«De los cuarenta parriba no te mojes la barriga» dice un viejo refrán que aconsejaba que, llegados a cierta edad, debemos ser prudentes y llevar una vida de calma y tranquilidad.
Pero eso no va con los senderistas de la Caminata sabatina y de Los lunes al Sol cuya mayoría pasa de los sesenta y caminan sábados y lunes por los montes y valles de nuestra tierra gallega haciendo honor a otro refrán más acorde con su afición a senderear, aquel que dice: «Poca cama, poco plato y mucha suela de zapato«.
Y de eso queremos dar fe con los números del 2019 que acaba de expirar en la confianza de que en este 2020 repetiremos y aún superaremos estos datos que son el reflejo estadístico de tantas caminatas en las que hemos disfrutado de los atractivos que nos ofrece la naturaleza en los hermosos parajes que forman parte de esta hermosa tierra nuestra y del privilegio que supone contar con la amistad y compañía de los esforzados andarines que semana a semana compartimos esta sana afición de la bota y el bastón.
¡Buen camino, como dicen los peregrinos, y mucho ánimo para este año que comienza!
Con la llegada de la electricidad las empresas del ramo se apresuraron a sacar partido de los ríos grandes y pequeños para producir energía instalando centrales allí donde había una corriente de agua aprovechable hasta tal punto que raro era el río, por modesto que fuera, que se libraba de su intervención sobre todo en nuestra tierra gallega, el país de mil ríos que decía Álvaro Cunqueiro.
Con el paso del tiempo muchas de aquellas mini centrales fueron desapareciendo absorbidas por las grandes compañías. Aún hoy existen más de las que debiera con presas que interrumpen la corriente de pequeños ríos reduciendo su caudal en ciertos tramos en perjuicio de otrora bellísimos parajes como sucede en Ézaro, la famosa cascada que cae en el mar y que a causa de la central que allí se instaló ve mermado su caudal y afeada su hermosa estampa con el feo edificio que construyeron en su base.
En el río Miño, el padre de los ríos gallegos que con sus 317 Km. de curso es el más grande de Galicia hay instaladas varias presas de gran tamaño destacando entre ellas la de Frieira en cuya orilla izquierda se encuentra la villa de Cortegada.
Aquí el río adquiere una anchura considerable ya que la presa ha subido el nivel de las aguas inundando ambas orillas cargándose aldeas enteras como A Barca, lugar de gran valor etnográfico antes de los sesenta que fue en su día un gran centro de comunicaciones por donde transcurría el «camino real a Castilla» y donde cruzaban el Miño las barcas para transporte de personas y mercancías (de ahí el nombre de la aldea).
También provocó la desaparición de las especies piscícolas propias del Miño como truchas y salmones y dejó sin servicio el antiguo balneario de estilo modernista construido en 1937.
A cambio de todo eso la central produce un montón de kilowatios y nos ha dejado un paisaje que a su paso por Cortegada recuerda el de los grandes ríos de la Amazonia pero en este caso de aguas mansas, casi quietas, que reflejan el azul del cielo como un enorme espejo por cuyos bordes transcurre la mayor parte de nuestra ruta.
Iniciamos la caminata en Vilanova da Barca siguiendo hacia el oeste por el lugar de Casaldalvaro, siempre monte arriba, por pistas forestales hasta dar con la iglesia barroca de San Benito de O Rabiño, santo milagrero famoso en la comarca.
Pasado San Benito dejamos el monte y llegamos a O Vao, otra pequeña aldea cercana a las orillas del embalse por donde serpentea un largo y hermoso sendero bajo la frondosa arboleda de ribera en este tiempo de invierno despojada de su verde ropaje.
Las tranquilas aguas de la presa que se entreven a través de la fronda acompañan al caminante durante todo el tiempo mientras sube y baja por el largo tobogán que forman en el monte continuas subidas y bajadas de escasa pendiente y frecuentemente dotadas de escaleras y pasarelas.
Nos topamos en medio de la floresta con la aldea abandonada de A Barca citada más arriba. Paredes y balaustradas de las antiguas construcciones dan fe de la importancia del lugar de gran actividad mercantil y social en tiempos pasados.
Unos pocos kilómetros más y abandonamos la ribera para ascender por la empinada cuesta que nos lleva al centro de la villa en donde nos espera el Café Bulevar, viejo conocido de los andarines de los Lunes al Sol.
Allí reponemos fuerzas con una austera colación a base de sopa y pollo con patatas para bajar de nuevo al río hasta el lugar en donde se yergue el antiguo balneario en cuyas cercanías se encuentra el mirador de Coto da Pena una estratégica atalaya desde donde se contempla una hermosa panorámica del ancho río.
Un poco más de camino monte arriba y no tardamos en llegar a Vilanova da Barca, inicio y fin de la caminata de este último lunes de 2019.
Expresamos desde aquí nuestros más fervientes deseos de un venturoso 2020 para todos los seguidores de Sendereando.
Mañana de niebla
Extraña escultura de alambre
San Bieito
Camino de Santiago
Platanero solitario
Aldea abandonada de A Barca
Foto antigua del barquero
Restos del otoño
Puente del ferrocarril
Sendero baio el puente
El balneario de 1937
Vista del embalse
Datos de la ruta
Distancia
Duración
Dificultad
Tiempo
19,610 Km.
6 h. 13 min.
Media
Niebla-Sol
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Cuenta la leyenda que cuando la barca que transportaba los restos de Santiago el Mayor llegó a Iria Flavia encalló en un «pedrón» a las orillas del río Sar, un miliario pétreo de origen romano después dedicado a Neptuno.
Amarraron la embarcación a aquella piedra que dio origen al topónimo con el que todos conocemos la famosa villa coruñesa. El «Pedrón de Padrón» le llaman algunos y también podría decirse el «Pedrón del Patrón», del Patrón Santiago, Patrón de las Españas como canta el himno del Apóstol cuando vuela el botafumeiro frente al altar mayor de la catedral.
Por las tierras del Patrón y del Pedrón discurrió la caminata de este lunes iniciada en la Aldea de Extramundi de Abaixo para continuar por Iria Flavia cruzando el puente sobre el río Sar.
Desde allí nos adentramos en los montes de Lapido subiendo hasta la cima del San Xoan, el pico más alto de estas latitudes.
A Partir de ahí todo es bajar. Aunque desde las alturas se puede contemplar una hermosa panorámica del valle con los ríos Sar y Ulla regando las tierras padronesas, no era el caso en esta mañana en la que la niebla apenas si dejaba traslucir una borrosa imagen del valle y aún más cuando la lluvia se apoderó del paisaje sin abandonarnos en toda la mañana.
Mucho monte pelado y poco bosque hasta que llegamos al lugar de A Matanza en donde se encuentra la fue la casa de Rosalía de Castro, cerca ya de la villa en cuyo casco urbano se halla el restaurante O Alpendre cuyo menú del día a base de guisantes con jamón y merluza a la plancha, entre otras opciones, degustamos con fruición.
Cae un fino orballo cuando abandonamos el mesón y nos dirigimos al Paseo del Espolón en donde hacemos la foto de familia para seguir por la larguísima escalinata que nos lleva hasta la capilla de O Santiaguiño y desde allí, entre frondosos pinares, regresamos al lugar de Pazos en Extramundi de Abaixo, inicio y fin de la caminata de este lunes.
Río Sar
El Ulla por Padrón
Alto de San Xoan
Paseo del espolón
Mucha pista forestal
Matanza
Casa de Rosalía
Laguna entre eólicos
Pedra do Santo
Capela do Santiaguiño
Datos de la ruta
Distancia
Duración
Dificultad
Tiempo
20,430 Km.
6 h. 20 min.
Media
Nubes y lluvia
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Vinieron los sarracenos y nos molieron a palos, que Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos.
Allá por el siglo VIII mientras los sarracenos daban una batida por las tierras del Paradanta los lugareños pusieron la imagen de su Virgen a buen recaudo escondiéndola en una de las cimas de la sierra. Muchos años después, casi olvidado aquel suceso, una anciana que pastoreaba por aquellos montes vio como un resplandor que salía de una pequeña gruta junto a una fuente y al acercarse allí encontró la pequeña imagen que sus antepasados habían escondido.
La voz pronto se corrió por toda la comarca. Hubo milagros y procesiones hasta que surgió la idea de construir un templo digno de tal hallazgo. Las parroquias se disputaban la posesión de la imagen y el sitio donde levantar la iglesia hasta que A Franqueira hizo valer sus derechos como lugar del encuentro y todos quedaron de acuerdo.
Como el sitio era abrupto y poco accesible decidieron buscar un lugar más cómodo y para ello colocaron la imagen en un carro del país tirado por dos bueyes y los echaron a andar. Allí done parasen se erigiría el que hoy es el Santuario de Santa María de A Franqueira. En los sesenta del pasado siglo un canteiro de Celanova hizo una réplica de la imagen que ocupa el lugar de la antigua en el cerro llamado Coto da Vella. *
Hasta allí hemos llegado en esta lluviosa mañana de diciembre sin que el agua nos abandonase ni un solo minuto, a veces como fino orballo, las más como insistente aguacero.
Partimos de las cercanías del río Xabriña, a su paso por la parroquia covelense de Paraños siguiendo una larga levada (azequia que llevaba el agua a los muiños) hasta dar con el río que fluye embravecido y a pleno caudal para dejarlo en donde su afluente, el Azal, le entrega sus aguas. Seguimos por la Fraga das Chozas hasta alcanzar la Aldea de Arriba en las estribaciones de la sierra de A Paradanta.
Atrás quedan los mágicos parajes por donde discurren las corrientes de los ríos Xabriña y Azal. Ahora toca subir y subir por los montes de la sierra entre los que se esparcen, casi escondidos entre sus vaguadas, lugares como O Formigueiro y Visticobo por donde pasamos caminando por O Camiño da Raiña, la senda por la que la reina Doña Urraca se desplazaba en sus visitas a Galicia.
Pasado O Formigueiro, siempre bajo la incesante lluvia, volvemos a ascender por el camino que nos lleva al Coto da Vella, el lugar en donde fue hallada la sagrada imagen, un magnífico mirador, en días claros, de los montes y valles que rodean la sierra incluso el valle del Miño y hasta las islas Cíes. No lejos de allí se encuentra la Cruz de A Paradanta, fin del monumental Via Crucis que comienza en el santuario cuyas estaciones se van sucediendo por el serpenteante sendero que nos lleva hasta el pueblo de A Franqueira.
Un par de kilómetros más y llegamos a O Cebreiro, una pequeña aldea en donde se ubica la Churrasquería O Eido do Monte en donde nos sentamos para descansar y reponer fuerzas después del estos 20 Km. mañaneros bien andados y bien mojados.
Cocido y arroz con pollo con alguna que otra almeja, acompañado todo por un ribeiro común, cumplen su oficio sin mayor brillantez pero nos deja preparados para afrontar los últimos kilómetros de la tarde que ya se va haciendo noche cuando regresamos al punto de partida en el preciso momento en que cesa la lluvia y surgen en el horizonte las sombras rojizas de un ocaso que anuncia un cielo sin nubes.
El año pasado, por estas fechas, hicimos esta misma ruta y le llamamos El río de la hermosura. Este lunes la hemos repetido con ligeras variantes y nos parecido aún más hermosa.
Es una caminata especial, más corta de lo habitual, que solamente tiene lugar por la mañana ya que al finalizar la ruta nos reunimos en Casa Tito, de Campo Lameiro, para celebrar una comida de confraternización con motivo de la Navidad.
La mayor parte del recorrido discurre por las orillas del Rego Maneses y el río Leréz pasando por el parque arqueológico de Campo Lameiro, el conjunto rupestre más importante no solo de la Península Ibérica sino también de Europa.
En estos día finales del otoño los senderos adquieren una belleza singular casi crepuscular bajo la luz semioscura de este tiempo lluvioso. El ocre brillante de la hojarasca que cubre el suelo y el intenso marrón de los helechos que jalonan los caminos por bosques de pinos y carballos, casi siempre a la vera de las rugientes aguas del Maneses o la tranquila corriente del Lérez, convierten la caminata en un continuo disfrute de estos parajes en los que la madre naturaleza manifiesta todo su esplendor.
Ya queda poco para que el hermoso otoño deje caer sus últimas hojas y llegue el duro invierno cuyos rigores intentamos suavizar con el cálido ambiente de la Navidad rematando la jornada con el festín que nos hemos dado en Casa Tito brindando por que haya mucha felicidad en estas fechas y sean benignos los augurios para el próximo año, tanto para nosotros como para los que nos siguen aquí, en Sendereando.
Alimentando el río
Rego Maneses
Pontillón
Detalle del «Poboado»
Sendero
Muiño con vivienda
Pino resinero
Río Lérez
Entre pinos y «fentos».
Viejo puente
Entre «carballos»
En el parque arqueológico
Otro tramo del Maneses
Corredoira
Datos de la ruta
Distancia
Duración
Dificultad
Tiempo
15,100 Km.
4 h. 49 min.
Media
Nublado
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