Soledades en la pandemia

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

Estos versos de Lope de Vega vienen que ni pintados para esta situación en la que nos obliga a vivir esta peste que nos convirtió en seres solitarios durante aquellos días que parecen lejanos en los que no nos estaba permitido ni salir de casa.

Vino después  un tiempo de cierta distensión en la que los andarines de Los Lunes al Sol y de la Caminata Sabatina podíamos disfrutar del placer de caminar juntos de nuevo hasta que, otra vez, las circunstancias adversas nos vuelven a aislar no con tanto rigor como en aquellos días pero prohibiéndonos salir en grupo de forma que, si queremos seguir caminando, hemos de hacerlos solos y con mascarilla.

Y así lo hice esta mañana por los aledaños del monte de A Guía. Parte la ruta de la ermita de Nª Sª de La Guía, obra de Manuel Gómez Román, edificada en 1951 sobre los restos de un primitivo castro. Bajo por el bosque que rodea la ermita hasta  Punta Lagoa y desde allí sigo hasta la playa de La Punta siempre al borde de las tranquilas aguas de la ría con el puente de Rande al fondo.

Mientras camino y disfruto de la suave brisa y del hermoso paisaje que me ofrece nuestra inigualable bahía me vienen a la memoria otros hermosos versos  de nuestro inolvidable Antonio Machado:

Converso con el hombre que siempre va conmigo.
Quien habla solo espera hablar a Dios un día.
Mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la melancolía.

Y que esto de andar solo tiene eso: que uno habla consigo mismo, entre el mar y el cielo, entre los árboles del monte y en medio del ajetreo urbano después de abandonar las casas del Teis rural, con la iglesia de San Salvador alzándose sobre el paisaje industrial formado por las grúas y naves de  frigoríficos y astilleros.

Poco después de pasada la iglesia, ya en en el tramo de regreso, aún queda el parque de A Riouxa como último reducto de campo y mar antes de meterme de lleno en el paisaje urbano que ya no abandonaré hasta dar con el punto de inicio en el paseo que rodea la ermita.

En resumen, un corto pero hermoso paseo que sirvió para matar el hormiguillo a los que echamos de menos las alegres caminatas con nuestros amigos andarines.

Ojalá haya suerte y pronto podamos volver a vernos caminando juntos por los hermosos valles, montes y ríos en los que es tan pródiga esta tierra nuestra.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
9,130 Km. 2h. 22 min. Baja Nublado

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

Un pensamiento en “Soledades en la pandemia

  1. Mi querido amigo José, tu afición como andarin ya rompe los cauces normales ya es una pasión o tal vez una necesidad y prepararte en solitario para emprender la marcha es digno de admirar…ole..ole .. y ole

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