O Santo aparecido

La primera vez que los de Senderando subimos al cerro sobre el que se eleva la cruz del Santo Aparecido fue en 2007. Después volvimos en varias ocasiones con distintos recorridos pero pasando siempre por allí. En este lunes de febrero del 2017 pasábamos de la docena los que, en un día de lluvia y a veces viento, salimos de Xunqueiras, en Pazos de Borbén, y tras una mañana de continua ascensión alcanzamos el promontorio que en los días claros es un espléndido mirador de las tierras de Pazos y Fornelos pero que esta vez era una simple cruz perfilada en un telón de niebla y lluvia detrás del cual no había nada que contemplar.

El tramo inicial del recorrido por el PRG 26 es un precioso camino entre carballeiras y pinares por las orillas del río do Pozo hasta llegar al muiño de Cubelos y su larguísima levada, una acequia construida en piedra por la que fluye el agua que en otro tiempo proporcionaba la energía necesaria para su funcionamiento .

Llegados al lugar de Sequeiros en cuya capilla de San Sebastián encontramos refugio para el refrigerio de media mañana, comenzamos la dura subida al referido promontorio bien pertrechados de paraguas y chubasqueros.

Como no hay mucho que ver desde allí seguimos monte abajo topándonos a los pocos metros con A Pedra das Teixiñas una roca con las insculturas  típicas a base de espirales y cazoletas que allí dejaron nuestros antepasados del neolítico.

Ahora toca bajar hasta llegar a Pazos de Borbén donde nos espera el restaurante Cernadas, ya conocido por los muchachos de Los Lunes al Sol. Llenan radiadores y perchas con con la mojada vestimenta y se sientan en la amplia mesa que les han preparado para disfrutar de una agradable pitanza.

Como ya es norma y costumbre, el que cumple paga y en esta ocasión le tocó a nuestra querida Mari Carmen que cumple unos años que no aparenta, lozana como está. Un mencía de Amandi fue su obsequio con el que todos brindamos para que se conserve así de bien,  tan excelente andarina, durante muchos años.

Toca regresar y así lo hacemos bajando por las veigas que rodean Pazos sin que la lluvia nos importune hasta que recuperamos el tramo  incial desde la levada de Casqueiros donde un fuerte chaparrón con viento nos agua la llegada al punto de inicio de esta lluviosa pero agradable jornada.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,530 Km. 6 h. 32 min. Media Nubes y lluvia 

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El Almofrei entre Foxos

Hace un año por estas fechas hicimos una caminata por estos lares aunque con distinto recorrido y algunas diferencias. En aquellos días de mediados de febrero había caído mucha agua y los caminos estaban encharcados. En esta ocasión lució un sol espléndido en un cielo azul e impoluto. Otra variante fue la de la comida: el año pasado nos metimos entre pecho y espalda un formidable cocido y éste fue laconada, pero de eso hablaremos cuando toque.

El itinerario de este lunes fue diseñado por nuestro experto compañero José Luís que trazó un interesante recorrido entre los dos Foxos  que hay en Cotobade.  

La marcha se inicia en el que se encuentra en As Brañeiras. Como saben los seguidores de Sendereando, un foxo es una trampa que construían los campesinos de antaño para reducir a los lobos que campaban por sus respetos a lo largo de estos valles y montes y eran una amenaza para el ganado. Este de As Brañeiras fue restaurado hace tres o cuatro años.Los de Sendereando los recordamos con sus muros nuevos de piedra limpia y reluciente. Ahora el tiempo y la humedad los han cubierto de musgo y sustituido aquel color claro por el oscuro que da a las piedras el aspecto de antiguas.

Desde As Brañeiras que se llaman así por ser un humedal, braña, seguimos monte arriba para bajar después hasta Pozo Negro, un remanso del río Almofrei con su zona recreativa y piscina dentro del río, en las inmediaciones de San Martiño de Rebordelo para continuar hasta la capilla de San Brais en la misma parroquia y seguir por la Senda del Foxo do Lobo, el otro foxo al que llegaremos después de hacer esta preciosa ruta a lo largo del río Almofrei, después de pasar por  antiguos caminos y congostras entre aldeas  abandonadas como la de Arufe, hasta alcanzar el hermoso paraje de Ponte Serrapio, un rústico puente sobre el Almofrei que, por muchas veces que se visite, siempre asombra por su indescriptible belleza.

Otra vez monte arriba para bajar de nuevo a la carballeira en la que se hallan las ruinas de otro antiguo foxo del que apenas quedan las últimas piedras del muro y el redondel del foso en que se se atrapaba al animal.

Seguimos entre fincas y pinares para tocar de nuevo el río a su paso por el centro del municipio, en Carballedo, y salir a la carretera en cuyo borde se encuentra el restaurante A Arraxal en cuyo comedor principal nos espera la mesa preparada para los trece de este lunes. Sopa de estrellas, lacón con grelos con todos sus anejos, un delicioso requeixón con miel, filloas y bica. Y después de todo eso hubo que ventilarse casi  cinco kilómetros cuesta arriba que nos dejaron listos para la próxima.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,240 Km. 6 h. 36 min. Media Soleado 

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Montes de Gondomar

Después de los fríos vienen las lluvias y los escuálidos cauces que nos dejó el otoño rebosan otra vez y cobran  fuerza, fragor y espuma en las pequeñas cascadas que forman sus rápidos escurriéndose entre cerros, collados y colinas, los montes de modestas altitudes que rodean la villa de San Benito, Gondomar.

El regato Toiteiras, el río do Folón, el  Dos Peitieiros fluyen hora alegres e inquietos culebreando por las alturas de Morgadáns para descender hasta el regato da Rasa por donde pasa la PO 344 en las cercanías de A Torre desde donde comienza el ascenso al Alto do Cereixo lindando con el río Do Folón, hoy pletórico, el cual abandonamos en el lugar de A Amexeira, ya  en los alrededores de la villa gondomarense en cuyo parque de Rosalía, a la orilla del río Zamáns que a poco metros entrega sus aguas al Miñor, se encuentra la Tapería Adechape donde los catorce comensales de este lunes encuentran mesa y mantel para reponer sus menguadas fuerzas después de  tanta lluvia y tanto monte .

Comenzó la jornada en el lugar de a Fraga, parroquia de Peitieiros con cielos nublados y claros que así se mantuvieron hasta pasadas las once. Ya al otro lado de la carretera que lleva a Tomiño, en plena ascensión al Alto do Cereixo, comienzan los chaparrones. Caminos inundados y pasos difíciles ponen a prueba nuestro sentido del equilibrio al borde del chapuzón aunque afortunadamente no hubo incidentes.

La lluvia arrecia cuando abandonamos el río do Folón y nos nos deja hasta que llegamos a las primeras casas de Gondomar. Menos mal que la ausencia de viento permite que con los paraguas salgamos bastante bien parados.

Después de la parada en Adechape en donde hemos sido estupendamente atendidos, atravesamos el casco urbano subiendo a la iglesia en donde se celebra el 11 de julio unos de los san benitos más populares de la comarca. Desde allí nos metemos de nuevo en el monte, siempre acompañados de generosos chaparrones, hasta toparnos de nuevo con el Toiteiras a su paso por el paraje de Os Muiños Novos a un par de Km.,  entre pinares, de San Pelaio que es el sitio en donde comenzó y termina la caminata de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,940 Km. 6 h. 54 min. Media Lluvia

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Aledaños de O Mosteiro

O Mosteiro es una localidad del municipio de Meis y puede decirse que es como su capital ya que allí se encuentra la Casa Consistorial que antiguamente albergaba las escuelas de niños y de niñas. También estaban allí el médico, el veterinario, la tienda de ultramarinos y la parada del autobús que hacía la línea Cambados-Pontevedra, la farmacia y el cine.

Eso era allá por los años 40 que fue cuando vino al mundo el  que esto escribe, en una de las construcciones más representativas y antiguas del lugar, la llamada Casa da Escola, que comparte muros con la capilla de Santa María, una joya del románico que lleva allí desde el siglo XII. Además,  su feria agrícola y comercial era conocida en toda la provincia.

Casi setenta años después la cosas han cambiado bastante. La mejoría económica y los cambios sociales han transformado muchos de estos núcleos de población que han perdido su encanto rural imitando a las ciudades. Aquí, en O Mosteiro, han surgido bloques de viviendas de seis o siete pisos en medio del campo como si no hubiera espacio suficiente para construir, las escuelas unitarias de antaño han dado paso a un feo bloque enemigo de su entorno construido frente al tesoro románico de Santa María, entre otras cosas. En el campo de la feria hay ahora un parque infantil. En fin, los tiempos cambian y esto es lo que hay.

Los de Los Lunes al Sol hemos partido del campo de fútbol de Zacande, localidad vecina a  Mosteiro, y desde allí nos adentramos en la Tomada de Andión entre pinares y eucaliptales hasta alcanzar la Autovía del Salnés a su paso por San Martiño de Meis en cuya iglesia podemos apreciar los efectos del reciente temporal en su tejado.

Desde allí toca subir hasta la capilla de San Nicolao pasando por pequeños núcleos como Caxín, A Bouza y A Pedreira, cotinuando después, casi siempre por pistas forestales, hasta las aldeas de Penente, Nogueiró y Arcos siguiendo el curso de O Rego de Santo Tomé que nos lleva por la parroquia de Santo Tomé de Nogueira hasta A Cacharola, cabecera de O Mosteiro en la PO 531 en donde, a unos 800 m., se encuentra el Restaurante A Pedra.

Un variado menú a base de caldo, lentejas o chipirones de primero y codillo, cordero asado, brochetas de pollo o raya a la gallega de segundo, da para elegir y disfrutar de su buena cocina, todo regado con un mencía de Monterrei, atención del amigo Torres que cumple no sé cuántos pero pocos, de momento, a juzgar por su juvenil aspecto.

Hasta aquí se mantuvo la jornada nublada pero seca, mas a partir de la sobremesa la lluvia hace acto de presencia y no nos abandona hasta el final. Seguimos por la margen izquierda de O Rego de Santo Tomé que corre por el valle que se extiende al este de O Mosteiro entre fincas y prados hasta llegar a Monte de Casa, una pequeña aldea limítrofe con Zacande, en cuyas proximidades se encuentra el campo de fútbol, casi escondido en pleno monte, con un amplio aparcamiento que es en donde iniciamos y finalizamos la caminata de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,650 Km. 6 h. 9 min. Fácil Nubes/Lluvia 

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Cruces en O Morrazo

En O Morrazo hay dos cruces
y una fraga las separa.
Desde una se ve la ría,
desde la de Ermelo, nada.

Estas cruces las conocemos desde los inicios de Los Lunes al Sol, aquel grupito de jubilados que hace más de una década nos dio por dedicar el primer día de la semana senderear por los montes y valles que nos rodean.

Partiendo del área recreativa de Chans, en la parroquia de santa María de Cela, concello de Bueu, nos adentramos en el bosque típicamente atlántico, pinos y eucaliptos, para toparnos al poco rato con la Mámoa do Rei o das Teixugueiras, que con ambas denominaciones se la conoce. Con estos túmulos funerarios del neolítico estamos muy familiarizados los que pateamos los montes de esta tierra en donde abundan.

Dejando atrás la tumba de nuestros ancestros, seguimos por pistas forestales, alguna que otra corredoira y también  por estrechos carreiriños hasta tropezarnos, casi de repente, con el Monte Paralaia,  una colina que se eleva sobre costa frente a la ría de Vigo, tan cerca del mar que constituye una espléndida atalaya coronada por una  impresionante cruz de madera, la Cruz de Xestoso, desde donde, en una mañana  como la de este lunes, con el cielo cubierto pero limpio, se contempla una espectacular estampa de la ría de Vigo,  con el mar en calma, como una brillante lámina  ondulada de aspecto acerado iluminada por la blanca luz que filtra el cielo cubierto de plomizas nubes.

Descendiendo del Paralaia penetramos en la Fraga de Coiro, un precioso paraje, muestra singular del bosque autóctono gallego, desafortunadamente bastante contaminado por especies foráneas pero que, hendido en lo profundo por O Rego Bouzós, exhibe su masa forestal abrillantada por la lluvia ofreciendo a nuestros ojos una estampa de inigualable hermosura.

Termina la fraga en una extensa explanada en cuyo lado norte se alza la Cruz de Ermelo construída por un cantero de la zona e inaugurada en 1954 por  Quiroga Palacios, cardenal de Santiago por aquellas fechas.

Como dice la copla de arriba, la arboleda crecida delante del Alto da Esculca cierra a la vista la contemplación de la magnífica panorámica de las Rías Baixas que en otros  tiempos maravillaba a quien aquí se subía.

Bajamos a la aldea de Ermelo caminando por la breve hondonada que nos lleva hasta la Po 1306 la cual atravesamos para entrar en los dominios de O Rego do Frade, otro hermoso paraje pleno de verdor y fronsodidad por donde llegamos a O Barranco do Inferno desde donde una áspera ascensión nos lleva implacable hasta el lugar de Iglesiario en cuyo restaurante nos detenemos para disfrutar del merecido reposo que ya pedía el cuerpo después de los diez y ocho kilómetros de ruta mañanera.

Un confortable caldo de navizas, pescados varios, legua estofada, postres y cafés, todo regado por Regina Viarum, un excelente mencía de la Ribeira sacra, dejan nuestra maquinaria en condiciones aceptables para superar el corto tramo que nos separa del punto en el que iniciamos la caminata de hoy.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,23 Km. 5 h. 57 min. Media Nubes/Lluvia 

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