Un chapuzón refrescante

Después de subir hasta la ermita de Santa Comba por una pronunciada rampa de casi 2 Km. y seguir por O Camiño de Loureza hasta la vieja acequia que nos conduce a la central eléctrica, hoy en desuso, continuamos la marcha por monte raso soportando, ya esas horas de la mañana, el fuerte calor que el ardiente Febo derrama sobre nuestras cabezas hasta llegar al Pozo do Arco, un hermoso paraje en el fondo del río Carballo, también llamado Tambre o Tamuxe, donde una poza de agua oscura y brillante invita más a la contemplación que al baño en estas horas tempranas.

Sigue la marcha entre pinares y claros, por caminos y senderos, ora sombríos, ora despejados, hasta dar con las Pozas de Loureza, muy frecuentadas en la época estival, en un precioso paraje en el que alternan amplias piscinas naturales con pequeñas pozas escondidas entre las grandes rocas.

Después de las de Loureza vienen las de A Bugalleira, pegadas a la carretera, en la que se ven aparcados multitud de coches, así que pasamos de largo y seguimos caminando hasta el punto final de esta caminata que también es el de inicio, desde donde seguimos por A Rúa dos Eidos de Abaixo durante un corto tramo en cuyo extremo se encuentra A Pontella da Pedreira, en donde el río forma un amplio remanso de aguas transparentes y tranquilas en las que  estos caminantes se dan un refrescante chapuzón.

Remata la jornada en el Bar El Puente,  llamado así por el otro puente, este sí de tránsito motorizado, situado en el centro de la plaza del pueblo.

Allí, los once que componemos la tropa de este lunes, disfrutamos de una comida casera a base de empanada, tortilla, carne guisada y helado, regado todo con tinto y blanco feitos na casa, cortos de alcohol, dice el hostelero..

Café y chupitos de hierbas y blanca nos dejan a todos contentos y felices a la espera de futuras pateadas por los montes y ríos de este hermoso país.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,850 Km. 4 h. 32min. Media Soleado 

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Un emporio molinero

Sesenta muiños por la parte de O Folón y O Picón, todos restaurados y como nuevos, y unos cuantos más de los llamados do Calán, éstos en ruinas y algunos desaparecidos, componían hace unas cuantas décadas uno de los conglomerados molineros más importantes de Galicia cuya energía era suministrada por el caudal de tres modestos ríos a saber: O Folón, O Picón y O da Cal.

Hoy todo ese conjunto constituye uno de los grandes atractivos para los excursionistas y senderistas que recorren estas latitudes.

Los de Los Lunes al Sol raro es el año que no nos damos un garbeo por estos hermosos parajes.

En esta ocasión hemos seguido la ruta que, hace ahora 10 años, recorrió nuestra admirada  y entusiasta pateadora Mari Carmen Moledo que combinó en su caminata el paso por los muiños ya citados con la ruta que discurre por los montes de O Rosal en su franja costera, brindando al caminante, en una mañana clara y fresca como la de este lunes, la contemplación desde las alturas  de la costa allá abajo festoneada por la espuma que forman las olas del inmenso mar rompiendo sobre el accidentado y rocoso litoral.

Los umbrosos y frondosos pinares que rodean A Poza do Corvo alternan con el monte bajo coloreado de rosa por el abundante brezo que cubre su superficie por los aledaños del Alto da Portela y el monte de Santa Trega que se perfilan en la lejanía.

A partir de ahí, un largo descenso nos lleva a los muiños de O Picón, a un tiro de piedra del inicio y también final de esta hermosa caminata.

Rematamos la jornada en Casa Telleiro, en Figueiró, en donde disfrutamos de un delicioso y selecto menú acompañado de los excelentes Carmelo Rodero y Santiago Ruiz, invitación de nuestra entrañable Elvira por cuyo aniversario brindamos deseándole toda clase de felicidades y buenaventuras durante una larga vida.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,63 Km. 5 h. 22 min. Media Nubes y claros 

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Belleza para disfrutar

En una mañana como la de este sábado, algo nublada pero despejada, con una suave brisa acariciando nuestra piel, iniciamos esta caminata desde la playa de Beluso, en Bueu, siguiendo por los caminos a veces estrechos carreiriños entre espesa vegetación, otras por pistas entre pinares, también por tramos de carretera por los que atravesamos los pequeños núcleos rurales que nos separan de la playa de Lagos que es realmente en donde comienza el hermoso paseo por la costa que desde allí nos lleva a Cabo Udra, a través de umbríos pinares, matorrales y humedales, impresionantes conjuntos de grandes rocas redondas, penedos, chozos que fueron rústicos albergues para pastores en tiempos pretéritos… todo eso acompañado de un mar lujuriosamente azul, con espléndidas vistas de la Rías de Pontevedra, la Isla de Tambo, las bocanas de las de Arousa y Aldán, las Islas Cíes, las de Ons y Onceta.

Eso en la lejanía, pero a nuestros pies, las playas de Mourisca, Pedrón o Tulla, en donde la mar se relaja en suaves olas que bañan su blanca arena, fina e impoluta en estos días aún escasos de bañistas.

En resumen, un delicioso paseo por la costa entre Lagos y Beluso.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
11,840 Km. 3 h. 38 min. Baja Nubes y claros 

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El Bosque de Colón

Los chicos de Los Lunes al Sol ya estuvieron por aquí en octubre del año pasado con una ruta más larga que incluía los muiños de Samieira y la fervenza do Pereiro  completando casi los 20 Km. de caminata, pero  cuando la caminata toca en sábado, las distancias son más cortas siendo siendo la de éste de casi la mitad iniciándose  en el pórtico de entrada al monasterio de San Ero de Armenteira, con el objetivo de visitar el llamado Bosque de Colón, un precioso enclave en pleno monte Castrove  habitado por las 450 sequoia serpervirens plantadas en 1992 para conmemorar el quinto centenario del Descubrimiento de América.

Dejando atrás el impresionante cenobio de San Ero, nos vamos monte arriba, siguiendo la corriente del Rego de San Martiño para, después de superar una larga y empinada cuesta, llegar al campo del golf de Meis, muy cerca  del parque forestal contiguo al citado Bosque de Colón.

El sitio está precioso con los árboles ya bien crecidos, camino de la larga vida que les espera, pues pertenecen a una especie muy longeva, siendo de lamentar el poco cuidado que revelan los postes caídos de su acceso y el ruinoso estado de la alambrada que protege al bosque en cuyo interior pace tranquilamente una manada de elegantes equinos indiferentes a las hermosas vistas de la ría de Pontevedra que desde allí se contemplan.

Emprendemos  el camino de vuelta por  pistas forestales y algún que otro carreiriño que nos conducen de nuevo a la pasarela que vadea O Rego de San Martiño, muy próximo al monasterio,  inicio y fin de esta agradable caminata.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
13,330 Km. 3 h. 28 min. Baja Soleado

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La fiesta de los «mirtilos»

Desde hace unos años, por estas fechas, hacemos la ruta por los alrededores del Restaurante Casa Constantino, en Cossourado-Linhares, parroquia que pertenece al municipio de Paredes de Coura.

Uno de esos lugares, próximo a Cosntantino, es la Casa Grande de Romarigâes, que es en donde se inicia la caminata de este lunes que lleva por nombre O Trilho do Aquilino Ribeiro el cual  ya habíamos realizado en julio de 2019 por lo que, en esta ocasión, me ahorro la descripción de la ruta.

El hecho de organizar la caminata por estos sitios y en estas fechas se debe a que coincide con la temporada de los arándanos o «mirtilos» en portugués o gallego, de los cuales posee una plantación nuestro amigo Cosntantino de manera que aprovechamos nuestra parada en su restaurante para abastecernos de la baya azul, llegando a casi cincuenta kilos la cantidad que nos hemos llevado en esta ocasión.

Así que una vez finalizada la hermosa caminata que recorre los lugares que solía frecuentar el ilustre escritor portugués, nos desplazamos a  Casa Constantino en donde dimos buena cuenta de su menú cuyo principal plato es el bacallahu de la casa, sabroso  y abundante, como es costumbre aquí, precedido de un sopa y rematado con postres varios, regado todo con un buen vino del Alentejo, Monte Vello, obsequio de Antón, nuestro marinense compañero de fatigas que, habiendo estado de aniversario hace unas semanas, lo celebra ahora brindando con todos nosotros que le deseamos toda suerte de venturas durante muchos años.

Terminado el condumio, hacemos cola en el mostrador para recoger los kilos que cada uno encargó y regresar con tan dulce carga a nuestros puntos de origen.

Y el año que viene, más.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,790 Km. 5 h. 2 min. Media Chubascos 

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