Lidiando con moscas

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

Así hablaba de las moscas  Antonio Machado, allá por los primeros años del siglo pasado en su libro «Soledades».

En la caminata de este lunes las moscas fueron las protagonistas de la jornada. Un enjambre de estos molestos insectos nos acompañó durante  buena parte del día, sobre todo a nuestro paso por las zonas más boscosas, tanto en el monte como por las riberas de los ríos, así que no nos evocaban otra cosa que no fuera el deseo de que desaparecieran de una vez. A don Antonio le recordaban sus años felices de la infancia, en la escuela y en la casa familiar.

Claro que no es lo mismo una mosca que revolotea juguetona a nuestro alrededor que un montón de ellas pegadas a los ojos mientras uno va caminando casi a ciegas sin conseguir espantarlas.

Aún sí, la caminata que  se inició en el Balneario de Arnoia mereció la pena.

A lo largo del río Arnoia pasamos por viñedos que aún no habían sido vendimiados por lo que pudimos disfrutar del dulce sabor de sus doradas uvas.

Aunque las recientes lluvias no tuvieron efecto alguno sobre el terreno que sigue estando seco y polvoriento, la arboleda de ribera sigue verde y frondosa. Una vez abandonado el Arnoia y desviados hacia el monte, nos topamos con encantadoras aldeas como Louredo y Meréns. Desde esta última de divisa una espléndida panorámica del valle regado por el río Miño ya convertido en la presa de Frieira.

Siguiendo por la orilla  del embalse  que se extiende plácido y azul como un espejo, no tardamos en alcanzar los jardines del balneario en donde finalizamos la caminata reponiendo fuerzas en su restaurante.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,710 Km. 5 h. 35 min. Media Nublado 

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Difusos en la niebla

Cuando llegamos a los Muiños do Picón, a unos 2 km. del bario das Cruces en O Rosal, una densa niebla cubría la zona convirtiendo en sombras las famosas casetas de piedra que en tiempos ya idos albergaban sus famosos muiños.

Dominada la colina en la que se asientan los 24 ingenios que se elevan a lo largo de O Rego do Picón, aparecen Os Muiños do Nivel que  los separan de los de O Folón que son 36, cuesta abajo por el río de su mismo nombre y que en esta mañana quedan ocultos por la niebla.

Nosotros seguimos por elAlto da Cerexeira, por la pista que corre paralela al Río da Cal en donde nos encontramos con los restos de Os Muiños do Calán. Ya quedan pocos ejemplares y bastante abandonados, pues no les cupo la suerte de los de Picón y Folón que fueron restaurados y lucen como nuevos en la actualidad.

Vadeado el río da Cal por una vieja pontella, seguimos monte arriba hasta dar con los hermosos pinares de Santa Comba entre los que pastan unos cuantos cientos de ovejas que se alejan ante nuestra presencia.

A esta hora ya la niebla ha desaparecido y una suave brisa alivia nuestro caminar.

Pasada la aldea de Santa Combra, ya en pronunciado descenso, un camino umbrío entre frondosa arboleda nos lleva hasta el centro urbano de Loureza en cuya alameda, al orilla del Tamuxe, hacemos una parada para  tomarnos el acostumbrado plátano, esta vez acompañado de un delicioso bizcocho que nuestra querida Elvira ha preparado para disfrute de sus compañeros de ruta.

Dejando atrás Loureza, emprendemos una nueva ascensión por las pistas que rodean el barrio de O Castañal desde cuya cima de contempla una espectacular panorámica del río MIño con el monte de San Trega al fondo.

Desde ahí, siempre en descenso, damos de nuevo con el Tamuxe cuya ribera izquierda seguimos, muy pegados al río, por un estrecho camino no siempre fácil, pues en algunos tramos ramas y maleza dificultan el paso.

Ya van dando las dos cuando alcanzamos el lugar de As Cruces, punto final y también principio de  la caminata de este lunes, rematando la jornada en el Asador La Pradera, en San Miguel de Tabagón, con un suculento bacalao a la plancha con  el que reponemos las energías consumidas en la agradable caminata de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,370 Km. 5 h. 14 min. Media Niebla

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Ríos secos, caminos polvorientos

Salimos de Casa Paco, en Torroña, una aldea casi escondida entre las profundidades de A Serra da Grova, en una mañana fresca y soleada, caminando por los sinuosos senderos que serpentean por el monte raso hasta alcanzar los pinares cercanos a las Pozas de Mougás, los cuales presentan en esta ocasión un aspecto deplorable: infestado de tojo y maleza, el estrecho camino que atraviesa el bosque se hace casi intransitable, llegando con gran dificultad a la pista forestal que nos lleva a las pozas las cuales nos ofrecen también una triste estampa.

Un chorro apenas visible mana de las rocas por las que hace unos meses caía un generoso caudal brillante de agua y espuma.

La pista que hasta allí nos conduce está seca y polvorienta. Los escasos coches que por allí pasan levantan una molesta y densa polvareda, mala compañera ppara los caminantes.

Dejando atrás las pozas seguimos durante unos 6 Km. por pistas forestales entre pinares y monte raso, a veces con espléndidas vistas de la costa de Oia, hasta adentrarnos en las Sobreiras do Faro, un espléndido bosque de alcornoques,  en las orillas del río Broi, completamente seco en estos días.

Desde ese precioso bosque toca ahora una larga cuesta monte arriba bajo un sol de justicia, por una polvorienta pista, a pleno sol, lo que supone una dura prueba para estos experimentados senderistas.

Llega el alivio cuando la ruta se desvía de la pista para entrar en los pinares próximos a Torroña bajo cuya sombra caminamos relajados hacia Casa Paco en donde rematamos la jornada con una alegre y animada comida cuyo principal comensal es nuestro querido Ángel, compañero de cientos de rutas en el pasado y que hoy, habiéndose desplazado desde su actual destino en Tenerife,  ha caminado con nosotros.

Brindamos por él y por todos nosotros en este gozo reencuentro amenizado a los postres por Dietmar y acordeón, indispensable en estas celebraciones.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,800 Km. 5 h. 10 min. Alta Soleado 

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Por los montes de O Rosal

Iniciamos la caminata junto al merendero del Alto da Portela que está en el ramal que va desde carretera de Baiona-Á Guarda a O Rosal.

Como hace algo de niebla y el cielo está encapotado, solamente se puede ver un pco de mar pero, a medida que avance la mañana, irá despejando y aunque nublado podremos disfrutar de las hermosas visas que nos ofrecen las varias atalayas que a lo largo de esta ruta hemos de alcanzar.

La primera es la del Alto do Torroso en el que destaca una enorme roca en la que la erosión dejó un gran agujero como una hornacina en la que alguien ha colocado un par de imágenes de la Virgen de Fátima. Desde su cima contemplamos  a nuestros pies la gran mar océana sin límites visibles, con las olas rompiendo en la costa y el monte de Santa Trega en frente.

Un poco más adelante nos dirigimos al Alto do Corniño en donde llaman la atención unos molinos naviculares que son como unos morteros insculpidos en la roca en los que hace unos miles de años nuestros antepasados molían el grano.

Seguimos  subiendo y bajando por el monte hasta dar con el Castro do Pico da Bandeira en donde un panel indica la existencia de varios petroglifos que no hemos sido capaces de identificar. También desde aquí disfrutamos de una vista muy cercana del Monte de Santa Trega y el río Miño en su desembocadura en el Atlántico.

Desde ahí toca caminar un buen rato por el monte hasta dar con Os Muiños de Marzán, un hermoso paraje con unos cuantos de esos rústicos ingenios que hasta la llegada de la electricidad  fabricaron harina para el pan nuestro de cada día. Hoy, solitarios y abandonados, gracias a su mampostería de piedra permanecen allí como testigos de tiempos pasados.

Desde estos muiños un sendero paralelo a la «levada» que llevaba el agua a sus «rodicios» nos conduce hasta la capilla de San Vicente una pequeña ermita cuyos orígenes se remontan al siglo XIII y en cuyo entorno pueden verse unas sepulturas en piedra, pétreos ataúdes sin tapa, conocidos como los Sarcófagos de Marzán que es la aldea que encontramos a poco más de un kilómetro de este lugar.

Desde Marzán avanzamos hacia el lugar de Parada y desde allí no metemos de nuevo en el monte por una pista forestal que, a lo largo de varios kilómetros, nos lleva monte arriba hasta su punto más alto que es en la bifurcación que se desvía a la ermita de San Martiño, no lejos de los famosos muiiños del Picón y Folón.

Nosotros seguimos cuesta abajo para después de un par ,de kilómetros, llegar al punto de inicio y final de esta ruta en el area recreativa de O Alto da Portela.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,900 Km. 5 h. 12 min. Media Nublado 

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Pateando por A Gávea

Fue una buena pateada. Iniciamos la jornada en el bario vilanovense de A Calçada da Serra no tardando en alcanzar el parque y capilla de Nª Sª Da Assunçao, muy cerca del Miradoiro do Cervo con la figura del ciervo dominando todo el valle de Vilanova de Cerveira oculto a nuestros ojos por la densa niebla que nos acompañó durante buena parte de la mañana.

Tras unos cuantos balanceos en el enorme columpio que han instalado junto al monumento, continuamos nuestra marcha, ya metidos en plena sierra, por pistas forestales que suben y bajan por el monte casi siempre raso y seco excepto algunos tramos de pinar cuya sombra se agradece aunque el camino está casi cerrado de maleza y tojo lo que dificulta la marcha, a veces por pendientes pronunciadas que, ya bajo un sol un tanto opresivo, demandan un plus de energía a nuestras menguadas fuerzas.

Os Moinhos da Gávea, un conjunto de muiños iguales a los gallegos junto con el  «parque de merendas» vecino, constituyen un lugar distinto, verde y umbroso,  en medio de estos montes.

Llegados que somos al Convento de San Paio, nos encontramos con que está cerrado por lo que nos perdemos uno de los hitos interesantes de la ruta.

Más pista forestal por la ladera con el río Miño allá abajo fluyendo entre las tierras de Vilanova y Tomiño cuando pasamos por las cercanía sde A Porta do Espirito Santo, otro hito que dejamos atrás porque porque se nos hace demasiado tarde y corremos el riesgo de encontrarnos con que ha cerrado la cocina del restaurante de Casa Telleiro a donde llegamos al filo de las cuatro y en donde somos atendidos espléndidamente finalizando así esta nebulosa y calurosa jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,110 Km. 6 h. 54 min. Alta Niebla-Sol 

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