta de Fisterra. Uno de los sitios de partida para llegar hasta el citado Pico de A Moa es la cascada de Ézaro, una aldea del municipio de Dumbría vecina de la aldea de O Pindo de la que toman su nombre los montes que la rodean.

La cascada de Ézaro es quizá la más famosa de Galicia y única en su género pues precipita sus aguas en el mar. Dicen que esto la distingue de cualquier otra en Europa. Hasta hace unos meses solamente se podía contemplar tres días a la semana debido a que la empresa propietaria del embalse  construido sobre el río Xallas mantenía el agua encerrada entre sus muros.

En la actualidad, debido a la presión de grupos ecologistas, la Xunta de Galicia ha ordenado a la hidroelétrica que mantenga abierto sin interrupción el aliviadero de la presa cuyo chorro sustituye a la antigua corriente natural que daba lugar a la cascada genuina. Según reza un cartel turístico que hay por allí, durante  los sábados del verano luce artística iluminación para deleite de los visitantes.

Para llegar al pico de A Moa desde la cascada, hay que que patear unos 5 km. de carretera hasta llegar al lugar de Fieiro desde donde parte un sendero señalizado de unos 9 km. que atraviesa los míticos montes de O Pindo para terminar en la aldea del mismo nombre.  Picos como los de  A Moa, Peñafiel o Pedrullo  constituyen enormes moles  de granito en las que la erosión provocada por  vientos y lluvias ha formado numerosas y extrañas figuras a las que la imaginación de los lugareños ha dotado de curiosos y hasta divertidos apelativos.

Tanto la cascada como estas pétreas formaciones han dado lugar a numerosas leyendas y mitos relacionados con brujas, hadas y reinas como la reina Lupa. Lo que sí es cierto es que en las estribaciones de este monte mandó construir el obispo Sisnando O Castelo de San Surxo que fue destruido por As Revoltas Irmandiñas en el S. XV.

Vale la pena la excursión por estos agrestes parajes desde cuyas cumbres, sobre todo la de A Moa, a más de 600 m. de altitud, se contemplan en los días claros como el de hoy impresionantes vistas de la costa de Fisterra.

La bajada es un tanto penosa, ya que el camino discurre por encima de rocas y piedras en gran parte del trayecto hasta O Pindo. Por eso se recomienda no hacerlo en días de lluvia porque el resbalón sobre las piedras mojadas será inevitable.

Llegados a O Pindo después de unos 14 Km., nos detenemos para comer en el restaurante A Morada continuando por carretera los cerca de 3 Km. que nos separan del punto de partida.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,150 Km. 5 h. 45 min. Media Nublado 

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Caldas de Reis, rehén del Umia

Caldas de Reis es una villa pontevedresa así llamada porque allí tuvo su torre la reina Dª Urraca en la que con su hijo Alfonso, después Alfonso VII, pasaba largas temporadas. Igual que su vecina Cuntis es tierra de aguas calientes y salutíferas con su casa de baños o balneario en la orilla de el río Umia, uno de los grandes ríos de Galicia, que riega la feraz comarca del Salnés.

Con el río Umia mantiene Caldas, desde siempre, una relación de amor-odio por cuanto que, aunque  por una parte riega sus fincas y cultivos, por otra inunda sus calles cuando se produce una crecida. Hace unos años se construyó una presa en el Umia, no lejos de la villa, lo cual fue motivo de gran controversia entre quienes pensaban que su única ventaja era un lucrativo negocio para la hidroeléctrica que habría de explotarla y las instituciones oficiales que aseguraban que el embalse era la solución para evitar las inundaciones y además abastecería de agua a toda la comarca en tiempos de sequía. Parece ser que, construída la presa, las inundaciones siguen y el agua almacenada no se puede beber por estar intoxicada por cantidades inaceptables de cianobacterias.

La citada intoxicación tiñe las aguas el de un bonito color verde, como puede verse en la parte del río que atraviesa la villa por su centro urbano, junto al cual se levanta un magnífico jardín botánico declarado «Paraje Pintoresco» en 1962.

En este lunes hemos inciado la caminata en Hervés, una localidad del municipio ribereña del embalse el cual hemos rodeado por por senderos que lo circundan hasta llegar al lugar de Paradivas desde donde entre pinares y tierras de labor llegamos a Caldas  pasando por alguas pequeñas aldeas como Sabadín, Marán, Ceboleiro y Barreiro.

Poco de pués de las dos, llegamos a Caldas en donde  paramos para comer. La encantadora villa de Doña Urraca ya no lo es tanto desde que la embestida del ladrillo invadió el pueblo con los consabidos bloques de pisos más pensados para hacer negocio que para embellecerlo.

Ya con las energías renovadas, abandonamos Caldas por el río, atravesando su hermoso jardín ya citado, siguiendo río arriba hasta toparnos con las otrora impresionantes cascadas de Segade, ahora un tanto menguadas a causa de la presa. Avisamos que al abandonar la cascada de arriba  el carreiriño que sube a la carretera es una empinada cuesta en la que es necesario agarrarse al espeso ramaje pasa salir de allí. Existe otro sendero cercano más cómodo.

Seguimos hasta el Puente Romano y continuamos por un corto tramo de carretera para llegar de nuevo al embalse bordeándolo durante un par de kilómetros que es lo que nos separa de Hervés, nuestro punto de partida.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,820 Km.  6. 30 min. Fácil Soleado 

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As fervenzas do Pereiro

El monte Castrove junto con el de Lobeira son las dos elevaciones más sobresalientes que amparan el valle del Salnés. Ambos ofrecen  impresionantes vistas del valle con las Rías de Arousa y Pontevedra al fondo. El monte Castrove situado entre los municipios de Poio y Meis alberga en sus laderas sur y norte dos de lo más importantes monasterios del país, el de san Xoan de Poio y el de Santa María de Armenteira.

También, como escondida entre su bosque de pinos y eucaliptos encierra la pequeña maravilla de As fervenzas do Pereiro, un par de modestas pero encantadoras cascadas cuyas aguas, ahora que aún están recientes las abundantes lluvias del pasado invierno, saltan alegres y bulliciosas entre rocas de granito y de gneis por el accidentado cauce de O Rego do Fentoso que nos lleva a lo largo del hermoso sendero que discurre pegado a sus orillas hasta los aledaños de la preciosa y marinera localidad de Combarro.

Allí tuvimos ocasión de presenciar la extraordinaria estampa de una multitud de mariscadores en plena faena de la extracción de la almeja. Con sus pequeñas azadas, bien pertrechados con botas y trajes de agua, van llenando sus calderos con los pequeños moluscos que desentierran de la húmeda arena. Hombres y mujeres, sobre todo mujeres, llenan la playa bajo la atenta mirada de los controladores encargados de vigilar que sólo opere personal autorizado. Llama la atención la intensidad y concentración que ponen en su trabajo.

Recorremos los hermosos rincones de esta pequeña localidad que rezuma vida marinera por todas sus esquinas aunque bastante contaminada por el negocio turístico.

Seguimos hasta la parroquia de San Xoan de Poio, en donde hacemos un alto para comer en un mesón de carretera y continuar por la Ruta do Muiños da Freixa hacia el monasterio, regentado desde hace más de un siglo por los PP. Mercedarios cuya visita recomendamos.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
14,670 Km. 4 h.  Fácil Soleado 

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