El Bosque de Colón

Los chicos de Los Lunes al Sol ya estuvieron por aquí en octubre del año pasado con una ruta más larga que incluía los muiños de Samieira y la fervenza do Pereiro  completando casi los 20 Km. de caminata, pero  cuando la caminata toca en sábado, las distancias son más cortas siendo siendo la de éste de casi la mitad iniciándose  en el pórtico de entrada al monasterio de San Ero de Armenteira, con el objetivo de visitar el llamado Bosque de Colón, un precioso enclave en pleno monte Castrove  habitado por las 450 sequoia serpervirens plantadas en 1992 para conmemorar el quinto centenario del Descubrimiento de América.

Dejando atrás el impresionante cenobio de San Ero, nos vamos monte arriba, siguiendo la corriente del Rego de San Martiño para, después de superar una larga y empinada cuesta, llegar al campo del golf de Meis, muy cerca  del parque forestal contiguo al citado Bosque de Colón.

El sitio está precioso con los árboles ya bien crecidos, camino de la larga vida que les espera, pues pertenecen a una especie muy longeva, siendo de lamentar el poco cuidado que revelan los postes caídos de su acceso y el ruinoso estado de la alambrada que protege al bosque en cuyo interior pace tranquilamente una manada de elegantes equinos indiferentes a las hermosas vistas de la ría de Pontevedra que desde allí se contemplan.

Emprendemos  el camino de vuelta por  pistas forestales y algún que otro carreiriño que nos conducen de nuevo a la pasarela que vadea O Rego de San Martiño, muy próximo al monasterio,  inicio y fin de esta agradable caminata.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
13,330 Km. 3 h. 28 min. Baja Soleado

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La fiesta de los «mirtilos»

Desde hace unos años, por estas fechas, hacemos la ruta por los alrededores del Restaurante Casa Constantino, en Cossourado-Linhares, parroquia que pertenece al municipio de Paredes de Coura.

Uno de esos lugares, próximo a Cosntantino, es la Casa Grande de Romarigâes, que es en donde se inicia la caminata de este lunes que lleva por nombre O Trilho do Aquilino Ribeiro el cual  ya habíamos realizado en julio de 2019 por lo que, en esta ocasión, me ahorro la descripción de la ruta.

El hecho de organizar la caminata por estos sitios y en estas fechas se debe a que coincide con la temporada de los arándanos o «mirtilos» en portugués o gallego, de los cuales posee una plantación nuestro amigo Cosntantino de manera que aprovechamos nuestra parada en su restaurante para abastecernos de la baya azul, llegando a casi cincuenta kilos la cantidad que nos hemos llevado en esta ocasión.

Así que una vez finalizada la hermosa caminata que recorre los lugares que solía frecuentar el ilustre escritor portugués, nos desplazamos a  Casa Constantino en donde dimos buena cuenta de su menú cuyo principal plato es el bacallahu de la casa, sabroso  y abundante, como es costumbre aquí, precedido de un sopa y rematado con postres varios, regado todo con un buen vino del Alentejo, Monte Vello, obsequio de Antón, nuestro marinense compañero de fatigas que, habiendo estado de aniversario hace unas semanas, lo celebra ahora brindando con todos nosotros que le deseamos toda suerte de venturas durante muchos años.

Terminado el condumio, hacemos cola en el mostrador para recoger los kilos que cada uno encargó y regresar con tan dulce carga a nuestros puntos de origen.

Y el año que viene, más.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,790 Km. 5 h. 2 min. Media Chubascos 

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Non se mira nada

Unha das características principais que distinguen o galego do norte e o do sur é a diferencia no uso dos verbos ver e mirar . En realidade, na maior parte de Galicia distínguense os dous verbos, mentres que nas zonas do Morrazo, Tui, e no Val de Fragoso substitúen tódalas acepcións de ver por mirar . Así, é habitual escoitar neses lugares «¿miraches a película?» en lugar de «¿viches a película?» e mesmo expresións do tipo «¿pero non miras que non miro?» no canto de «¿pero non ves que non vexo?» (Sandra Faginas falar.ben@lavoz.es 20.06.2002).

La ruta de este sábado podría llamarse también Senda de los Miradoiros, ya que son al menos cuatro los que se indican como hitos a lo largo de su recorrido, tales como el de A Tartaruga, O Campanario, O Loureiro y O Cal Marroco, con la promesa de bellas vistas sobre la ría la cual no se cumple en absoluto pues, ya sea la niebla o los  pinos no se ve nada o, como dicen los del Morrazo «non se mira nada».

Por lo demás, esta ruta es una agradable andaina por la costa de Samieira, a lo largo de las playas de Laño y Covelo, con la isla de Tambo enfrente, hasta que se acaba el paseo costero y toca subir al monte por anchas pistas forestales entre pinos y eucaliptos, jalonada por los citados miradoiros, siendo el más alto el de Cal Marroco desde donde comienza el descenso hacia O Rego Freiría que discurre monte abajo entre la espesa y hermosa floresta de ribera, entre  veinte y tres muiños, el último de los cuales da casi con la Plaza de Alfredo Romay, ya en el centro urbano de Samieira, inicio y fin de esta bonita caminata.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
13,450 Km. 3 h. 36 min. Baja Chubascos 

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Se acerca el verano

En Noviembre del año pasado hicimos esta ruta bajo unas condiciones metereológicas extremas. Fuertes vientos, lluvias intensas, senderos inundados…El hito estrella de la ruta es» A Cascata do Fojo» que en esos días estaba a reventar .

Apoteosis en Lara, fue el título con el que comentamos la caminata de aquel día.

En este sábado las cosas fueron muy distintas.

Lucía un sol espléndido a la vez que soplaba un fresca brisa que suavizaba los rigores en ete día antesala del verano que se acerca.

Los caminos expeditos, los pinares secos aún oscuros o  negros por mor de los pasados incendios.

Las enormes rocas redondeadas llamadas bolos del Monte do Castro y otras como O Penedo do sapo o da Toca do Coello que la imaginación convierte en gigantescas figuras que recuerdan animales como el sapo o el conejo se muestran secas y  abruptas habiendo perdido  el brillo y el fulgor de la piedra mojada.

A Cascata do Fojo, situada en el mismo centro de la villa, sigue mostrándonos sus hermosos rincones y parajes, pero sin la bravura y fuerza de la corriente que en aquellos días se precipitaba en un torrente de espuma y fragor inundando la campa que daba acceso al sendero por el que remata la ruta para regresar el punto de inicio en el atrio de la iglesia parroquial.

En resumen, un agradable paseo por los montes que rodean la villa de Lara bajo un cielo azul e impoluto con el premio final de la hermosa cascada, más silenciosa y calmada, en esta mañana clara y soleada.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
10,500 Km. 3 h. 14 min. Baja Soleado

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