Tiempo de vendimia

El pasado lunes la mayor parte del recorrido discurría entre los viñedos de Vilachán y Figueiró, ya en plena vendimia, colmadas las cepas con los dorados racimos de albariño y loureiro o los tintos de caiño.

La ruta de ayer, no por repetida menos atractiva, recorre los viñedos del Ribeiro desde Pazos de Arenteiro hasta Ribadavia.

Ahora, ya mediado setiembre, casi todas las viñas han sido vendimiadas pero aún nos hemos encontrados con algunos  en plena faena que nos han invitado a probar el delicioso fruto que era pura miel en nuestros paladares.

Aquí, en el Ribeiro, se cultivan tanto  las tintas entre las que se encuentran la  garnacha tintorera, el mencía o el ferrón,  como  las blancas  en sus variedades  torrontés,  treixadura y  palomino .También se encuentran en esta comarca  albariño , caiño y mencía. En fin, el paraíso de Baco podríamos decir.

Hemos repetido comida en el Bar Caracas, famoso por sus anguilas fritas. De regreso a Pazos de Arenteiro llegamos al caer  la tarde cuando el sol, ya en el ocaso, teñía de rojo el horizonte.

En esta hora, la magia del atardecer envolvía en dorados tonos la noble arquitectura de la vieja iglesia y las blasonadas casonas testigos de otros siglos en los que esta villa señoreaba las extensas tierras de labor que se extendían por la riberas del Avia.


El río Avia ya cerca de Ribadavia y a su paso por Leiro.


Los pocos viñedos que aún quedan sin vendimiar rebosan de racimos tintos y blancos.


Alejandro departe con el mesonero y los demás con los parroquianos antes de abandonar el caracas.


De regreso a Pazos, poco antes de llegar a Leiro, dejamos atrás el monumental puente de San Clodio.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 32 Km. 9h. 27min. Baja

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Circular de San Campio

Han sido numerosas las ocasiones en las que hemos recorrido la sierra de O Argallo, situada entre la de A Groba y el río Miño, teniendo como inicio casi siempre el Santuario de San Campio en Figueiró, concello de Tomiño.

La referencia más antigua en Sendereando se remonta al año 2005. Ahora, en el 2011, hemos vuelto y no será la última vez pero sí es en la que hemos hecho el recorrido más largo, un circular de más de 32 Km. que, partiendo de San Campio, baja hasta Vilachán, asciende por sus espectaculares viñedos hasta O Alto da Pedrada y sigue por la línea  alta del monte hasta O Niño do Corvo, otro mirador desde el que se contemplan en días soleados como el de hoy las maravillosas estampas de las laderas cubiertas de pinos y viñas  deslizándose hacia el río Miño que fluye poderoso hacia su encuentro con el mar.


Subiendo por las adornadas «avenidas» de los viñedos de Vilachán.


Estos racimos son muestra de la excelente cosecha de este año.


El Alto da Pedrada, vértice geodésico y puesto de observación antiincendios.


El Santuario de San campio y O Alto da Pedrada vistos desde O Niño do Corvo.


Cientos de hectáreas de viñedos cubren las laderas de la sierra llegando casi hasta la ribera del Miño cuya desembocadura está cercana.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 32,36 Km. 9h 31min Media

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Del convento al monasterio

En este lunes hemos hecho dos rutas ambas localizadas en la hermosa ciudad portuguesa de Valença do Minho.  En la de la mañana partimos de la  iglesia parroquial de Cerdal  por el sendero PR 6 cuyo destino principal es el convento de Nossa Senhora de Mosteiró, cenobio franciscano del S. XIV, a donde llegamos caminando entre las pequeñas poblaciones que conforman el alto Miño en las que destacan algunas suntuosas quintas, viejas capillas y casonas como la del Dr. Rodrigues en Gondim. Tere Gradín, periodista del Faro de Vigo, hace una breve pero acertada descripción de esta ruta que podéis ver haciendo clic aquí.

Por la tarde, después de una placentera refacción en casa Teresinha, nos desplazamos hasta el Monte Faro de donde parte a su vez otra ruta circular que nosotros hemos ampliado con una visita al cercano monasterio de Sanfins, cuya magnífica iglesia se ve desde la ermita de Santo Ovidio por lo que no pudimos resistir la tentación de bajar hasta allí para regresar al punto de inicio ya bien entrada la tarde.


La iglesia parroquial de Cerdal en fiestas, inicio de la ruta.


Estrechos senderos conducen a las aldeas del alto Miño.


Gran parte de los pinares que rodean al convento han sido arrasados por los recientes incendios que han afectado incluso a los postes indicadores de la ruta.


Poco antes de llegar al convento nos encontramos con los hermosos parajes de la Grova, cuya cascada está bajo mínimos en estos tiempos de sequía y en cuyo merendero nos hemos detenido para reponer fuerzas.


La foto frente al convento de Nossa Senhora de Mosteiró.


Las humildes  Capela de Nossa Senhora da Ajuda contrasta con  la esbelta iglesia románica de Sanfins.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 22,4 Km. 7 h. Media  Nubes y claros

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La catedral hidroeléctrica

El principal objetivo de esta ruta de hoy era conocer la Central Hidroeléctrica Tambre 1 diseñada por Antonio Palacios en 1924.  Palacios que, como se sabe  fué arquitecto de varias iglesias como las de Panxón y Carballiño, dejó en esta obra la impronta de su estilo confiriendo al edificio de la central. Hubo quien creyó, al ver su fotografía, que era el Seminario Menor de Comillas.

Efectivamente es un edificio singular en el que un campanario no desentonaría en absoluto pero, claro, se trata de una nave para albergar la instalación de una central hidroeléctrica. Una edificación que vale la pena conocer no solamente por su interesante diseño sino por su ubicación en un entorno de ensueño, a la orilla del Río Tambre, cerca de la Devesa de Nimo, una frondosa fraga que se extiende río arriba entre enormes rocas de granito y la exhuberante floresta ribereña.

La ruta hasta la central sale del palco de la música,  en la alameda de Noia y sube hacia las aldeas de Paradela y Santa María de Roo entre fincas, huertas y pinares en esta época jalonados por manzanos y pexegueiros por doquier que ofrecen al caminante abundante fruta en plena sazón. Sigue el curso del PRG 11 hacia la Devesa de Nimo siendo imposible llegar hasta Escombreras que es el final del PRG,  debido a que el sendero resulta intransitable a causa de la maleza y los árboles caídos que impiden el paso.

De vuelta de la central, atravesando el puente colgante que nos permite vadear el Tambre, tomamos la ruta de Ponte Nafonso que, con más asfaltado del que sería de desear, nos lleva hasta el Pazo do Tambre, espléndido hotel ubicado en un edificio del siglo XIX en medio de un espectacular jardín de muchas hectáreas, con embarcadero propio, estanques como espejos donde reposa la flor de loto, pequeños bosques, etc. Ideal para pasar un fin de semana de plácido y lujoso descanso.

De regreso a Noia,  de nuevo cruzamos el Tambre en  Ponte Nafonso  por su monumental puente  y llegados al punto de partida no abandonamos esta hermosa villa sin visitar su famosa  iglesia de San Martiño.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 28,81 Km. 9h. 26min. Media Nubes y claros

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La gran molienda

Don Álvaro Cunqueiro, nuestro añorado y eximio escritor mindoniense, llamaba a Galicia  el país de los  mil ríos y seguramente se quedaba corto, pues innumerables  son los regatos, ríos, torrentes y cascadas por lo que con frecuencia discurren nuestras andanzas en las que disfrutamos de los hermosos parajes que nos ofrecen sus riberas.

Esas corrientes de agua fueron, hace unas cuantas décadas, la fuente de energía que movía miles de muiños que, bien como propiedad privada, comunitaria  o en régimen de maquila, transformaban el maiz, el trigo y el centeno en la harina que había de ser la materia prima básica de la tradicional broa,  del pan y la empanada que fueron  el fundamento de la alimentación de los gallegos durante siglos.

Hoy los vemos abandonados y cubiertos de musgo y maleza la mayoría, vestigios del pasado, olvidados  y silenciosos, pero han  aún quedan algunos que han sido restaurados y que han recuperado su aspecto original.

Entre ellos se encuentran los del Folón y Picón, cerca  de O Rosal, una admirable obra de la ingeniería rural que, aprovechando la corriente del río Folón, forman una increíble cascada de esta clase de ingenios, 36 unidades en el Folón y 14 en el Picón.

Puede uno imaginarse, al ver estas baterías de molinos que descienden en vertiginosa rampa, el ajetreo de gentes y bestias transportando arriba y abajo los sacos de espigas o de harina por los escarpados carreiriños que serpean entre los molinos, formando entre todos la ajetreada industria  de una gran molienda. Muchas toneladas de harina, a lo largo en tantos años, debieron salir de estos molinos a base de mucho sudor, mucho esfuerzo y mucha espalda rota.

Para llegar a este incomparable paraje, hemos partido del área de descanso que hay a la entrada de A Guarda, subiendo por los pinares de la Comunidad de Montes de  Salcidos, disfrutando de las hermosas vistas que en este día soleado nos ofrecían, al oeste la costa atlántica hasta A Cruz de A Portela y  al este el manso Miño a su paso por O Rosal, próximo ya a entregar sus aguas al océano.

Después de una agradable comida en O Mirador do Val, en A Rotea, volvimos sobre nuestros pasos  regresando por los molinos del Picón hasta el punto de partida.


Vista del área de recreo, lugar del inicio de esta ruta. A la derecha, la costa atlántica.


Los molinos del Folón.


Molinos del Picón y Pozas del río Da cal.


Vista de O Rosal. A la derecha el río Miño con los montes de Portugal al fondo.


La mayor parte del recorrido es a la sombra de pinos y eucaliptos. Al final de la ruta los chicos de los lunes posan satisfechos.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 30,420 Km. 10 h. 19 min. Media Soleado

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