Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.
Aquí hay un extracto:
El Museo del Louvre tiene 8.5 millones de visitantes por año. Este blog fue visto cerca de 120.000 veces en 2014. Si fuese una exposición en el Museo del Louvre, se precisarían alrededor de 5 días para que toda esa gente la visitase.
Siguiendo los pasos de ese gran andarín que es jesussimon hemos tomado como base su ruta titulada Val do río Pequeno para la caminata de este lunes, un poco ampliada para que resulte el recorrido de los 20 Km., aproximadamente, que es lo que solemos andar en una jornada.
Iniciamos la ruta en la aldea de A Ermida, un conjunto de casas escalonadas sobre la ladera de los montes cercanos a centro urbano de Pazos de Borbén. Desde allí descendemos a la senda por la que discurre la traída de aguas que, procedente del embalse de Eiras, transporta el agua al municipio de Vigo y colindantes. Al cabo de unos 4 Km. abandonamos esta cómoda vía para bajar por estrechos carreiriños al lugar de Aranciña, un encantador núcleo rural que enlaza tras una corta distancia con el de Aranza, a cuyos pies fluye por el norte el río Oitavén y por el sur, en una profunda vaguada, el río Pequeno que en esta misma zona entrega sus aguas al mencionado Oitavén.
La tierras de Aranza y Aranciña descienden hacia el río Pequeno en sucesivos bancales o terrazas que hace décadas fueron en su totalidad praderas o tierras de labor y que en estos tiempos parecen la mayoría, si no abandonadas, con escasa actividad. Aún así, la estampa que ofrecen es un hermoso cuadro de verdes paneles combinados con los ocres de los caducifolios casi desvanecidos ahora en invierno.
Desde las alturas de Aranza descendemos hasta el puente que salva el río Pequeno para ascender de nuevo, en pronunciada pendiente, hasta la ermita de A Virxe da Pena de Francia desde donde se domina todo el valle aún envuelto a esta hora en la niebla sutil de esta mañana en la que estrenamos el invierno.
Tras un breve refrigerio en en atrio de la ermita, seguimos hasta Cortellas y de allí al lugar de A Coutada. Seguimos por carretera, menos de un kilómetro, a la población de As penas, ya en territorio de Soutomaior. De ahí al monte de nuevo, por lo alto del Chan de Valdecervos que, junto con el de Rego Negro y el de Chan da Mosca, constituyen un área arqueológica de cierta importancia con vestigios megalíticos como A Cama do Vello, una enorme losa con megacazoletas y cazoletas convencionales que dan testimonio de la vida de nuestros antepasados de hace unos milenios.
Nos hemos desviado de la ruta diseñada por nuestro amigo jesussimon para dar un rodeo y dirigirnos hacia Amoedo, de nuevo en Pazos de Borbén, en donde nos espera, en Casa Besadío, un reconfortante caldo de lentejas seguido de un suculento jabalí estofado que nos deja listos para proseguir la caminata. Dejando Amoedo a nuestras espaldas, cruzamos la PO 2901 por un estrecho sendero que nos lleva hasta el fondo del valle en donde nos encontramos otra vez con el río Pequeno. Ahora toca subir hasta la senda del agua y un poco más adelante torcer a la izquierda y tomar un precioso camino alfombrado de verde hierba que nos lleva hasta A Ermida que es donde comenzamos y terminamos esta caminata.
Senda de la traída de aguas a Vigo
Camiño de carro
El otoño deja paso al invierno
Puente sobre el río Pequeno en Aranza
Virxe da Pena de Francia
Bancales en Aranza
Un buen ejemplar
Con la niebla al fondo
Petroglifos
Cama do Vello
Bajada acidentada
Rodelas, huellas de los carros del país
Río Pequeno
LLega el invierno
Datos de la ruta
Distancia
Duración
Dificultad
Tiempo
21,320 Km.
6 h. 8 min.
Media
Niebla/Sol
Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.
Los santos que tradicionalmente gozan de más devoción en Galicia y que son los titulares de la mayoría de fiestas y romerías en el país no son gallegos. San Roque y San Martín nacieron en Francia. San Andrés, Apóstol, era galileo. San Blas, armenio. El que más se nos acerca es San Antonio de Padua que tiene su origen en el vecino Portugal y así otros. Pero hay uno, San Ero, que sí nació aquí y muy cerca, en Armenteira, Meis, Pontevedra.
San Ero, antes de santo Ero de Armenteira, fue un noble gallego del siglo XII cuya historia aparece relatada en la Cantiga 103 de las recopiladas por el rey Alfonso X El Sabio que se encabeza con el siguiente título: «Como Santa Maria feze estar o monge trezentos anos ao canto da passara porque lle pedia que lle mostrasse qual era o ben que avia os que eran en Paraiso». Y es que el bueno de Don Ero, cuenta la leyenda, siendo ya monje se quedó dormido con el canto de un pajarito mientras soñaba cómo sería el paraíso. Efectivamente, en el pórtico de la iglesia está esculpido el pájaro del milagro.
Pues allí nos fuimos en este lunes los de Sendereando. Iniciamos la marcha en la iglesia de San Salvador de Meis para enlazar a los pocos metros con el sendero del río San Martiño, un cuidado paseo a lo largo del cauce de este modesto tributario del Armenteira al que llegaremos después de caminar río arriba unos cuatro kilómetros. Ya en pleno monte Castrove, dos desviamos y seguimos subiendo hasta cerca del campo de golf para volver a descender hacia Armenteira, sede del hermoso cenobio fundado por San Ero.
Después de admirar la iglesia y el claustro del monasterio, reemprendemos la marcha por la conocida ruta de A pedra y a auga o PR G 170, muy frecuentada por el presidente Rajoy, en sus vacaciones gallegas. Preciosa ruta con senderos a ambas orillas del río Armenteira que a lo largo de casi 7 km. nos lleva hasta la población de Barrantes en donde hacemos alto para reponer fuerzas en el mesón de Lucho con un variado y estupendo menú que a todos nos deja la mar de satisfechos.
Con el contento y la euforia que producen las buenas viandas y el espeso tinto local continuamos nuestra andadura retomando la ruta del río San Martiño para llegar, después de unos tres kilómetros, a la iglesia de San Salvador, una excelente muestra de templo rural con curiosos bajorrelieves en sus muros que llaman la atención por lo inusuales que son.
Santa María de Armenteira
Interior de la iglesia del monasterio
Había muchos muiños en las orillas del Armenteira
En la «aldea labrega» de la ruta «Da pedra e da auga»
Muiño con dos «infernos»
Iglesia de San Martiño de Meis
Iglesia de San Salvador
Bajorrelieves en los muros de San Salvador de Meis
Datos de la ruta
Distancia
Duración
Dificultad
Tiempo
21,430 Km.
6 h.
Media
Nublado
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Después del Miño y del Lérez, el Umia es el río más importante de la provincia de Pontevedra. La marcha de este lunes tenía por objetivo llegar al tramo en donde se le une el Gallo que drena la depresión de Cuntis, un municipio situado al norte de la capital , conocido por sus aguas termales y que pertenece a la comarca de Caldas de Reis.
Iniciamos el recorrido en la aldea de Mesego para continuar por el GR 94 hasta las inmediaciones de A Paizosa y desde allí seguir hasta cerca de Rebordelo que es donde nos encontramos con el Umia en uno de los parajes más hermosos que se pueden encontrar en el curso de este río.
Soledad en compañía en un entorno de magia y silencio. Se palpa la quietud en la hojas inmóviles de la frondosa arboleda. En los amplios remansos del río solamente nuestras voces y la cadencia de nuestras pisadas hollan el silencio denso y solemne de la fraga. Y cuando en los angostos pasos por los que el río nos obliga a transitar hemos de guardar silencio y concentrarnos para no perder el equilibrio y caer atrapados en sus garras de espuma y furor, el estruendo de la corriente nos envuelve y aquel silencio y aquella calma es ahora tensión y entrega al mágico misterio que es esta hermosura con la que la madre naturaleza nos cautiva.
Y así, a lo largo el río, ora por trechos con su agua aprisionada y quieta como un espejo, ora entre rápidos arañando con densos espumarajos las grandes rocas perdidas en su cauce, por estrechos carreiriños a veces, otras por majestuosas sendas alfombradas por la hojarasca de estos postreros días del otoño, abandonamos el Umia para enlazar con el Gallo, el generoso tributario que le brindan las tierras de Cuntis a cuyo centro urbano nos llevan sus orillas.
Es día festivo y la villa está sumida en la quietud y el silencio sin apenas transeúntes en sus calles. En el restaurante A Praza nos atienden con una comida sencilla pero gratificante.
Repuestos de las fatigas de la mañana, reemprendemos la marcha por lo que queda del antiguo PR G-20, siguiendo el cauce de O Rego da Patela, un humilde servidor del Gallo que baja de salto en salto desde las alturas de Fuxacos, a poco más de medio kilómetro de Mesego, el punto de inicio y final de nuestra caminata.
Antiguo lavadero
Aldea de Bemil
Hórreo con palomar
El Umia a nuestro encuentro
Uno de sus remansos
Saliendo de la presa
La panda de este lunes
Pontillón
Uno de sus numerosos afluentes
Antiguo muiño con una singular entrada
El agua aprisionada
Río Gallo
Pasos sobre el Gallo
Rego da Patela
Datos de la ruta
Distancia
Duración
Dificultad
Tiempo
21,310 Km.
6 h. 43 min.
Media
Nublado
Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratónaquí.
Esta ruta, diseñada por nuestro compañero de fatigas José Luís, es el segundo intento de la frustrada hace unos veinte días por la intervención de un chivo, macho cabrío, cabrón o castrón, que por todos estos nombres es conocido el temible ejemplar con el que se encontraron a poco de comenzar su caminata, la cual fue abortada por este bicho que se les enfrentó en plena marcha embistiendo a uno de los nuestros con tal ímpetu que lo dejó tirado en medio del camino sin que pudiera recuperarse del golpe lo que obligó a sus acompañantes a requerir los servicios de una ambulancia que se lo llevó a urgencias donde le diagnosticaron aplastamiento de la cabeza de la tibia en la rodilla izquierda, por lo que deberá permanecer inmóvil durante veintitantos días con la pierna escayolada.
Por eso le hemos llamado la Ruta do castrón, en recuerdo de tan desgraciado incidente. No está exenta de riesgos esta hermosa actividad que es el senderismo. La ruta, que es bien bonita, comienza en la aldea de Abuín a unos pocos kilómetros de Rianxo. Monte arriba pasamos por unos cuantos petroglifos de los que tanto abundan en nuestra tierra pero con la particularidad en este caso de que apenas si se aprecian los grabados a causa de los líquenes que cubren las rocas y la erosión.
Desde lo alto se contempla una espléndida vista de la ensenada de Rianxo a cuyos aledaños bajamos para encontrarnos con el río Té que nace y muere en este municipio y cuyo curso constituye el tramo principal de nuestra andadura. El río, que en esta época va bien dotado, fluye entre los preciosos bosques de ribera propios de estos parajes atrapado a veces en amplios remansos formados por las presas cuyos muros retienen la corriente para soltarla después en impetuosos rápidos que devuelven al río su aspecto natural.
Ambas orillas son transitables, con pasarelas de madera que facilitan el paso en los sitios difíciles y estrechos carreiros bordeados de fina hierva que nos llevan hasta su desembocadura en la ensenada de Rianxo que hoy presenta una deliciosa estampa plena de calma y hermosura en esta mañana de cielo gris y mar quieta.
Tras un corto paseo por esta encantadora villa marinera, reponemos fuerzas en un mesón de la localidad y continuamos nuestra marcha pasando por la playas de O Porrón y As Cunchas a un tiro de piedra de Abuín, el lugar en donde iniciamos esta caminata.
El castrón que atacó a Moisés
El otoño va dejando paso al inverno
El cormorán seca sus alas
Rianxo al fondo
Aquí hubo un hogar en otro tiempo
El río Té
Remanso
Delante de una presa
Mimbres para el atado de la viñas
Ensenada de Rianxo
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Datos de la ruta
Distancia
Duración
Dificultad
Tiempo
20,200 Km.
5 h. 40 min.
Fácil
Nubes/Claros
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